Damasco, 13 dic (SANA) Las mujeres sirias han desempeñado un papel fundamental durante los años de la Revolución contra el régimen de Al-Assad, llevando la antorcha del cambio y asumiendo responsabilidades decisivas en medio de la guerra.
Participaron en manifestaciones contra la injusticia, atendieron a heridos en hospitales de campaña y transformaron las tiendas de campaña de los desplazados en aulas improvisadas, encarnando el sacrificio y la resiliencia en los momentos más difíciles.
Su presencia se mantuvo firme como activistas de la sociedad civil, contribuyendo a la formación de la identidad de la Siria emergente.
De una tienda de campaña convertida en aula a liderar el trabajo social en Idlib
Ahlam al-Rashid, desplazada de la localidad de Haas en Idlib, dedicó su vida a servir a niños, mujeres y jóvenes desplazados durante los años de la Revolución.
Con el tiempo, se convirtió en una de las figuras más destacadas del trabajo civil en Idlib y actualmente dirige la Dirección de Asuntos Sociales.
En declaraciones a SANA, Al-Rashid explicó que su labor comenzó con el objetivo de garantizar el derecho a la educación de los niños, a pesar de la guerra, el desplazamiento y las privaciones. «En el campamento de Atmeh, bajo la sombra de un olivo, transformé mi tienda de campaña en un aula para niños que habían perdido sus escuelas. Logré conseguir materiales educativos de una de las escuelas que sobrevivió al bombardeo», relató.
Su compromiso no se limitó a los campamentos, sino que se extendió a la cooperación con organizaciones internacionales, donde aprovechó su experiencia para recibir a familias desplazadas y acompañar a mujeres y niños en hospitales y refugios. De este modo, se convirtió en testigo directo de algunos de los episodios más dolorosos del desplazamiento forzado en Siria.
Gracias a su labor en la lucha contra el abandono escolar, el apoyo a los supervivientes y el empoderamiento de las mujeres, Ahlam al-Rashid recibió varios reconocimientos internacionales, entre ellos su inclusión en la lista de las 100 mujeres más influyentes del mundo en 2018 y la Medalla de Oro a las Agentes de Cambio. En 2021, contribuyó a la construcción de una escuela privada en la zona de Atmeh, destinada a hijos de mártires y detenidos que no pueden continuar sus estudios por razones económicas.
Una voz civil que enfrenta la opresión con palabras e imágenes
La activista Sasha Ayoub participó en manifestaciones desde los primeros días de la Revolución siria, llevando un mensaje de rechazo a la violencia dentro de un movimiento civil pacífico. Subrayó que el verdadero cambio no se construye con armas, sino con conciencia, demostrando que la voz civil puede resistir al miedo.
Ayoub recuerda las consignas que ella y sus compañeros coreaban en los primeros años de la revolución, escribiendo sus ideas en los muros, exigiendo libertad y dignidad, rechazando la injusticia, distribuyendo folletos y lanzando bolas de colores en distintos barrios de Damasco. «Salimos porque creíamos en el poder de las palabras», afirma.
En 2011 fue arrestada durante una manifestación de intelectuales en Damasco y detenida junto a un grupo de artistas, escritores y activistas. Pese a la violencia y la intimidación sufridas, su determinación y su amor por la libertad se convirtieron en un faro para quienes clamaban por la paz. Ayoub señaló que su actual labor como directora ejecutiva de la productora de documentales Stories Film, con sede en Damasco, le ha permitido transmitir la voz de la comunidad con profundidad y detalle.
A pesar del acoso y las detenciones, se mantuvo firme en el camino que eligió, convencida de la acción cívica no violenta y del poder de las palabras, las imágenes y la iniciativa colectiva. Hoy continúa su lucha por la paz civil, apoyándose en la experiencia acumulada y en las vivencias humanas que han constituido un pilar esencial para el avance de esta causa en Siria.
Una enfermera de campaña que transformó su dolor en sanación para otros
Alaa al-Shami no fue solo una joven siria obligada a abandonar sus estudios a causa de la guerra, sino un ejemplo de mujer que se encontró en el corazón de la revolución y decidió apoyar a quienes la rodeaban. Asumió responsabilidades que superaban su edad, respaldando a su familia y encarnando la resiliencia de las mujeres sirias frente a circunstancias extremas.
Al-Shami explicó que su trabajo en un hospital de campaña en la zona de Qaboun, en Damasco, comenzó tras la liberación de su padre en 2013. Él necesitaba atención médica urgente, pero varias instituciones se negaron a recibirlo debido a su arresto previo. «Arrestaron y torturaron a mi padre, acusado de ayudar a los revolucionarios. Cuando lo liberaron, necesitaba tratamiento y no encontramos quién nos ayudara. Entonces decidí ayudar a todos», relató.
Cinco de sus hermanos se unieron desde el inicio a las filas de los rebeldes. Su hermano mayor, Alaa, fue arrestado y encarcelado durante cuatro años tras desertar del ejército del régimen. Abdul Rahim murió en 2017 durante la Batalla de Ghouta, y la familia no pudo recuperar su cuerpo. Nadhir, con apenas quince años, sufrió heridas graves en 2016 a causa de un ataque con bombas de racimo.
A pesar de verse obligada a desplazarse de Qaboun al norte de Siria en 2017, Alaa no abandonó su labor humanitaria. Continuó cuidando a huérfanos y utilizando su experiencia médica al servicio de los más vulnerables. «Veo en cada niño que ha perdido a su familia una extensión del sufrimiento que yo misma he vivido, y eso refuerza mi determinación de seguir ayudándolos, porque ellos son la esperanza de Siria», afirmó.
La participación de las mujeres sirias en la Revolución no fue un hecho circunstancial ni un rol pasajero, sino la continuación de una larga historia de presencia activa en el corazón de la sociedad. Con el estallido de la guerra y sus consecuencias, desplazamientos, arrestos y bombardeos, las mujeres dieron un paso al frente, no solo por heroísmo, sino por un profundo sentido de responsabilidad hacia sus familias y su comunidad, con la mirada puesta en la construcción de la Siria con la que sueñan sus hijos.
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