Damasco, 12 oct (SANA) Desde la liberación de Siria, el 8 de diciembre de 2024, las relaciones sirio-saudíes han avanzado hacia una asociación estratégica que combina el respaldo político con iniciativas destinadas a impulsar la recuperación económica, la reconstrucción y la inversión.
La visita del presidente sirio, Ahmad al-Sharaa, a Arabia Saudita en febrero de 2025, su primer viaje al extranjero tras asumir la presidencia, marcó el inicio de una nueva etapa en las relaciones bilaterales. Durante su encuentro con el príncipe heredero y primer ministro saudí, Mohammed bin Salman, ambas partes sentaron las bases de una cooperación orientada al desarrollo nacional y al fortalecimiento de sus vínculos políticos y económicos.
En abril de 2025, Arabia Saudita y Qatar anunciaron el pago de los atrasos de Siria con el Banco Mundial, por unos 15 millones de dólares, lo que permitió reanudar las actividades de la institución en el país tras más de 14 años de interrupción. Un mes después, el ministro saudí de Asuntos Exteriores, Faisal bin Farhan, anunció que Riad coordinaba con Washington medidas para levantar las sanciones impuestas a Siria.
Según el analista político y económico saudí Jihad al-Obaid, esta cooperación refleja la transición de la ayuda directa hacia inversiones productivas capaces de generar empleo, ingresos y una actividad económica sostenible.
Uno de los principales hitos se produjo en julio de 2025, cuando el Foro de Inversión Sirio-Saudí, celebrado en Damasco, concluyó con la firma de 47 acuerdos y memorandos de entendimiento por un valor superior a 6.000 millones de dólares. Los proyectos abarcan sectores como la energía, el turismo, la industria, el comercio, los bienes raíces y la ciberseguridad, y se prevé que generen unos 50.000 empleos directos y 150.000 indirectos.
En agosto de ese año, ambos países firmaron un acuerdo para la promoción y protección de las inversiones y abrieron una oficina del Ministerio de Inversiones saudí en Damasco. También suscribieron un acuerdo y seis memorandos de entendimiento en electricidad, petróleo y gas, incluidos proyectos de generación eléctrica convencional y renovable, algunos con participación de la empresa saudí ACWA Power.
Proyectos en sectores estratégicos
En febrero de 2026, la cooperación se amplió con contratos en aviación, telecomunicaciones, infraestructuras, agua y desarrollo inmobiliario. Entre ellos destaca Silk Link, una inversión cercana a los 1.000 millones de dólares para desplegar unos 4.500 kilómetros de fibra óptica, cinco centros de datos y estaciones de amarre de cables submarinos. El proyecto pretende modernizar la infraestructura digital siria y convertir al país en un punto de conexión para el tráfico de datos entre Europa y Asia.
Los acuerdos también incluyen la modernización del Aeropuerto Internacional de Alepo y la creación de una aerolínea siria dedicada a la aviación comercial y al transporte de carga aérea.
En el sector hídrico, ambos países acordaron en agosto de 2026 realizar estudios para un sistema integrado de abastecimiento, desalinización y transporte de agua, con una capacidad prevista de hasta 1,2 millones de metros cúbicos diarios y una red de transporte de aproximadamente 400 kilómetros.
Al-Obaid destacó que la ubicación geográfica de Siria, entre el Golfo, Irak, Jordania, Türkiye y el Mediterráneo, ofrece oportunidades para desarrollar corredores comerciales y logísticos y reforzar la conectividad regional en transporte, energía y telecomunicaciones.
Continuidad política y cooperación empresarial
La cooperación económica ha estado acompañada de reuniones de alto nivel entre al-Sharaa y Mohammed bin Salman. Ambos abordaron la inversión y el desarrollo económico en distintos encuentros celebrados desde febrero de 2025. En abril de 2026, una reunión en Yeda se centró en ampliar las asociaciones económicas y los proyectos de conectividad regional, mientras que otro encuentro en Riad, el 6 de octubre, reafirmó la continuidad de esta línea de cooperación.
En febrero de 2026 también se constituyó la sección siria del Consejo Empresarial Sirio-Saudí, destinada a fomentar la participación del sector privado en los proyectos conjuntos.
Pese a los avances, la consolidación de la asociación depende de varios factores, entre ellos la estabilidad política y de seguridad, la claridad del marco jurídico, las garantías para los inversores, la eficiencia institucional, la modernización del sistema bancario y la facilitación de las transferencias financieras.
Al-Obaid subrayó que superar estos obstáculos será fundamental para convertir los acuerdos en proyectos viables y rentables que contribuyan a la recuperación económica de Siria y a su reintegración en la economía regional.
La relación entre Damasco y Riad se orienta así hacia una asociación a largo plazo que combina el respaldo político con la inversión, la reconstrucción y el desarrollo. El principal desafío será transformar los compromisos en proyectos sostenibles que impulsen el crecimiento económico de Siria y generen beneficios compartidos para ambos países y la región.
rsh