Capitales, 8 abr (SANA) Un alto el fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán ha entrado en vigor este miércoles, abriendo la puerta a las primeras negociaciones directas entre ambos países desde el inicio de la crisis. Sin embargo, las profundas divergencias en la interpretación de los términos del acuerdo y la persistencia de la tensión en puntos estratégicos convierten esta tregua en un frágil período de prueba más que en un acuerdo definitivo.
Pese al anuncio, las condiciones del cese de hostilidades son fuente de conflicto. Washington vincula la consolidación de la tregua a la reapertura incondicional del estrecho de Ormuz para la navegación internacional. Por su parte, Teherán sostiene que el tránsito por esta vía vital debe ser coordinado con sus fuerzas y supedita el mantenimiento del alto el fuego al cese de los ataques en su contra.
La confusión se extiende al contenido mismo del pacto. Filtraciones a medios de comunicación sugieren que Irán habría aceptado estrictos compromisos, como la renuncia a su programa nuclear y el fin de su apoyo a milicias afines en la región. En contraste, las autoridades iraníes han declarado que el acuerdo incluye el levantamiento de las sanciones, la continuación de su programa de enriquecimiento y compensaciones económicas, puntos que la Casa Blanca no ha confirmado y ha calificado como un simple “marco para la discusión”.
El alcance geográfico del acuerdo es otro punto de fricción. Pakistán, que actúa como mediador, anunció que la tregua abarcaba todos los frentes, incluido el Líbano. No obstante, Israel ha declarado no sentirse vinculado por el pacto y ha proseguido sus operaciones militares en el sur libanés. Paralelamente, varios estados del Golfo han denunciado ataques con drones y misiles contra instalaciones estratégicas en las primeras horas del alto el fuego.
Con este telón de fondo, Islamabad se prepara para acoger las primeras negociaciones cara a cara entre Washington y Teherán, un giro diplomático en el que tanto Pakistán como China han desempeñado un papel de mediación crucial.
Fuentes de la Administración estadounidense han subrayado que la continuidad de la tregua dependerá del “comportamiento de buena fe” que demuestre Irán en las próximas dos semanas, con especial atención a la libertad de navegación en Ormuz, advirtiendo que cualquier violación podría revertir el proceso.
En el ámbito económico, la reacción ha sido inmediata. Los mercados globales respondieron con un cauto optimismo: los precios del petróleo y del gas registraron caídas notables, mientras que el oro y las bolsas de Asia, Europa y el Golfo experimentaron importantes subidas ante la perspectiva de una desescalada en Oriente Medio.
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