Capitales, 13 ene (SANA) Varios países instaron en los últimos días a sus ciudadanos a abandonar Irán de inmediato, ante la intensificación de las protestas que sacuden el país desde hace más de dos semanas y que, según organizaciones de derechos humanos, han dejado ya más de 600 muertos.
Las advertencias internacionales se intensifican ante la creciente posibilidad de que el presidente estadounidense, Donald Trump, recurra a acciones militares contra Teherán.
Advertencias internacionales y evacuaciones diplomáticas
La llamada “embajada virtual” de Estados Unidos en Irán emitió una alerta de seguridad en la que pidió a los ciudadanos estadounidenses “abandonar Irán de inmediato” y elaborar planes de salida que no dependan de la asistencia del Gobierno estadounidense.
La advertencia señala que las protestas continúan expandiéndose por todo el país y podrían derivar en episodios de violencia, detenciones arbitrarias y heridos, en medio de fuertes medidas de seguridad que incluyen cierres de carreteras, interrupciones del transporte y cortes de internet.
En la misma línea, la ministra de Exteriores de Australia, Penny Wong, instó a los ciudadanos australianos a salir del país cuanto antes. Suecia, Polonia e India adoptaron recomendaciones similares, mientras que fuentes citadas por la Agencia France Presse indicaron que personal diplomático no esencial de la embajada de Francia en Teherán abandonó el país en dos grupos mediante vuelos comerciales.
Trump evalúa la opción militar
El portal estadounidense Axios informó, citando a un funcionario de la Casa Blanca, que el presidente Donald Trump se inclina a respaldar una acción militar contra Irán “para castigar al régimen por la muerte de manifestantes”, aunque aún no ha tomado una decisión definitiva y continúa evaluando alternativas diplomáticas.
Según la misma fuente, algunos miembros de la Administración han advertido que un ataque militar podría tener efectos contraproducentes y agravar la situación.
Por su parte, el diario The Wall Street Journal señaló que varios asesores cercanos a Trump, entre ellos el vicepresidente J. D. Vance, le han pedido que conceda más tiempo a la vía diplomática antes de recurrir a la fuerza.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmó que Washington sigue de cerca la evolución de los acontecimientos en Irán y subrayó que “todas las opciones, incluida la militar, permanecen sobre la mesa”, aunque insistió en que la diplomacia es la prioridad del presidente.
Teherán responde: “Estamos preparados para todos los escenarios”
Desde Teherán, el ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí, declaró que su país está “preparado para todas las opciones” si Estados Unidos decide recurrir nuevamente a la vía militar.
Araqchí indicó que mantiene contactos con el enviado estadounidense Steve Witkoff desde antes del inicio de las protestas y que dichas comunicaciones continúan, expresando su esperanza de que Washington opte por “una decisión prudente”.
En paralelo, el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas iraníes reiteró sus acusaciones contra Estados Unidos e Israel, a quienes responsabiliza de “enviar saboteadores” para atacar a las fuerzas de seguridad y a civiles. Además, Irán convocó a los embajadores de Alemania, Francia, Italia y Reino Unido en protesta por lo que calificó como su “apoyo a los manifestantes”.
Más de 600 muertos y miles de detenidos
La agencia iraní independiente de derechos humanos Hrana, con sede en Estados Unidos, informó de que el número de fallecidos durante las protestas ha ascendido al menos a 645 personas, entre ellas 512 manifestantes y 133 miembros de las fuerzas de seguridad.
Según la misma fuente, más de 10.720 personas han sido detenidas en las 31 provincias del país donde se han registrado manifestaciones. Hasta el momento, las autoridades iraníes no han publicado cifras oficiales sobre víctimas o heridos.
Origen de las protestas
Las protestas comenzaron el pasado 28 de diciembre con una huelga de comerciantes del Gran Bazar de Teherán, en rechazo al fuerte colapso del rial y al agravamiento de la crisis económica. Posteriormente, las manifestaciones se extendieron a cerca de 200 ciudades.
Mientras el líder supremo, Ali Jameneí, ha acusado a actores externos de estar detrás de los disturbios, el presidente Masud Pezeshkian reconoció que las protestas reflejan un profundo malestar popular y admitió la responsabilidad del Gobierno en la actual crisis económica.
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