Damasco, 28 oct (SANA) La proliferación de redes de caza durante la migración otoñal amenaza a numerosas especies de aves en Siria, incluidas algunas raras o en peligro de extinción, y pone en riesgo el equilibrio ecológico de un país situado en una de las principales rutas migratorias entre África y Eurasia.
En la región de Al-Qalamún, al norte de Damasco, y otras zonas del territorio sirio, los cazadores extienden redes a lo largo de grandes distancias y utilizan grabaciones de cantos y altavoces para atraer a las bandadas, principalmente codornices y otras aves pequeñas. Sin embargo, estos dispositivos capturan indiscriminadamente especies migratorias y silvestres, muchas de ellas esenciales para la conservación de los ecosistemas.
La expansión de esta práctica ha suscitado preocupación entre especialistas ambientales, que advierten de sus consecuencias sobre las poblaciones de aves y reclaman mayores controles, mientras las autoridades intensifican las operaciones contra la caza ilegal.
De las redes a los mercados: el recorrido de las aves capturadas
Las aves capturadas pasan de los cazadores a los distribuidores y posteriormente a establecimientos comerciales o consumidores particulares. Su carne se vende en bandejas de plástico, con precios que comienzan en 150.000 libras sirias (13 dolares aproximadamente), según la especie y la cantidad.
La comercialización se realiza principalmente en carnicerías, supermercados y redes sociales sin información precisa sobre las especies, los métodos utilizados para cazarlas o sus condiciones sanitarias.
Ahmad Farhud, residente en la región oriental de Al-Qalamún, explicó a SANA que algunas especies se comercializan bajo denominaciones que dificultan su identificación, mientras que otras llegan al mercado después de morir atrapadas en las redes.
Según su testimonio, las capturas no se limitan a las aves tradicionalmente destinadas al consumo, sino que incluyen pájaros cantores, además de otras cuya caza está prohibida, como los alcaudones y las abubillas, o especies en peligro de extinción como las tórtolas y las gangas.
La actividad también afecta a las comunidades cercanas. Imran Bakr, vecino de Yerud, denunció que los llamadores de pájaros permanecen encendidos durante la noche y hasta primeras horas de la mañana, lo que provoca molestias entre los habitantes.

Operación que permite retirar más de 500 metros de redes en Damasco Campo
Las autoridades de vigilancia de Al-Nabek y Yabrud, en la provincia de Damasco Campo, destruyeron más de 500 metros de redes ilegales durante una operación contra la caza furtiva, en la que también liberaron numerosas aves que habían quedado atrapadas.
Los organismos competentes anunciaron la continuidad de estas actuaciones y advirtieron de posibles sanciones contra quienes utilicen dispositivos prohibidos.
Trampas que no distinguen entre especies
El fotógrafo especializado en aves migratorias Ihab Jabr advirtió de que el empleo de redes, sustancias adhesivas y armas modernas de caza facilita capturas masivas, tanto para el consumo como para el comercio, incluido el traslado de ejemplares fuera de las fronteras sirias.
El experto en fauna silvestre y biodiversidad Ahmad Aydak explicó que las mallas, prácticamente invisibles para los pájaros, pueden causarles lesiones en las alas, las patas y el plumaje, además de agotamiento y deshidratación.
Incluso cuando consiguen sobrevivir y son liberados, añadió, algunos ejemplares quedan incapacitados para continuar sus desplazamientos migratorios.
Por su parte, el especialista ambiental Maher Dayub señaló que estos sistemas también afectan a aves rapaces, murciélagos e insectos beneficiosos, debido a su capacidad para capturar numerosos animales en poco tiempo y sin distinguir especies.
Entre las aves más expuestas figuran jilgueros, canarios, mirlos, zorzales, abejarucos y diversas especies de pájaros cantores, capturados para su venta o consumo.
Daub alertó especialmente sobre los riesgos para especies escasas o amenazadas, como el serín sirio, la avefría sociable, el alimoche, determinadas águilas y los flamencos, así como varias especies de patos cuando las trampas se instalan cerca de humedales y masas de agua.

Las aves migratorias se encuentran en peligro
La posición geográfica de Siria convierte al país en un importante lugar de descanso y alimentación para millones de aves que atraviesan la región durante sus desplazamientos estacionales entre África y Eurasia.
El experto Aydak explicó que las capturas durante la migración primaveral pueden reducir el número de ejemplares que llegan a sus zonas de reproducción, especialmente cuando afectan a aves adultas, con consecuencias para las generaciones posteriores.
El impacto también se extiende a la agricultura. Según Dayub, la disminución de aves insectívoras, como las golondrinas y los abejarucos, debilita el control natural de las plagas y puede incrementar la dependencia de pesticidas.
A ello se suma la alteración de las cadenas alimentarias, pues numerosas aves rapaces y otros depredadores dependen de especies pequeñas para alimentarse.
Jabr destacó que las aves también contribuyen a dispersar semillas y proteger los cultivos frente a insectos perjudiciales, mientras que la captura de ejemplares adultos durante la cría puede provocar la muerte de sus polluelos por falta de alimento.
¿Qué establece la legislación siria?
La caza terrestre en Siria está regulada por la Ley número 14 de 2023, que sustituyó al Decreto Legislativo 152 de 1970 y establece condiciones relativas a licencias, temporadas, lugares, especies, cantidades y métodos permitidos.
El abogado especializado en derecho ambiental Firas Hajj Yahya explicó que las disposiciones ejecutivas prohíben utilizar redes y otros mecanismos capaces de capturar varios animales simultáneamente, especialmente cuando se combinan con dispositivos acústicos de atracción.
De acuerdo con el jurista, el artículo 22 contempla penas de uno a tres meses de prisión o multas de entre 250.000 y 500.000 libras sirias por emplear métodos prohibidos o incumplir las restricciones relativas a temporadas, zonas y especies autorizadas.
Asimismo, la comercialización de piezas de caza muertas o el suministro de su carne en restaurantes y parques puede castigarse con entre diez días y un mes de cárcel, o multas de 100.000 a 250.000 libras sirias, sin perjuicio de otras sanciones más severas.
La temporada de caza se extiende, con carácter general, del 1 de septiembre al 15 de febrero, y la actividad solo está permitida desde una hora después del amanecer hasta una hora antes de la puesta del sol, aunque estos plazos pueden modificarse por motivos de conservación.
La normativa también establece restricciones en reservas naturales, zonas habitadas, parques forestales, jardines botánicos y otros espacios protegidos, incluidos determinados perímetros de seguridad de hasta 1.000 metros.

Vigilancia, investigación y sensibilización: medidas complementarias
Pese a la existencia de un marco legal, los especialistas consideran necesario reforzar su aplicación y adaptar las sanciones a la gravedad de las infracciones.
El abogado Hajj Yahya propuso actualizar las multas, endurecer las penas por reincidencia o captura comercial de especies amenazadas y crear un registro electrónico nacional de licencias e infracciones, acompañado de una mayor coordinación entre las autoridades ambientales, policiales y judiciales.
El fotógrado Ihab Jabr, por su parte, subrayó la importancia de fortalecer la vigilancia fronteriza para combatir el tráfico de aves y desarrollar campañas educativas, especialmente en las escuelas, mediante la cooperación entre instituciones públicas, organizaciones ecologistas y comunidades locales.
Entre las prioridades señaladas por Aydak figura la creación de nuevas reservas naturales con protección efectiva, particularmente en las áreas de descanso y reproducción de las especies migratorias.
El especialista también reclamó ampliar las investigaciones científicas sobre la avifauna siria, mediante censos periódicos y estudios que permitan identificar las especies más vulnerables y orientar las políticas de conservación.
Dayub destacó, a su vez, la necesidad de ofrecer alternativas económicas sostenibles a las comunidades locales, como el turismo ecológico y la observación de aves, además de fortalecer el cumplimiento de los compromisos internacionales de Siria en materia de biodiversidad.
Los expertos coinciden en que la conservación de estas especies exige combinar vigilancia, aplicación de la ley, investigación y participación ciudadana. Más allá de la pérdida de ejemplares, advierten de que la reducción de sus poblaciones puede alterar los ecosistemas, favorecer la proliferación de plagas agrícolas y elevar los costes de su control.
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