Damasco, 19 jul (SANA) El memorando de entendimiento suscrito entre Siria e Irak para rehabilitar y reactivar el oleoducto Haditha-Banias, históricamente vinculado a la ruta Kirkuk-Banias, volvió a situar la conexión petrolera entre ambos países en el centro del escenario energético regional.
El acuerdo prevé alcanzar una capacidad inicial de transporte de unos dos millones de barriles diarios, una cifra que podría ampliar las oportunidades económicas de Siria y reforzar su posición como corredor estratégico entre los recursos energéticos de la región y el mar Mediterráneo.
Kirkuk-Banias, una ruta estratégica con más de 70 años de historia
La historia del oleoducto entre Irak y Siria se remonta a 1952, cuando comenzó a funcionar la ruta destinada a transportar crudo iraquí desde los yacimientos de Kirkuk, a través del territorio sirio, hasta el puerto mediterráneo de Banias.
La infraestructura proporcionó entonces a Irak una salida esencial para exportar su petróleo hacia los mercados occidentales.
Según un informe de Naciones Unidas sobre la evolución económica de Oriente Medio, el oleoducto Kirkuk-Banias quedó terminado en abril de 1952, con una longitud de 895 kilómetros y una capacidad anual de transporte de 13,5 millones de toneladas de crudo.
Su construcción tuvo un coste aproximado de 115 millones de dólares de la época e incluyó 23 depósitos con una capacidad conjunta de 575.000 toneladas, además de instalaciones completas en el puerto de Banias para recibir anualmente una cantidad equivalente de petróleo.
El oleoducto fue cerrado en varias ocasiones por razones políticas y de seguridad, y posteriormente quedó fuera de servicio tras sufrir graves daños en algunos de sus tramos durante la guerra de Irak de 2003.
Su importancia estratégica radicaba en que ofrecía a Irak una vía adicional de exportación hacia el Mediterráneo, mientras otorgaba a Siria un papel central en el tránsito energético regional mediante servicios de transporte, almacenamiento, manipulación y operaciones portuarias.
De Kirkuk a Haditha: las características del nuevo proyecto
El investigador económico Abdul-Azim al-Maghrabi explicó que el proyecto acordado en Washington está directamente relacionado con la rehabilitación y reactivación del oleoducto Haditha-Banias, vinculado históricamente con la ruta Kirkuk-Banias.
En declaraciones a SANA, Al-Maghrabi señaló que el proyecto no se limita a reparar el trazado original, sino que contempla también la rehabilitación de la infraestructura existente y el desarrollo de las instalaciones asociadas.
El alcance definitivo de las obras será determinado mediante los posteriores estudios técnicos y financieros.
Como parte de la fase de ejecución, la Compañía Petrolera Siria firmó un memorando de entendimiento con la Compañía Petrolera de Basora para rehabilitar y reactivar el oleoducto.
Asimismo, se suscribió un segundo memorando con un consorcio internacional integrado por empresas como Chevron, UCC Holding y TI Capital, encargado de realizar estudios técnicos y financieros exhaustivos y establecer el marco para la ejecución del proyecto.
Según el Ministerio sirio de Energía y el Departamento de Estado de Estados Unidos, las obras buscan alcanzar una capacidad inicial de transporte de unos dos millones de barriles diarios una vez que el oleoducto esté completamente rehabilitado y operativo, conforme a los diseños previstos.
Beneficios económicos y estratégicos para Siria
Al-Maghrabi indicó que Siria podría beneficiarse económicamente del proyecto mediante las tarifas de tránsito, los servicios de almacenamiento, exportación, refinación y operaciones portuarias, además de la posible llegada de nuevas inversiones relacionadas con la infraestructura petrolera.
Precisó, no obstante, que los ingresos reales para el tesoro sirio dependerán de los acuerdos financieros y de los mecanismos de distribución de beneficios que establezcan posteriormente las partes implicadas.
El investigador destacó que la reactivación del oleoducto aumentaría considerablemente la importancia de Siria como país de tránsito energético.
También recordó que la capacidad prevista de dos millones de barriles diarios supera ampliamente el volumen histórico del oleoducto, por lo que podría ser necesaria una rehabilitación integral y un desarrollo profundo de toda su infraestructura.
Impacto en la seguridad energética y el empleo
Al-Maghrabi consideró que uno de los posibles efectos más importantes para Siria sería la asignación de una parte del crudo iraquí a la refinería de Banias, siempre que así lo contemplen los acuerdos definitivos entre los dos países.
Esta medida podría reducir significativamente la necesidad de importar determinados derivados del petróleo y contribuir a estabilizar el suministro energético nacional.
Según el experto, una mayor estabilidad energética tendría efectos positivos sobre otros sectores económicos, especialmente la industria, la agricultura y el transporte.
El proyecto también podría revitalizar los servicios portuarios, de mantenimiento y transporte, además de generar empleos directos e indirectos durante las fases de construcción y funcionamiento.
Al-Maghrabi señaló asimismo que la iniciativa podría impulsar el desarrollo de infraestructuras energéticas a lo largo de la costa siria, en particular depósitos, instalaciones portuarias y servicios petroleros.
De este modo, el oleoducto dejaría de ser únicamente una vía para transportar crudo y podría convertirse en el eje de un ciclo económico de mayor alcance.
La participación de Chevron y otras empresas internacionales
La incorporación de un consorcio internacional integrado por importantes compañías, entre ellas Chevron, para elaborar los estudios técnicos y financieros supone, según Al-Maghrabi, un avance estratégico que trasciende el concepto de un proyecto convencional de infraestructura.
El investigador consideró que esa participación refleja un reposicionamiento de Siria en el mapa energético regional y abre la puerta a nuevas alianzas e inversiones internacionales.
Añadió que el valor económico del proyecto no debe medirse exclusivamente por los ingresos directos derivados del tránsito del crudo, sino también por su capacidad para estimular los sectores energético, petrolero, portuario, logístico, constructor y de transporte, y vincularlos al proceso general de reconstrucción.
Integración regional y acercamiento entre Damasco y Bagdad
El ministro sirio de Energía, Mohammed al-Bashir, afirmó que el memorando firmado con Irak constituye un paso estratégico para reactivar uno de los oleoductos más importantes de la región.
Según el ministro, la iniciativa reforzará la posición de Siria como corredor energético regional entre los recursos de Oriente Medio y el Mediterráneo, además de abrir nuevas oportunidades para la cooperación y la inversión.
El Departamento de Estado estadounidense también acogió favorablemente el proyecto y consideró la rehabilitación del oleoducto una prioridad en materia de infraestructura, debido a su importancia bilateral y regional.
La institución estadounidense señaló que, una vez concluidas las obras, la capacidad inicial prevista será de unos dos millones de barriles diarios.
Las relaciones sirio-iraquíes han experimentado un desarrollo gradual desde la caída del régimen de Assad, el 8 de diciembre de 2014, acompañado por una ampliación de la cooperación en los sectores económico y energético.
Ese acercamiento culminó con los recientes acuerdos para reactivar la ruta de transporte de petróleo entre ambos países.
La rehabilitación del oleoducto Haditha-Banias representa así una oportunidad para fortalecer la cooperación energética entre Siria e Irak y desarrollar la infraestructura vinculada al transporte, el almacenamiento y los puertos.
No obstante, la magnitud definitiva del proyecto, sus resultados económicos y su futuro papel regional dependerán de las conclusiones de los estudios técnicos y financieros, así como de la formalización y aplicación de los acuerdos sobre el terreno.
fm/ahs