Damasco, 6 oct (SANA) Siria registró en 2025 el mayor número de personas muertas o heridas por restos de municiones de racimo entre todos los países afectados, con 68 víctimas de un total de 117 contabilizadas en todo el mundo, según el informe anual de 2026 del Observatorio de Minas Terrestres y Municiones de Racimo.
El dato, difundido el lunes por la Red Siria de Derechos Humanos, pone de manifiesto la persistencia del riesgo que representan los restos de estas armas para la población civil. Esto ocurre pese a que no se ha registrado un nuevo uso de municiones de racimo en Siria desde la caída del régimen de Assad, el 8 de diciembre de 2024.
La organización indicó que el informe del Observatorio no incluye a Siria entre los países en los que se considera probable o sospechoso que el uso de municiones de racimo durante 2025 y 2026 haya provocado una nueva contaminación con estos artefactos.
Un riesgo que persiste
Según la Red Siria de Derechos Humanos, el periodo de uso registrado para Siria en el informe se extiende de 2012 a 2024, lo que refleja que las víctimas contabilizadas en 2025 estuvieron expuestas a restos de municiones empleadas en años anteriores.
Siria no ha firmado ni es parte de la Convención sobre Municiones de Racimo de 2008, aunque anteriormente participó como observadora en algunas de sus reuniones.
El informe cifra en 1.063 las personas muertas o heridas por municiones de racimo en todo el mundo durante 2025. De ellas, 946 casos, el 89 % del total, se produjeron durante ataques con este tipo de armas, mientras que los 117 restantes, equivalentes al 11 %, estuvieron relacionados con sus restos.
De esas 117 víctimas provocadas por restos de municiones de racimo, 68 correspondieron a Siria, alrededor del 58 % del total mundial, lo que convirtió al país en el que registró la cifra más elevada en un solo año.
Dificultades adicionales para los supervivientes.
El informe advierte de que los supervivientes que viven en zonas rurales de Siria afrontan dificultades adicionales para acceder a servicios esenciales debido a las largas distancias y al elevado coste de los desplazamientos.
A estas dificultades se suma, según el documento, la limitada inversión destinada a la asistencia a las víctimas y diversas restricciones administrativas y obstáculos para importar equipos especializados. Estos factores han reducido las posibilidades de rehabilitación y limitado la eficacia de una respuesta más amplia en materia de acción contra las minas.
Ante esta situación, la Red Siria de Derechos Humanos instó a los países donantes y a Naciones Unidas a incrementar el apoyo financiero, logístico y técnico destinado a las labores de reconocimiento y limpieza de zonas contaminadas, así como a los programas de educación sobre los riesgos y a los servicios de asistencia a las víctimas.
La organización pidió que esa asistencia incluya atención de emergencia, rehabilitación, dispositivos de apoyo, asistencia psicosocial e integración económica de los afectados.
Un informe centrado en 2025
El Observatorio de Minas Terrestres y Municiones de Racimo es una iniciativa de investigación y seguimiento de la Campaña Internacional para la Prohibición de las Minas Antipersona y de la Coalición contra las Municiones de Racimo.
El organismo publicó en 2026 su decimoséptimo informe anual, centrado en la situación durante 2025 y con información actualizada hasta julio de 2026.
La Red Siria de Derechos Humanos forma parte del Observatorio como entidad encargada de Siria desde 2020.
La organización ha documentado el uso de municiones de racimo en el país desde 2012, incluidos los lugares de los incidentes, el número de muertos y heridos y, cuando ha sido posible determinarlo, la parte responsable.
Los datos del informe muestran así que, aunque no se hayan registrado nuevos ataques con municiones de racimo en Siria desde diciembre de 2024, los restos de las empleadas durante años anteriores continúan representando un peligro para la población y una carga adicional para las labores de recuperación y rehabilitación.
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