Damasco, 20 oct (SANA) El barrio de Qaimariya, en la ciudad antigua de Damasco, se extiende entre la Mezquita de los Omeyas, al oeste, y Bab Tuma, al este. Sus casas centenarias y sus estrechas callejuelas entrelazadas conservan la arquitectura tradicional damascena, mientras que los restaurantes y comercios dan vida a la zona y atraen a visitantes interesados en conocer el patrimonio y la vida cotidiana de la capital siria.

¿Por qué se llama Qaimariya?
El guía turístico Hussein Musleh explicó a SANA que Qaimariya es uno de los barrios históricos más importantes de la antigua Damasco por su legado arquitectónico y cultural, que refleja las distintas épocas por las que ha pasado la ciudad. Su nombre procede de la Gran Madrasa (escuela) Qaimariya, fundada en 1252 por el príncipe Nasir al-Din al-Hussein bin Abdul Aziz al-Qaimari.
El barrio alberga varios monumentos históricos, entre ellos antiguas escuelas y mezquitas, así como los baños de Al-Bakri y Al-Qaimari. Sus callejuelas, casas con patios interiores y fuentes, y puertas de madera decoradas conservan elementos de la arquitectura tradicional y permiten conocer los estilos de vida que caracterizaron Damasco en diferentes periodos históricos, señaló Musleh.
Diversidad de monumentos
El guía recordó que la ciudad antigua de Damasco fue inscrita en 1979 en la Lista del Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Qaimariya forma parte de este tejido urbano histórico, que refleja el valor cultural y arquitectónico de la ciudad.
La zona y sus alrededores también reúnen monumentos religiosos e históricos que dan cuenta de la diversidad cultural y religiosa de Damasco a lo largo de los siglos, entre ellos la catedral al-Mariyamieh, una de las iglesias históricas de la capital siria.
Diversidad gastronómica, otra faceta de Qaimariya
Además de su patrimonio arquitectónico, el barrio destaca por la variedad de restaurantes, cafeterías, pastelerías y panaderías. En sus calles conviven la gastronomía damascena, los platos tradicionales y los aperitivos con especialidades de otras cocinas, una oferta que atiende a los gustos de visitantes de Siria y del extranjero.

Ghassan al-Malla, propietario de un establecimiento de pastelería y panadería, explicó que la ubicación de Qaimariya, en el corazón de la antigua Damasco, y su fama como zona patrimonial contribuyen a atraer visitantes. Estos factores refuerzan su atractivo como destino donde recorrer calles históricas y degustar platos y dulces damascenos.
Por su parte, Adnan Liy, propietario de un restaurante chino en el barrio, indicó que eligió Qaimariya para establecer su negocio por su ubicación y la diversidad de sus visitantes, procedentes de distintas nacionalidades y culturas. Esta afluencia permite ofrecer una propuesta gastronómica variada tanto a los residentes como a los turistas.
También destacó los puntos en común entre las culturas siria y china en la importancia que conceden a la comida y al papel que desempeña en la vida social.
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