Damasco, 17 ago (SANA) La temporada de higos avanza en Siria como una actividad agrícola que combina producción, sustento familiar y tradiciones rurales, mientras agricultores se movilizan desde primeras horas del día para recolectar, clasificar y comercializar uno de los frutos característicos del verano.
En las zonas productoras, la cosecha no termina con la venta del fruto fresco, pues una parte se reserva para el secado y la elaboración de productos destinados al consumo durante el invierno, prácticas transmitidas entre generaciones.

La campiña occidental de Homs constituye una muestra de esta actividad, donde familias enteras participan desde el amanecer en la recolección y preparación de los higos para su traslado a los mercados locales.
Cosecha familiar y fuente de ingresos
Wahiba Ismail, agricultora de la región, explicó que las jornadas comienzan alrededor de las seis de la mañana y reúnen a diferentes miembros de la familia, de acuerdo con el tamaño de las plantaciones y la cantidad de frutos disponibles.
En su caso, la recolección alcanza diariamente entre 20 y 25 kilogramos, cuya comercialización contribuye a cubrir necesidades básicas del hogar.

La temporada mantiene así una dimensión económica y social, al proporcionar ingresos a numerosas familias rurales y conservar prácticas asociadas históricamente al trabajo agrícola.
Producción, variedades y comercialización
Basel Khaddour, residente de la localidad de Al-Qabu, señaló que durante el punto máximo de la temporada la producción de la zona puede alcanzar alrededor de una tonelada y media diaria durante aproximadamente un mes.
Entre las variedades más demandadas figuran el Marani y el Sumaki, apreciadas en los mercados locales.
La comercialización depende de factores como los costos de transporte, la actividad de los mercados y las condiciones de producción, elementos que terminan influyendo en el precio recibido por agricultores y consumidores.
Higos secos para el invierno
La actividad continúa después de la cosecha del fruto fresco. Los higos que permanecen en los árboles son aprovechados posteriormente para el secado tradicional en azoteas y otros espacios preparados por las familias.
Una de las formas habituales de conservación consiste en elaborar los denominados Haboul, collares de higos secos que pueden almacenarse durante largos períodos.

Jaafar, agricultor de la localidad de Al-Shiniya, indicó que la producción de este año es mejor que la temporada anterior, pese a la aparición de plagas del gusano del tallo, contra las cuales los productores comenzaron a aplicar tratamientos.
Los ingresos obtenidos por la venta de los higos también permiten a las familias adquirir provisiones para el invierno, entre ellas aceitunas y makdous, berenjenas conservadas tradicionalmente.
De esta manera, la temporada del higo trasciende la actividad estrictamente agrícola y mantiene su lugar en la vida rural siria como fuente de ingresos, provisiones y memoria colectiva que se renueva con cada cosecha.

fm/as