Damasco, 25 ago (SANA) El retorno de más de 1,7 millones de sirios desde diciembre de 2024 abrió una nueva etapa para el país, en la que la reconstrucción de viviendas, la recuperación de los servicios básicos y la creación de empleo aparecen como condiciones esenciales para transformar el regreso en estabilidad duradera.
Según los datos más recientes de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), 1.717.964 sirios retornaron al país entre diciembre de 2024 y abril de 2026, aunque el organismo aclaró que esa cifra comprende únicamente los casos que pudo verificar o monitorear.
El desafío, sin embargo, no termina al cruzar la frontera. Para miles de familias, volver significa enfrentarse nuevamente a viviendas dañadas, dificultades para encontrar empleo, carencias en electricidad y agua, acceso limitado a servicios sanitarios y educativos y problemas vinculados a documentos y trámites legales.
Del retorno a una estabilidad real
Acnur identifica la falta de vivienda como el principal obstáculo para el retorno, señalado por el 39 % de las personas consultadas, seguido de las deficiencias en infraestructura básica, con un 35 %, y de la falta de recursos económicos necesarios para regresar, con un 34 %.
A ello se suman dificultades relacionadas con salud, educación y documentación.
El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, Barham Salih, señaló durante una reciente visita a Siria que la dimensión de las necesidades supera la capacidad del país para afrontarlas por sí solo y pidió a la comunidad internacional convertir el actual impulso del retorno en apoyo concreto a los medios de subsistencia, la infraestructura y los servicios esenciales.
Bashir Ali, investigador especializado en refugiados y migración residente en Alemania, consideró que resulta fundamental diferenciar entre retorno y estabilidad.
En declaraciones a SANA, afirmó que cruzar una frontera no significa necesariamente haber completado un regreso sostenible y sostuvo que el verdadero indicador de éxito es la capacidad de las familias para permanecer en sus comunidades sin verse obligadas a emigrar nuevamente.
Los datos de Acnur reflejan, no obstante, una elevada voluntad de permanencia: el 82 % de los refugiados retornados encuestados señaló que pretende continuar en su actual lugar de residencia en Siria durante al menos los próximos seis meses, mientras el 15 % aún no había tomado una decisión.
Para Ali, mantener esa tendencia dependerá en gran medida de la mejora de la vivienda, los servicios, las oportunidades laborales y la infraestructura.
Europa y el costo de gestionar la migración
El debate sobre el retorno sostenible coincide con los elevados recursos que Europa destina a migración, asilo, fronteras y seguridad.
De acuerdo con el marco financiero propuesto por la Comisión Europea para 2028-2034, las asignaciones para asuntos internos vinculados a esas áreas podrían alcanzar unos 81.000 millones de euros.
De esa cantidad, alrededor de 12.000 millones estarían destinados a migración, 15.400 millones a la gestión de fronteras y 11.900 millones a Frontex, la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas.
Las cifras no corresponden exclusivamente a la acogida de refugiados, pero reflejan la dimensión económica de la gestión migratoria dentro de Europa.
Alemania ofrece otro ejemplo. En su presupuesto federal de 2025 asignó aproximadamente 24.000 millones de euros a gastos relacionados con refugiados, incluidos unos 13.000 millones para asistencia social a personas con protección y cerca de 1.900 millones para programas de integración.
Esos recursos tampoco se destinan únicamente a ciudadanos sirios, pero muestran el peso financiero que supone para los países receptores mantener sistemas de asilo e integración a gran escala.
Invertir en recuperación en lugar de gestionar las consecuencias
Para especialistas en migración, apoyar la recuperación de Siria podría convertirse también en una inversión para los propios países occidentales.
La rehabilitación de redes eléctricas y de agua, viviendas, escuelas y hospitales, junto con el respaldo a pequeñas empresas y proyectos generadores de empleo, permitiría reducir algunos de los principales obstáculos que enfrentan quienes desean regresar.
Ali considera que el retorno sostenible debe vincularse directamente al desarrollo mediante programas de formación profesional, apoyo a emprendimientos y estímulos para atraer empresas e inversiones europeas hacia sectores prioritarios de la economía siria.
También destacó la importancia de aprovechar la formación y experiencia adquiridas por los sirios que vivieron durante años en Europa, tanto de aquellos que decidan permanecer allí como de quienes opten por regresar y participar en la reconstrucción.
A su juicio, una transición gradual desde la ayuda humanitaria tradicional hacia inversiones en recuperación económica y generación de empleo podría beneficiar simultáneamente a Siria, a los retornados y a los países europeos.
De la ayuda temporal a proyectos productivos
Una posición similar mantiene Nemer Nemer, asesor especial de Austria en cuestiones de migración y asilo, quien considera insuficientes las ayudas monetarias temporales si no están acompañadas de proyectos capaces de garantizar ingresos estables.
Nemer propone orientar una mayor parte del respaldo europeo hacia iniciativas productivas y oportunidades laborales que permitan a los retornados reconstruir su vida a largo plazo.
Este enfoque coincide con el acercamiento entre Siria y la Unión Europea, que anunció un paquete de apoyo financiero a Damasco por 620 millones de euros para el presente año y el siguiente.
Para los expertos, una parte significativa de esos recursos podría contribuir a consolidar las condiciones necesarias para que el retorno deje de ser únicamente un movimiento demográfico y se transforme en un proceso de recuperación económica y social.
Una oportunidad para reconstruir y reducir el desplazamiento
El regreso de aproximadamente 1,72 millones de sirios representa una oportunidad para convertir una tendencia migratoria en un proceso más amplio de estabilización.
El desafío consiste ahora en garantizar que quienes vuelven puedan encontrar vivienda, servicios, empleo y perspectivas suficientes para permanecer.
Desde esa perspectiva, la recuperación de Siria no solo constituye una necesidad interna de reconstrucción, sino también una vía para abordar desde su origen una parte de la crisis de refugiados.
Apoyar la reconstrucción, sostienen los especialistas, podría acortar el camino hacia el retorno voluntario y sostenible y, al mismo tiempo, reducir a largo plazo los elevados costos económicos y sociales que los países receptores destinan actualmente a gestionar las consecuencias del desplazamiento.
fm/em