Washington, 21 ago (SANA) El portaaviones estadounidense USS Abraham Lincoln abandonó Oriente Medio después de un prolongado despliegue que generó crecientes críticas en el Congreso por las condiciones de vida de su tripulación, mientras el USS George Washington llegó a la región para sustituirlo.
La salida del Lincoln se produjo tras más de 250 días en el mar, incluidos unos 200 días sin atracar en puerto, según legisladores demócratas estadounidenses que calificaron la duración de la misión como excepcional para los estándares recientes de la Armada.
En medio de la polémica, el presidente Donald Trump anunció la retirada del portaaviones y su reemplazo por el USS George Washington, hasta ahora desplegado en el Pacífico y con base en Japón.
El redespliegue del George Washington también genera interrogantes estratégicos, debido a que reduce temporalmente la presencia de portaaviones estadounidenses en Asia-Pacífico, una región marcada por la creciente competencia con China.
Una misión que se prolongó durante meses
El USS Abraham Lincoln zarpó de San Diego, California, el 21 de noviembre con destino inicial al mar de China Meridional, pero posteriormente fue redirigido hacia Oriente Medio antes del inicio de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán el 28 de febrero.
En la región coincidió con el USS Gerald R. Ford, que más tarde abandonó la zona tras enfrentar diversos problemas, entre ellos un incendio en la lavandería principal que dejó dos marineros heridos y provocó daños materiales.
El Abraham Lincoln transporta a más de 5.000 marineros y miembros de unidades aéreas y puede operar alrededor de 90 aeronaves, entre cazas, aparatos de guerra electrónica, vigilancia aérea, transporte y helicópteros.
También dispone de cuatro catapultas de vapor para el lanzamiento de aeronaves y sistemas propios de desalinización capaces de producir grandes cantidades de agua potable durante las operaciones en alta mar.
Fatiga, escasez y deterioro de las condiciones
Las críticas aumentaron después de que el portaaviones superara los ocho meses de despliegue.
La agencia France-Presse citó a Jonathan Schroden, director de investigación del Centro de Análisis Navales, quien señaló que este tipo de misiones suele limitarse a unos seis meses para reducir el impacto sobre la tripulación y evitar mayores problemas de mantenimiento.
Schroden advirtió que las condiciones de vida en un portaaviones son exigentes incluso en períodos de paz, debido a las largas jornadas laborales, el reducido acceso al aire libre, las dificultades para descansar y las limitaciones propias de permanecer durante meses en alta mar.
A esas condiciones, añadió, se sumó el estrés derivado de las operaciones de combate y de la exposición constante a amenazas durante el despliegue en Oriente Medio.
Congreso pide investigar
La situación despertó preocupación entre varios legisladores estadounidenses.
El senador Ruben Gallego pidió una visita de supervisión bipartidista al USS Abraham Lincoln para investigar lo que describió como informes alarmantes sobre las condiciones a bordo.
Por su parte, el senador Richard Blumenthal manifestó inquietud por la duración de la misión y mencionó reportes sobre escasez de suministros básicos, contaminación del agua, problemas de fontanería, deterioro de la salud mental y riesgos relacionados con la seguridad en cubierta.
Las denuncias también incluyeron referencias a intentos de suicidio entre miembros de la tripulación, en medio del creciente desgaste provocado por la prolongada permanencia en el mar.
La partida del Abraham Lincoln pone fin a uno de los despliegues más extensos de un portaaviones estadounidense en los últimos años, mientras Washington intenta mantener su capacidad militar en Oriente Medio sin descuidar otros escenarios estratégicos, en particular el Indo-Pacífico.
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