Beirut, 1 oct (SANA) Al menos uno de cada cinco niños en el Líbano se acuesta con hambre, mientras que cuatro de cada cinco familias tienen dificultades para cubrir sus necesidades básicas. El dato refleja el deterioro de las condiciones de vida en un país afectado por años de crisis económica y social y por la continuidad de las hostilidades, según advirtió el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
En un informe publicado el miércoles, el organismo de la ONU señaló que la creciente presión sobre los hogares está dejando a numerosos menores sin alimentos suficientes, atención sanitaria o educación, al tiempo que empuja a más niños a incorporarse al mercado laboral.
El 14 % de las familias consultadas afirmó tener al menos un niño trabajando, una proporción que supera en más del doble la registrada en enero de 2025.
Según Unicef, las dificultades económicas también están restringiendo el acceso a servicios básicos. Cerca de una de cada tres familias encuestadas afirmó que sus hijos no recibieron la atención sanitaria que necesitaban porque no podían asumir su coste.
En el ámbito educativo, el 46 % de las familias afirmó haber reducido el gasto destinado a la enseñanza, mientras que el 17 % indicó que sus hijos habían dejado de asistir a la escuela.
Incluso entre quienes siguen escolarizados, las consecuencias de la crisis son visibles. Unicef indicó que el 29 % de los niños matriculados no logra aprender al nivel esperado debido a problemas de concentración y al impacto de la angustia psicológica.
A esta situación se suma el deterioro de la infraestructura educativa. Un total de 436 escuelas han resultado dañadas o destruidas, lo que pone a cerca de 100.000 niños en riesgo de perder el acceso a la enseñanza. Además, 86 docentes han muerto o resultado heridos.
El coste humano de las hostilidades también ha sido elevado. Según el informe, desde el 2 de marzo de 2026 han muerto al menos 261 niños y otros 1.056 han resultado heridos, lo que equivale a un promedio de siete menores muertos o heridos cada día durante los últimos seis meses.
Unicef estima además que el 12 % de los niños heridos vive actualmente con alguna discapacidad.
La crisis también ha dejado una profunda huella psicológica. Alrededor de 770.000 niños han sufrido angustia emocional durante los últimos seis meses, mientras que más de la mitad de las familias encuestadas informó de un deterioro del bienestar psicológico de sus hijos. El 63 % señaló que los menores experimentaban ansiedad o tensión.
El representante de Unicef en el Líbano, Marcoluigi Corsi advirtió de que los niños y jóvenes del país están soportando una carga desproporcionada y alertó de que, sin una respuesta urgente y sostenida, esta situación podría dejar secuelas a largo plazo en sus vidas.
El desplazamiento forzado constituye otro de los principales efectos de la escalada. Más de un millón de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares dentro del Líbano en cuestión de semanas y unas 330.000 todavía no pueden regresar debido a la continuidad de los ataques y a la extensa destrucción registrada en el sur del país.
El 83 % de las familias desplazadas consultadas afirmó no saber cuándo podrá volver a su lugar de residencia.
Distintas zonas del Líbano, en particular el sur, continúan registrando ataques israelíes y operaciones militares pese al acuerdo marco firmado por el Líbano e Israel, bajo mediación estadounidense, el pasado 26 de junio.
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