Damasco, 19 ago (SANA) Siria avanza en una iniciativa nacional destinada a cerrar el expediente heredado del programa nuclear del depuesto régimen de Al-Assad mediante un proceso voluntario basado en la transparencia, la soberanía y la cooperación con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), con el objetivo de subsanar los incumplimientos pendientes y abrir una nueva etapa orientada a los usos pacíficos de la energía nuclear.
La visita a Siria del director general del OIEA, Rafael Grossi, los días 17 y 18 de agosto constituye uno de los principales hitos de este proceso, impulsado por Damasco para localizar, verificar y gestionar los remanentes del programa nuclear heredado.
Una iniciativa soberana para abordar el legado del pasado
Desde la caída del régimen anterior, el Estado sirio optó por abordar los expedientes heredados desde una perspectiva de responsabilidad nacional, en contraste con las políticas de ocultamiento y falta de cooperación que, según Damasco, caracterizaron la etapa precedente en su relación con el OIEA.
Entre esos expedientes figura el programa nuclear no declarado. En este marco, Siria informó voluntariamente sobre emplazamientos y materiales que no habían sido declarados previamente e invitó a equipos especializados del organismo internacional a inspeccionarlos y verificarlos sobre el terreno.
Las autoridades sirias consideran que este enfoque responde a su compromiso con la seguridad y la estabilidad y que el legado nuclear debe gestionarse de manera profesional y transparente, en pleno respeto de la soberanía nacional.
La cooperación con el OIEA se ha centrado en realizar evaluaciones técnicas, determinar la naturaleza de los emplazamientos y materiales detectados y establecer los mecanismos más adecuados para su tratamiento de conformidad con las obligaciones internacionales de Siria.
Dos elementos ocupan un lugar central en este proceso: el emplazamiento del reactor nuclear destruido en Deir ez-Zor y la localización de materiales nucleares vinculados al programa del anterior régimen.
Estos antecedentes llevaron en 2011 a que Siria fuera considerada en incumplimiento de su acuerdo de salvaguardias con el OIEA en virtud del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares.
Al-Kibar: de un sitio bombardeado a un expediente en vías de cierre
El expediente de Al-Kibar, situado al este de Deir ez-Zor, se remonta a una instalación nuclear no declarada construida por el antiguo régimen y bombardeada por Israel en 2007.
El lugar comprendía un edificio de 45 metros de altura y cinco niveles subterráneos. Cuatro años después, se estableció que la instalación estaba vinculada a un reactor destinado a la producción de plutonio y que no había sido declarado ante el OIEA.
Ese hecho contribuyó a que Siria fuera clasificada como Estado en incumplimiento de sus compromisos en materia de salvaguardias nucleares.
De acuerdo con la información disponible, el anterior régimen trasladó además materiales nucleares entre distintas ubicaciones dentro del país, en un proceso que continuó hasta 2013, mientras el expediente permaneció sin resolver durante años.
El actual proceso de localización del emplazamiento destruido y de identificación de materiales vinculados al antiguo programa, desarrollado en cooperación con el OIEA y socios internacionales, busca abordar precisamente los elementos que sustentaron aquella designación de incumplimiento.
Damasco considera que este esfuerzo, impulsado a partir de una iniciativa nacional y acompañado por cooperación técnica internacional, puede allanar el camino para cerrar el expediente y avanzar hacia una etapa centrada en aplicaciones nucleares de carácter pacífico.
Diecinueve meses de cooperación gradual con el OIEA
Desde enero de 2025, Siria ha desarrollado una relación progresiva con el Organismo Internacional de Energía Atómica, marcada por una sucesión de contactos, visitas técnicas y acuerdos.
Enero de 2025: se produjo el primer contacto entre el Gobierno sirio y el director general del OIEA, Rafael Grossi, con el propósito de establecer una nueva etapa de cooperación.
Abril de 2025: un equipo técnico del organismo visitó y evaluó el Hospital Al-Biruni y sus servicios de radioterapia, en una de las primeras manifestaciones concretas de cooperación en el ámbito sanitario.
Junio de 2025: Grossi visitó Siria, recogió muestras en sitios pertinentes para su análisis y firmó con el ministro de Asuntos Exteriores un memorando de entendimiento en los sectores de salud y agricultura.
Septiembre de 2025: el director general del OIEA emitió un informe en el que documentó los avances alcanzados.
Octubre de 2025: comenzaron conversaciones sobre la conversión del núcleo de un reactor que empleaba uranio altamente enriquecido para utilizar uranio de bajo enriquecimiento, en el marco de una subvención incondicional de Estados Unidos.
Marzo de 2026: la cooperación entró en una fase directamente relacionada con el legado del antiguo programa nuclear, después de que la Comisión Siria de Energía Atómica detectara materiales presuntamente nucleares en instalaciones militares y no militares.
Abril de 2026: el subdirector general del OIEA visitó Damasco y cuatro inspectores internacionales recibieron visados excepcionales de entrada múltiple por seis meses, paralelamente a la elaboración de una hoja de ruta general de cooperación.
Mayo de 2026: la Comisión Siria de Energía Atómica concluyó una evaluación de ingeniería y un plan de exploración para el emplazamiento de Deir Ezzor.
Junio de 2026: las partes alcanzaron un acuerdo marco en Viena y establecieron un mecanismo de financiación del OIEA para apoyar las labores de exploración.
14 de julio de 2026: Rafael Grossi realizó una nueva visita a Damasco.
17 de julio de 2026: Siria remitió una comunicación oficial al OIEA en la que reveló voluntariamente el emplazamiento y materiales no declarados con anterioridad e invitó a realizar inspecciones y verificaciones sobre el terreno.
23 de julio de 2026: la parte siria firmó el acuerdo de exploración correspondiente al emplazamiento de Deir Ezzor.
17 y 18 de agosto de 2026: se desarrollaron preparativos para una visita al lugar encabezada personalmente por Grossi, dentro de un plan preliminar de inspección integral.
Septiembre de 2026: está previsto que el expediente de incumplimiento sea examinado con vistas a su cierre.
De la subsanación del incumplimiento a la cooperación pacífica
La importancia de abordar el legado de los materiales nucleares trasciende, para Siria, la resolución de un expediente jurídico heredado.
Damasco considera que este proceso puede facilitar la plena reintegración del país en los mecanismos internacionales de cooperación nuclear con fines pacíficos y ampliar las posibilidades de utilizar esta tecnología en sectores de interés nacional.
La reunión de la Junta de Gobernadores del OIEA prevista para septiembre de 2026 constituye el principal horizonte de este proceso.
Siria trabaja para que ese encuentro permita evaluar los avances alcanzados y avanzar hacia la subsanación del incumplimiento heredado, con el objetivo de garantizar el pleno respeto de sus compromisos derivados del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares.
Según la correspondencia oficial, el Gobierno sirio trabaja con el OIEA y sus socios internacionales para completar los procedimientos necesarios dentro de la Junta de Gobernadores.
El cierre del expediente abriría, según Damasco, la posibilidad de desarrollar un enfoque más amplio respecto al uso pacífico de la energía nuclear en ámbitos como la electricidad, la medicina, la agricultura y la seguridad alimentaria, con potencial para contribuir a los procesos de recuperación y reconstrucción del país.
Las autoridades sirias insisten en que el proceso iniciado en enero de 2025 constituye una iniciativa nacional y voluntaria, mientras la cooperación internacional tiene una función de apoyo técnico al esfuerzo emprendido por el Estado.
Siria deja atrás el pasado y abre la puerta a usos pacíficos
Damasco sostiene que la presencia de remanentes de materiales nucleares vinculados al antiguo régimen no afecta la soberanía siria sobre su territorio ni sobre la gestión de dichos materiales.
Según la posición oficial, corresponde exclusivamente al Estado sirio determinar su tratamiento y eventual utilización con fines pacíficos, médicos o energéticos, dentro del sistema de salvaguardias del OIEA y de los marcos jurídicos internacionales aplicables.
En cooperación con Estados Unidos fueron localizados también materiales nucleares descritos como no peligrosos y vinculados al legado del anterior programa.
Las autoridades subrayan que su gestión permanecerá bajo responsabilidad siria, con respeto a la soberanía nacional y conforme al marco jurídico del OIEA.
De esta manera, Siria presenta su cooperación con el Organismo Internacional de Energía Atómica como una transición desde un expediente heredado hacia un modelo institucional basado en la transparencia, la soberanía y la cooperación técnica.
El objetivo final es cerrar definitivamente el expediente de incumplimiento y abrir una nueva etapa en la que la energía nuclear pueda destinarse exclusivamente a aplicaciones pacíficas al servicio del desarrollo, la salud, la agricultura y la recuperación del país.
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