Damasco, 6 sep (SANA) El curso 2026-2027 comienza en Siria con más de 500.000 niños retornados que deben reincorporarse a las aulas, junto con medidas para recuperar aprendizajes, reforzar el árabe y aliviar las dificultades económicas y de seguridad de las familias.
Para facilitar su regreso a la escuela, el Ministerio de Educación permitirá la matrícula con los documentos disponibles, incluso de forma provisional, y realizará pruebas de nivel cuando sea necesario para ubicar a cada alumno en el curso correspondiente.
Las medidas incluyen programas educativos acelerados para reducir el desfase escolar, además de iniciativas de apoyo lingüístico para quienes cursaron sus estudios en otros idiomas.
Entre ellas figura el programa “El árabe es vida”, compuesto por tres niveles de 60 horas cada uno, hasta alcanzar un total de 180 horas lectivas dedicadas a comprensión oral, expresión, lectura y escritura.
El plan de vuelta a las aulas contempla asimismo un mayor apoyo psicológico y social y medidas para avanzar hacia una educación más inclusiva para los niños con discapacidad, aunque persisten carencias en materia de accesibilidad, instalaciones y servicios en numerosos centros.
La presión económica sobre las familias es otro de los retos del nuevo curso. Varias provincias organizaron ferias y campañas para ofrecer material escolar a precios reducidos, con descuentos de hasta el 30 % en algunos casos.
Los expertos recomiendan reutilizar los útiles que todavía estén en buenas condiciones y evitar compras innecesarias. En cuanto a las mochilas, la Academia Estadounidense de Pediatría aconseja que su peso no supere el 15 % del peso corporal del niño.
El peligro de los restos explosivos
A estas dificultades se suma el riesgo que representan los restos explosivos de guerra, especialmente en las zonas más afectadas por la guerra.
UNICEF estima que en Siria permanecen unas 324.000 piezas de munición y restos explosivos, mientras alrededor de 5 millones de niños viven en áreas contaminadas por minas y artefactos sin detonar.
Entre diciembre de 2024 y febrero de 2026 se registraron 1.051 incidentes relacionados con municiones explosivas, que dejaron 1.891 víctimas civiles, entre ellas 698 muertos y 1.193 heridos. Los niños representaron el 30 % de los muertos y el 40 % de los heridos.
Las recomendaciones de seguridad insisten en una regla básica: no tocar ni acercarse a ningún objeto sospechoso, alejarse del lugar e informar de inmediato a los padres, profesores o autoridades competentes.
okz/fm