Damasco, 26 oct (SANA) Las incursiones militares israelíes en Siria, intensificadas desde diciembre de 2024, se convirtieron en motivo de controversia política en Israel, donde la oposición cuestiona al primer ministro Benjamin Netanyahu por sus decisiones de seguridad en vísperas de las elecciones previstas para mañana.
Mientras Netanyahu justifica las operaciones como medidas para proteger la seguridad israelí, sus adversarios advierten sobre su posible utilización con fines electorales. Entretanto, Damasco insiste en resolver las diferencias mediante el diálogo, sin renunciar a su soberanía e integridad territorial.
La zona de amortiguamiento
Netanyahu defiende la presencia militar israelí en Siria como parte de una estrategia para alejar posibles amenazas de sus fronteras y establecer zonas de amortiguamiento.
El pasado 9 de septiembre, durante una visita al monte Hermón, afirmó que Israel había alcanzado un «control absoluto» sobre una zona que se extiende desde esa elevación hasta el río Yarmuk y el mar Mediterráneo.
Por su parte, el ministro israelí de Defensa, Israel Katz, aseguró que sus fuerzas no se retirarían de la denominada zona de seguridad en Siria, según el diario The Jerusalem Post.
En diciembre de 2025, Netanyahu condicionó un posible acuerdo con Damasco al establecimiento de una zona desmilitarizada desde la capital siria hasta el monte Hermón, una exigencia que plantea interrogantes sobre el alcance de las pretensiones israelíes.
La oposición cuestiona el uso político de la seguridad
Dirigentes opositores israelíes acusan a Netanyahu de utilizar las preocupaciones de seguridad y las operaciones militares para favorecer sus intereses políticos.
El 21 de octubre, el líder del partido Los Demócratas, Yair Golan, pidió a los mandos militares impedir que el primer ministro utilizara al Ejército con fines políticos o personales, según informó la agencia Anadolu.
Golan también había criticado, el 19 de agosto, el ataque israelí contra la base aérea de Abu al-Duhur, en Siria, por considerarlo una provocación que agravaba las diferencias con aliados como Estados Unidos.
Por su parte, el líder opositor Yair Lapid acusó a Netanyahu de alimentar los temores de seguridad antes de las elecciones.
La controversia aumentó tras la presentación, el 19 de octubre, de una nueva doctrina israelí basada en ataques preventivos y zonas de amortiguamiento, cuestionada por Lapid y Gadi Eisenkot por carecer, según ellos, de una estrategia detallada.
Incursiones israelíes: cifras y consecuencias
La Red Siria de Derechos Humanos documentó al menos 453 incursiones terrestres israelíes entre el 8 de diciembre de 2024 y el 6 de octubre de 2026, además de 69 muertos, 162 detenciones arbitrarias y 22 incidentes contra instalaciones civiles esenciales.
Las operaciones se concentraron principalmente en Quneitra y Deraa, y en menor medida en la zona rural de Damasco.
Asimismo, la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos informó de unas 280 incursiones israelíes durante septiembre, la cifra mensual más elevada desde comienzos del año.
El organismo denunció allanamientos, restricciones a la circulación y detenciones arbitrarias, y pidió investigar los incidentes que ocasionaron víctimas.
El 18 de octubre, la Cancillería siria condenó el aumento de las incursiones y de la actividad aérea israelí en el sur del país, al considerar que vulneran su soberanía, obstaculizan la reconstrucción y contravienen el Acuerdo de Separación de Fuerzas de 1974.
Las operaciones continúan pese a las conversaciones sirio-israelíes celebradas el 23 de agosto en Ammán, con mediación estadounidense, para abordar el cese de los ataques y la posibilidad de alcanzar un acuerdo de seguridad.
Críticas y advertencias internacionales
Las operaciones israelíes también provocaron condenas de países árabes e islámicos y advertencias internacionales.
El 19 de octubre, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, acusó a Israel de intentar generar inestabilidad en Siria y socavar su soberanía.
Asimismo, los cancilleres de 12 países árabes e islámicos condenaron los ataques contra el aeropuerto militar de Abu al-Duhur, en Idlib.
Arabia Saudita, Qatar, Jordania, Kuwait, Egipto, Türkiye y Emiratos Árabes Unidos, junto con la Liga Árabe, rechazaron las incursiones israelíes y las obras relacionadas con la línea Sufa 53 en Quneitra, por considerarlas contrarias a la soberanía siria y al acuerdo de 1974.
En Estados Unidos, el senador Joe Wilson advirtió el 2 de julio que la continuidad de las operaciones israelíes en Siria podría resultar contraproducente y pidió detenerlas.
Damasco reafirma su disposición al diálogo y la defensa de su soberanía
Desde la caída del depuesto régimen sirio, el 8 de diciembre de 2024, Damasco manifestó su disposición a resolver las diferencias con Israel mediante negociaciones y vías diplomáticas, siempre que se respete su soberanía e integridad territorial.
Sin embargo, la continuidad de las incursiones y la ampliación de la presencia militar israelí mantienen las tensiones y dificultan los esfuerzos para alcanzar la estabilidad.
En vísperas de las elecciones israelíes, las operaciones en Siria adquirieron una dimensión política interna, al alimentar las críticas de la oposición sobre la gestión de la seguridad y el momento elegido para adoptar decisiones militares.
Mientras tanto, Siria insiste en que el respeto a sus fronteras, el cese de las incursiones y el cumplimiento de los acuerdos internacionales constituyen condiciones fundamentales para reducir la escalada y avanzar hacia la estabilidad regional.
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