Damasco, 30 ago (SANA) Quince años después, Khaled Al-Mahmoud volvió a caminar entre los pabellones de la Feria Internacional de Damasco. El bullicio de los pasillos, las familias, los niños y los puestos de comida le devolvieron recuerdos de una cita que durante décadas formó parte de la vida cotidiana de muchos sirios.
La escena se repitió este fin de semana en distintos rincones del recinto ferial, donde la 63.ª edición abrió sus puertas al público después de tres jornadas reservadas a empresarios, inversores y representantes de compañías sirias, árabes e internacionales.
Desde primeras horas, los visitantes recorrieron pabellones dedicados a la industria, la alimentación, la construcción, la energía, la tecnología y los servicios, en una feria que busca combinar su tradicional carácter popular con una renovada apuesta por la inversión y la actividad comercial.
Un regreso que despierta recuerdos
Para Al-Mahmoud, el regreso de la feria va más allá de la nostalgia.
En declaraciones a SANA, afirmó que el evento recupera parte de la memoria colectiva y, al mismo tiempo, vuelve a ofrecer un espacio de encuentro entre empresas, inversores y empresarios, con posibilidades de cooperación y nuevas asociaciones.
Ahmed Hussein coincidió en destacar la dimensión económica, pero subrayó que el éxito de la feria no debería medirse únicamente por los acuerdos alcanzados en las reuniones empresariales.
A su juicio, también depende de su capacidad para acercar productos, proyectos y nuevas ideas a los ciudadanos y permitirles conocer directamente lo que ofrecen las empresas participantes.
Negocios que salen de las salas de reuniones
Durante los tres primeros días, la atención estuvo centrada en los contactos empresariales y la búsqueda de inversiones.
Mohammad Hosni consideró acertado reservar esa primera etapa a empresarios e inversores para analizar proyectos y posibles asociaciones, antes de abrir el recinto al público.
Según explicó, esa segunda fase permite que los ciudadanos, especialmente los jóvenes, conozcan nuevas iniciativas y exploren oportunidades de empleo y emprendimiento.
Ese interés es también profesional para visitantes como Suad Al-Zoubi, quien acudió a la feria para conocer las últimas soluciones en el sector energético, vinculado con su ámbito de trabajo.
Al-Zoubi señaló que la presencia de empresas sirias y extranjeras ofrece a los jóvenes la posibilidad de adquirir conocimientos, establecer contactos y abrir puertas a futuras oportunidades laborales.
Una feria que también mira al pasado
Entre pabellones comerciales y proyectos de inversión, la feria reserva además un espacio para la memoria reciente de Siria.
Khaled Al-Masalma destacó una exposición sobre las violaciones sufridas durante el régimen anterior, que incluye materiales y testimonios relacionados con los detenidos en la prisión de Sednaya.
Para Al-Masalma, este tipo de iniciativas contribuye a preservar la memoria nacional y documentar una etapa marcada por años de conflicto y sufrimiento.
La feria incorpora también servicios cotidianos. Omar Shukri valoró la posibilidad de realizar trámites civiles en el pabellón del Ministerio del Interior, una opción que, según dijo, le permitió ahorrar tiempo y simplificar gestiones.
Así, entre reuniones de negocios, oportunidades laborales, recuerdos personales y servicios públicos, la Feria Internacional de Damasco busca recuperar un lugar que durante años fue mucho más que un escaparate comercial: un punto de encuentro para los sirios.
La 63.ª edición continuará hasta el 4 de septiembre y reúne a unas mil entidades de cerca de 60 países, entre empresas locales, árabes e internacionales, organismos públicos, cámaras de comercio, consejos empresariales y entidades de inversión y servicios.
okz/fm