Capitales, 3 mar (SANA) Las repercusiones de la crisis en el estrecho de Ormuz, derivada de la escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, trascienden el sector energético y alcanzan la seguridad alimentaria global y las cadenas de suministro estratégicas, ante el temor de una ampliación de la confrontación y su impacto en el comercio internacional.
De acuerdo con reportes de medios internacionales, varias de las principales navieras decidieron evitar el tránsito por esa vía marítima, considerada clave para el transporte mundial de hidrocarburos, debido al incremento de ataques contra petroleros y buques gaseros.
A la par, aseguradoras marítimas suspendieron la cobertura por riesgos de guerra en la zona, mientras grandes compañías de transporte desviaron sus embarcaciones hacia rutas alternativas alrededor del continente africano, lo que provocó un aumento sustancial de los costos logísticos y mayor presión sobre los mercados globales.
Al menos 150 buques varados
Datos de seguimiento marítimo indican que al menos 150 embarcaciones, incluidos petroleros y buques de gas natural licuado, permanecen ancladas en el estrecho y sus aguas circundantes, así como frente a las costas de importantes productores como Irak, Arabia Saudita y Qatar.
Se disparan los precios del crudo y el gas
Tras el anuncio de Irán sobre el cierre de esta estratégica vía fluvial, gobiernos asiáticos y grandes refinerías revisaron de urgencia sus reservas energéticas.
En los mercados, los futuros del crudo Brent subieron más de ocho por ciento, mientras los precios del gas natural en Europa registraron alzas significativas ante el temor de una interrupción prolongada en las instalaciones de petróleo y gas en Oriente Medio.
Riesgo para fertilizantes y alimentos
El impacto de la crisis se extiende más allá del sector energético. Un análisis de la firma comercializadora de materias primas Kpler señala que alrededor del 33 por ciento de los fertilizantes comercializados a nivel mundial, incluidos azufre y amoníaco, transitan por el estrecho de Ormuz.
Estos cargamentos, procedentes principalmente de Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, tienen como destino mercados clave como India, China, Brasil y varios países africanos.
La escalada también amenaza la estabilidad del suministro de alimentos en Oriente Medio, región que depende en parte de importaciones cuyos envíos atraviesan el estrecho.
Durante la guerra de junio de 2025 entre Israel y Estados Unidos, por un lado, e Irán, por otro, se produjo la interrupción total de los envíos de arroz desde la India hacia Oriente Medio, un hecho inédito que evidenció la vulnerabilidad de las cadenas de suministro en contextos de crisis.
Analistas advierten que una prolongación del conflicto podría generar efectos en cascada sobre los precios de los alimentos, la inflación global y la estabilidad económica de países altamente dependientes de las importaciones.
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