Damasco, 18 ago (SANA) Siria acelera la ejecución de su visión de una “Siria sin campamentos”, con el retorno de 22.721 familias a sus lugares de origen desde el incio de 2026, mientras avanza la reorganización de los campamentos, la rehabilitación de viviendas y de las infraestructuras, en un proceso que busca alcanzar el objetivo de “cero tiendas” al finalizar el año y ofrecer soluciones sostenibles al desplazamiento interno.
22.721 familias regresaron a sus zonas
En el último balance oficial sobre el proceso de retorno interno, el Ministerio de Asuntos Sociales y Trabajo informó de que 22.721 familias habían regresado a sus lugares de origen desde comienzos de 2026 hasta el pasado 7 de agosto, principalmente en las zonas rurales de Hama, Alepo, Idlib y Homs, además de otras provincias.
Las caravanas de retorno continuaron durante los últimos días. La más reciente fue la denominada “Idlib 217”, que partió el pasado 16 de agosto con 217 familias, integradas por 1.077 personas, procedentes de 79 campamentos de la zona de Dana. Los retornados se trasladaron a 30 localidades de la zona rural de Idlib y a otras dos en las zonas rurales de Hama y Damasco, en cooperación entre organismos gubernamentales, la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), la Media Luna Roja Árabe Siria y organizaciones humanitarias.
Según un balance presentado el pasado 6 de julio por la directora de Asuntos Sociales y Trabajo de la provincia de Idlib, Ahlam al Rashid, unas 174.000 familias habían regresado desde los campamentos del norte a sus localidades y aldeas desde el 8 de diciembre de 2024.
En ese mismo periodo, el número de familias que permanecían en los campamentos pasó de unas 266.000, distribuidas en 1.146 campamentos, a unas 91.000 en cerca de 736 campamentos. Las autoridades mantienen el registro de necesidades y el seguimiento de las familias que desean regresar.
El proceso de caravanas voluntarias comenzó el 21 de abril de 2025, cuando la Dirección de Asuntos Sociales y Trabajo de Idlib supervisó el traslado de los residentes del campamento de Adwan, en el campo de la provincia, hacia su localidad de origen, al Karkat, en la zona rural de Hama. Posteriormente, las caravanas se ampliaron a otras zonas.
1.523 campamentos en el balance disponible
Paralelamente a los retornos, el Gobierno trabaja en la creación de una base nacional de datos sobre los campamentos, con información sobre el número de residentes, sus necesidades y sus lugares de origen, con el objetivo de establecer prioridades para el retorno y la rehabilitación de las zonas de procedencia.
El pasado 3 de mayo, el ministro de Emergencias y Gestión de Desastres, Raed al-Saleh, informó de que los resultados disponibles del censo mostraban la existencia de 1.523 campamentos con unas 400.000 familias, aunque precisó que las operaciones de registro y estadística continuaban en el resto de los campamentos del país.
El levantamiento de datos también ha permitido reorganizar el mapa de los campamentos. Algunos quedaron vacíos tras el regreso de sus residentes y otros fueron fusionados debido a la reducción del número de familias que permanecían en ellos, con el propósito de mejorar la eficiencia de los servicios y concentrar los recursos en los campamentos que todavía acogen a desplazados.
Decreto y plan de seis ejes
La visión de una “Siria sin campamentos” adquirió un marco institucional con la promulgación del Decreto número 59, el 10 de marzo de 2026, que establece la formación de una comisión encargada de preparar las infraestructuras en las zonas destruidas como paso previo al retorno de sus habitantes.
El mecanismo contempla un comité directivo integrado por ministros y gobernadores y otro ejecutivo encargado del seguimiento de las actuaciones sobre el terreno.
El Gobierno desarrolla el plan a través de seis ejes paralelos: organización y gobernanza; movilización de financiación y asociaciones; coordinación con Naciones Unidas; retirada de escombros, minas y restos de guerra; apoyo al retorno voluntario; y creación de una plataforma nacional de datos y realización del censo de los campamentos.
La estrategia tiene como objetivo poner fin al uso de tiendas durante 2026 y alcanzar soluciones sostenibles para todos los campamentos en 2027, al tiempo que aborda los principales obstáculos al retorno, entre ellos los daños en las viviendas, la falta de servicios y la presencia de minas y restos de guerra.
130.000 minas y 700.000 metros cúbicos de escombros
La rehabilitación de las zonas de retorno constituye uno de los pilares de la estrategia, debido a los daños sufridos por viviendas e infraestructuras y a la presencia de restos de guerra que dificultan el regreso y la estabilidad de los habitantes.
El ministro de Emergencias y Gestión de Desastres señaló el pasado junio que durante el año anterior se habían retirado unas 130.000 minas, además de eliminar y reciclar cerca de 700.000 metros cúbicos de escombros. Según el ministro, las minas y los restos de guerra figuran entre los principales obstáculos para el retorno de la población.
El Gobierno también anunció que trabaja en la rehabilitación de 60.000 viviendas durante los próximos dos años, con prioridad para las zonas rurales de Idlib, Alepo, Hama, Latakia y Damasco, de acuerdo con las necesidades de cada área y el orden establecido de prioridades.
El plan vincula la retirada de escombros y la rehabilitación de infraestructuras con la reparación de viviendas, la prestación de servicios y la creación de oportunidades laborales, bajo el principio de que el retorno no concluye con la salida de los campamentos, sino con la recuperación de las condiciones necesarias para la vida y la estabilidad en las zonas de origen.
Naciones Unidas, socio en el proceso de retorno
En apoyo de este proceso, la coordinadora humanitaria residente de Naciones Unidas en Siria, Nathalie Fustier, expresó durante conversaciones mantenidas con el ministro de Emergencias y Gestión de Desastres el pasado mayo la disposición de la ONU a prestar asistencia a través de sus organismos en Siria.
Entre ellos figuran el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).
Fustier reafirmó el compromiso de Naciones Unidas de cooperar con el Gobierno para sacar adelante el plan de 2026, mientras las agencias de la ONU y las organizaciones humanitarias continúan colaborando con las autoridades sirias en las caravanas de retorno, la evaluación de necesidades y las iniciativas de recuperación temprana.
El volumen de necesidades relacionadas con la rehabilitación de viviendas, infraestructuras y servicios constituye uno de los principales desafíos para convertir el retorno en un proceso de estabilidad permanente.
El retorno sostenible, condición para acabar con el desplazamiento
Los datos disponibles muestran que el cierre de los campamentos no depende únicamente de su evacuación, sino de la respuesta a un conjunto de necesidades relacionadas con la vivienda, el agua, la electricidad, la educación, la salud y el empleo, además de la rehabilitación de carreteras e instalaciones públicas y la eliminación de restos de guerra.
Desde esta perspectiva, la visión de una “Siria sin campamentos” mide sus resultados por la capacidad de las familias para regresar de forma segura, voluntaria y digna, y permanecer en sus zonas de origen sin verse obligadas a desplazarse nuevamente por la falta de servicios o de fuentes de ingresos.
Del retorno a la estabilidad
Las cifras reflejan que esta visión ha pasado de la planificación a la ejecución sobre el terreno, mediante el registro y censo, las caravanas de retorno, la reorganización del mapa de campamentos, la retirada de minas y escombros y la rehabilitación de viviendas y servicios.
Con 22.721 familias retornadas desde comienzos de año y la continuidad de las caravanas, el proceso para cerrar el capítulo del desplazamiento interno avanza, aunque el cumplimiento del objetivo de “cero tiendas” al finalizar 2026 dependerá de completar la rehabilitación de las zonas de retorno y garantizar en ellas las condiciones necesarias para la vida y la estabilidad.
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