Quneitra, 29 oct (SANA) Las uvas maduran en el viñedo de Ahmad al Hussein, pero él no está allí para recogerlas. Este joven sirio de 24 años lleva más de 16 meses detenido por las fuerzas de ocupación israelíes.
Su familia, en la localidad de Ruwayhina, en la provincia de Quneitra, sigue sin saber dónde se encuentra ni qué ha sido de él.
Su padre, Ibrahim al Hussein, de 66 años, recuerda la noche en que los soldados irrumpieron en su vivienda.
Mientras habla con el reportero de SANA, indica la puerta que tuvo que reparar después de que los militares la destrozaran durante la incursión. Dentro, cuenta, rompieron muebles y otros enseres mientras disparaban al aire, antes de llevarse a Ahmad.
«Llegaron a medianoche, rompieron las puertas, destrozaron los muebles y arrasaron el patio. Se llevaron a mi hijo y todavía no lo han devuelto», relata. Otros dos hijos suyos también fueron detenidos anteriormente, aunque ambos quedaron en libertad.

Amenazas contra la familia
La detención de Ahmad no fue el único episodio de presión que sufrió la familia. Según Ibrahim, las fuerzas de ocupación amenazaron con demoler su vivienda si no entregaba a otro de sus hijos.
«Si no traes a tu hijo, vendremos con un avión y un tanque para derribarte la casa», recuerda que le dijeron. Su hijo acabó presentándose ante las fuerzas israelíes y fue liberado poco después.

Ibrahim asegura que el paso de vehículos militares por la localidad y las incursiones en viviendas se han vuelto habituales, alimentando el temor de los vecinos a nuevas detenciones y a que algún familiar desaparezca sin dejar rastro.
Una familia sin noticias
Desde que Ahmad fue detenido, sus familiares no han recibido ninguna notificación oficial sobre su paradero ni sobre los cargos que podrían imputársele.
La única pista procede de testimonios de personas puestas en libertad. Una de ellas aseguró que el joven se encontraba en la prisión israelí de Ofer.
«Nadie se ha puesto en contacto con nosotros, ni las Naciones Unidas ni ninguna otra entidad», afirma su padre.
A la incertidumbre se suman las dificultades económicas. Tras la muerte de su madre, Ahmad asumió buena parte de las tareas agrícolas de las que depende el sustento familiar, en especial el cuidado del viñedo.
Su ausencia ha dejado a Ibrahim sin la ayuda de su hijo y ha complicado el mantenimiento de la explotación.
Cuando le preguntan qué mensaje le enviaría a Ahmad, el padre solo expresa su deseo de que recupere la libertad: «Ojalá seas libre. Seguirás siendo libre y, si mueres, morirás libre».
Las localidades de la provincia de Quneitra próximas al Golán sirio ocupado son escenario de incursiones frecuentes de las fuerzas de ocupación israelíes.
Según las autoridades sirias, estas actuaciones vulneran el Acuerdo de Separación de Fuerzas de 1974 y van acompañadas de registros de viviendas, movimientos militares y daños en terrenos agrícolas. Las detenciones y la falta de información sobre el paradero de algunos vecinos agravan la preocupación de las familias y sus dificultades económicas.
okz/ed