Nueva York-Damasco, 24 sep (SANA) Durante más de una década, el expediente de las armas químicas se convirtió en uno de los principales focos de presión internacional sobre Siria. Ahora, el país intenta abrir una nueva fase en torno a ese legado, marcada por la cooperación con la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), la eliminación de materiales encontrados y la creación de mecanismos para investigar responsabilidades.
El presidente sirio, Ahmed Al-Sharaa, situó este proceso dentro de una estrategia más amplia de retorno a la cooperación multilateral durante su intervención ante la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York.
Al-Sharaa afirmó que Siria trabaja para “cerrar el legado químico” que, según sus palabras, afectó la imagen del país durante una década, mediante la colaboración con siete países, la destrucción de municiones encontradas y la recuperación de sus derechos dentro de la OPAQ.
“En el expediente que cargó el nombre de Siria durante una década, lanzamos junto a siete países el equipo ‘Aliento de Libertad’ para cerrar el legado químico”, afirmó el mandatario. Además, indicó que fueron destruidas 42 bombas químicas y que Damasco mantiene una cooperación transparente con los organismos internacionales.
De un expediente de confrontación a una cooperación internacional
El proceso actual se desarrolla después de años en los que el programa químico sirio estuvo bajo vigilancia internacional. En 2013, tras ataques químicos denunciados en la zona de Guta (Rif Damasco), Siria se adhirió a la Convención sobre las Armas Químicas e inició un proceso internacional para eliminar el arsenal declarado.
La OPAQ anunció en 2016 la finalización de la destrucción de los materiales químicos declarados entonces por las autoridades sirias. Sin embargo, investigaciones posteriores de la organización y equipos especializados señalaron la existencia de información adicional sobre instalaciones, materiales y municiones que no formaban parte de la declaración inicial.
Según información presentada por Siria ante la OPAQ, las investigaciones realizadas tras la liberación del país permitieron localizar nuevas municiones y materiales relacionados con el antiguo programa químico.
Entre los hallazgos mencionados figuran 54 bombas aéreas similares a las utilizadas, según las autoridades sirias, en el ataque de Al-Latamina en 2017, además de 25 proyectiles tierra-tierra relacionados con el ataque de Guta Oriental en 2013, así como sustancias utilizadas en la fabricación de sarín y equipos de mezcla y almacenamiento.
Las autoridades sirias informaron de que estos materiales fueron trasladados a instalaciones especializadas para su tratamiento y destrucción bajo procedimientos de verificación de la OPAQ.
El inicio de la destrucción de materiales encontrados
El pasado 3 de septiembre, el representante permanente de Siria ante Naciones Unidas, Ibrahim Olabi, anunció ante el Consejo de Seguridad el inicio de la destrucción de algunos materiales químicos encontrados en el país.
Olabi calificó el proceso como un momento histórico al tratarse, según afirmó, de la primera operación de destrucción de municiones químicas en territorio sirio desde 2014 y la primera después de la liberación del país.
El diplomático señaló que la cooperación con la OPAQ no se limita a aspectos técnicos, sino que refleja un cambio en la forma de abordar el expediente mediante la colaboración con organismos internacionales.
Un equipo internacional para eliminar los restos del programa químico
El proceso incluye la participación de un equipo internacional denominado “Aliento de Libertad”, creado en marzo pasado con la participación de Siria, Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia, Türkiye, Qatar y Canadá.
El objetivo declarado de este mecanismo es localizar y eliminar posibles restos del antiguo programa químico, además de facilitar la coordinación entre las instituciones sirias y los socios internacionales.
Desde el inicio de esta cooperación, equipos sirios facilitaron visitas de inspección de la OPAQ a 32 lugares considerados sospechosos y presentaron información sobre otros 14 sitios, según las autoridades sirias.
En julio pasado, Siria recuperó sus derechos y privilegios dentro de la OPAQ mediante una decisión aprobada por consenso por el Consejo Ejecutivo del organismo y respaldada por 66 países.
Varios miembros del Consejo de Seguridad destacaron posteriormente la cooperación entre las autoridades sirias y la secretaría técnica de la organización.
Destrucción de armas y búsqueda de responsables
El proceso de eliminación de materiales químicos está acompañado por un componente de justicia y rendición de cuentas.
Las autoridades sirias han señalado que la destrucción de armas no supone el cierre del expediente, sino una parte de un proceso más amplio destinado a investigar a quienes participaron en el desarrollo o uso de estas capacidades.
Ibrahim Olabi afirmó que Siria trabaja para llevar a cabo los primeros procesos judiciales contra responsables del uso de armas químicas, con el objetivo de combatir la impunidad y evitar que estos hechos vuelvan a repetirse.
Las autoridades sirias informaron además de la detención de 18 personas relacionadas con el antiguo programa químico, entre ellas antiguos oficiales de alto rango, expertos del Centro de Estudios e Investigaciones Científicas y miembros de organismos de seguridad vinculados al programa.
Un desafío que trasciende las fronteras
Más allá del ámbito político, la eliminación de estos materiales representa también un desafío de seguridad. La identificación y destrucción de municiones químicas busca reducir riesgos para la población, el medioambiente y la seguridad regional.
Las autoridades sirias han advertido de que las operaciones militares israelíes en territorio sirio han dificultado en algunos momentos las labores de búsqueda y destrucción, además de aumentar los riesgos para los equipos técnicos y las instalaciones involucradas.
La comunidad internacional considera que garantizar la seguridad de estas operaciones es un elemento esencial para evitar que materiales peligrosos puedan caer en manos de actores no estatales.
Así, el expediente químico sirio, que durante años fue uno de los principales puntos de tensión internacional, entra en una nueva etapa centrada en la eliminación de riesgos, la cooperación técnica y la búsqueda de responsabilidades por los hechos ocurridos durante la guerra.
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