Damasco, 25 ago (SANA) Estados Unidos retiró oficialmente a Siria de su lista de Estados patrocinadores del terrorismo, cerrando este lunes un capítulo iniciado en diciembre de 1979 y culminando un proceso de levantamiento gradual de sanciones que se aceleró tras el cambio político ocurrido en el país el 8 de diciembre de 2024.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), dependiente del Departamento del Tesoro estadounidense, actualizó sus regulaciones después de que expirara el plazo legal de revisión del Congreso sin que se presentaran objeciones a la decisión comunicada por el presidente Donald Trump el pasado 8 de julio.
La medida pone fin a casi 47 años de designación y elimina las restricciones directamente vinculadas a la condición de Estado patrocinador del terrorismo, entre ellas determinadas limitaciones a la ayuda exterior, las exportaciones de armamento, los productos de doble uso y algunas operaciones financieras.
La retirada no supone, sin embargo, la eliminación de todas las medidas estadounidenses contra ciudadanos o entidades sirias, ya que permanecen vigentes sanciones selectivas contra personas relacionadas con el antiguo Gobierno y otros actores incluidos individualmente en las listas de Washington.
El Tesoro formaliza la retirada
La OFAC anunció la modificación de su reglamento de sanciones para reflejar que Siria deja de estar sometida a las disposiciones aplicables a los Estados designados como patrocinadores del terrorismo.
Según la actualización estadounidense, la decisión hace innecesarios determinados mecanismos temporales utilizados durante el proceso de flexibilización, entre ellos la Licencia General número 25 relativa a Siria.
Los departamentos de Estado, Comercio y Tesoro difundieron además orientaciones actualizadas sobre la flexibilización de sanciones y restricciones a las exportaciones, con el objetivo de aclarar las nuevas condiciones para las relaciones financieras y comerciales con el país árabe.

El secretario estadounidense del Tesoro señaló que la retirada de la designación pretende facilitar la inversión y favorecer la estabilidad económica y política de Siria, al tiempo que Washington mantendrá sus instrumentos para perseguir actividades que considere vinculadas al terrorismo o a redes criminales.
Julio de 2026: comienza la cuenta atrás
El procedimiento formal arrancó el 8 de julio de 2026, cuando la Administración Trump notificó al Congreso su intención de retirar a Siria de la lista.
El secretario de Estado, Marco Rubio, presentó entonces la medida como un paso relevante en la normalización de las relaciones bilaterales y la vinculó a los cambios registrados en Siria y a los compromisos asumidos por el Gobierno del presidente Ahmed al-Sharaa en materia de lucha contra el terrorismo.

La legislación estadounidense establece un periodo de revisión parlamentaria antes de hacer efectiva la retirada de un país de la lista. Ese plazo concluyó en agosto sin que el Congreso bloqueara la medida, lo que permitió completar los procedimientos administrativos necesarios.
El anuncio se produjo en un contexto de intensificación de los contactos entre Washington y Damasco y después de varias reuniones entre Trump y al-Sharaa.
Una designación vigente desde 1979
Estados Unidos incluyó a Siria en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo el 29 de diciembre de 1979, durante la presidencia de Jimmy Carter.
La designación se mantuvo bajo sucesivas administraciones estadounidenses y funcionó durante décadas como una de las principales bases jurídicas para restringir la cooperación económica, financiera y militar con Damasco.
A esa clasificación se añadieron posteriormente diferentes programas de sanciones que fueron ampliando el aislamiento económico del país.
Por ello, la designación como Estado patrocinador del terrorismo y las sanciones económicas impuestas en diferentes momentos constituyeron instrumentos jurídicos separados, aunque sus efectos se superpusieron durante buena parte de las últimas décadas.
2004: Washington amplía las restricciones
Un nuevo capítulo comenzó con la Ley de Responsabilidad de Siria y Restauración de la Soberanía Libanesa, aprobada por el Congreso estadounidense en diciembre de 2003.
El entonces presidente George W. Bush emitió en mayo de 2004 la Orden Ejecutiva 13338 para aplicar nuevas restricciones económicas y comerciales.
La normativa incrementó las medidas contra entidades y funcionarios relacionados con el Gobierno sirio y se convirtió en una de las principales bases del régimen de sanciones que Washington ampliaría posteriormente.
2011: las sanciones adquieren carácter integral
Con el estallido de la Revpñución Siria en 2011, Estados Unidos expandió considerablemente sus medidas económicas.
La Orden Ejecutiva 13572, adoptada en abril de ese año, fue seguida por nuevas disposiciones, entre ellas las órdenes 13573 y 13582, que bloquearon activos del Gobierno sirio bajo jurisdicción estadounidense y establecieron amplias prohibiciones comerciales y financieras.
Desde entonces coexistieron dos estructuras: por una parte, la designación de Siria como Estado patrocinador del terrorismo y, por otra, el régimen general de sanciones contra instituciones, sectores económicos y responsables gubernamentales.
La Ley César añade una nueva capa de presión
En diciembre de 2019, el Congreso estadounidense aprobó la denominada Ley César de Protección Civil de Siria, que entró en vigor en junio de 2020.
La normativa permitió imponer sanciones secundarias a personas y empresas extranjeras que realizaran determinadas operaciones con el entonces Gobierno sirio o participaran en sectores considerados estratégicos, entre ellos energía, construcción e infraestructura.
La ley permaneció como uno de los principales mecanismos de presión económica estadounidense hasta su derogación en diciembre de 2025.
Con su eliminación, desapareció una de las principales amenazas de sanciones para compañías extranjeras interesadas en participar en la recuperación económica siria.
De diciembre de 2024 al levantamiento progresivo de restricciones
El derrocamiento del régimen de Al-Assad ocurrido en Siria el 8 de diciembre de 2024 modificó de forma sustancial la relación entre Damasco y Washington y abrió un proceso gradual para revisar el entramado de sanciones.
El 30 de junio de 2025, Trump firmó la Orden Ejecutiva 14312, destinada a revocar o modificar órdenes anteriores relacionadas con las restricciones a Siria.
A partir de julio de ese año comenzaron a flexibilizarse operaciones comerciales y financieras, y se permitió avanzar hacia el restablecimiento de relaciones de corresponsalía entre instituciones bancarias estadounidenses y sirias.
Las restricciones individuales contra determinadas personas y entidades relacionadas con la etapa anterior permanecieron, sin embargo, en vigor.
El 18 de diciembre de 2025, el Congreso derogó de forma permanente la Ley César dentro de la legislación presupuestaria y de defensa correspondiente al ejercicio fiscal de 2026.
Cambios también en el marco internacional
El proceso de normalización continuó durante 2026.
En febrero, el mecanismo de sanciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas adoptó decisiones que modificaron el tratamiento de entidades sirias previamente incluidas en sus listas.
En mayo, Estados Unidos retiró además a Siria de la relación de países que, según Washington, no cooperaban plenamente con sus esfuerzos antiterroristas.
Esos movimientos precedieron a la notificación formal de julio para retirar la designación de Estado patrocinador del terrorismo.
Diplomacia, inversión y reconstrucción
Las relaciones entre Damasco y Washington evolucionaron paralelamente mediante contactos políticos de alto nivel.
El presidente Ahmed al-Sharaa mantuvo diferentes encuentros con Trump desde 2025, incluidos contactos en Riad, Nueva York y Washington, antes de la reunión celebrada en Ankara en julio de 2026.

La diplomacia siria, encabezada por el ministro de Asuntos Exteriores, Asaad Hassan al-Shaibani, desarrolló al mismo tiempo contactos con responsables estadounidenses y miembros del Congreso para impulsar la eliminación de las restricciones restantes y facilitar la reconstrucción.
En julio, autoridades estadounidenses anunciaron también pasos encaminados a flexibilizar las normas de exportación para permitir una mayor participación de empresas estadounidenses en el mercado sirio.
El fin de un capítulo iniciado hace casi medio siglo
La eliminación de Siria de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo representa uno de los cambios más importantes en las relaciones entre ambos países desde 1979.
Sus consecuencias van más allá del ámbito diplomático, pues reducen obstáculos para las transacciones bancarias, el comercio exterior, la inversión y el acceso de empresas internacionales al mercado sirio.
Damasco considera que el levantamiento de las restricciones generales facilitará la reconstrucción, la recuperación de infraestructuras y la reintegración progresiva del país en los sistemas financiero y comercial internacionales.
Casi 47 años después de la designación inicial, el proceso iniciado tras diciembre de 2024 entra así en una nueva etapa, con relaciones diplomáticas en transformación y con las sanciones estadounidenses concentradas ahora principalmente en personas y entidades específicamente designadas.
fm/ed