Damasco, 16 ago (SANA) La decisión del nuevo Gobierno colombiano de reconocer lo que denominó “soberanía israelí” sobre el Golán sirio ocupado ha provocado un amplio rechazo y numerosas críticas por contradecir el derecho internacional y la posición de Naciones Unidas, que considera ese territorio como parte de Siria bajo ocupación israelí.
La medida supone además un giro sustancial en la política exterior de Bogotá respecto a la línea seguida por el anterior Gobierno.
El anuncio se produjo apenas tres días después de que el presidente de derecha Abelardo de la Esperilla asumiera el cargo, el 7 de agosto.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia comunicó la nueva posición el día 10, en un cambio que contrasta con la política mantenida por el expresidente Gustavo Petro.
Petro reiteró el sábado que, a su juicio, la posición del pueblo colombiano respecto al Golán no ha cambiado y que ese territorio pertenece a Siria, sin que Israel ejerza soberanía sobre él.
En una publicación en la plataforma X, el exmandatario afirmó que “el pueblo colombiano no considera que el Golán pertenezcan a Israel” y añadió que, como la mayoría de la comunidad internacional, los considera parte de Siria.
Petro acusó además a Israel de haber utilizado herramientas tecnológicas para influir en las elecciones colombianas y cuestionó la legitimidad electoral de De la Esperilla.
El expresidente también se disculpó con los países árabes y musulmanes y reafirmó el respeto que, según dijo, los colombianos mantienen hacia ellos.
Aunque la decisión del nuevo Ejecutivo no modifica el estatus jurídico del Golán sirio ocupado, sí refleja una nueva orientación de la política exterior colombiana.
Hasta finales de 2025, Colombia votó en Naciones Unidas a favor de resoluciones que consideraban el Golán territorio sirio ocupado y, el 31 de marzo de 2026, respaldó en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU una resolución que se refería a esa zona como el “Golán sirio ocupado”.
Reposicionamiento de la política exterior
El momento elegido para anunciar la decisión sugiere que esta se inscribe en una reorientación más amplia de la política exterior colombiana y no constituye una medida aislada.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia reconoció, al anunciar su nueva postura sobre el Golán, que la decisión se adoptó “en cumplimiento de un compromiso acordado con Israel dos días antes de su publicación”.
Durante la campaña electoral, De la Esperilla manifestó su intención de restablecer las relaciones con Israel y elevarlas a un nivel superior de coordinación y cooperación.
Ese acercamiento se reflejó también en los contactos previos a su investidura, entre ellos una reunión con el ministro israelí de Relaciones Exteriores, Gideon Sa’ar, celebrada la víspera de su toma de posesión.
En julio de 2026, el nuevo ministro colombiano de Relaciones Exteriores, Omar Paula, se reunió con Sa’ar en Washington, donde ambos acordaron restablecer las relaciones diplomáticas, intercambiar embajadores y eliminar los requisitos de visado.
Colombia gira a la derecha
La comparación entre las políticas exteriores de Petro y De la Esperilla evidencia un marcado giro hacia la derecha en la orientación internacional de Colombia.
El Gobierno de Petro rompió relaciones con Israel en 2024 y respaldó la demanda presentada por Sudáfrica ante la Corte Internacional de Justicia en diciembre de 2023 por la actuación israelí en Gaza.
Asimismo, Colombia continuó votando a favor de resoluciones de Naciones Unidas relativas al Golán sirio ocupado hasta finales de 2025 y mantuvo durante años posiciones alineadas con el reconocimiento de la soberanía siria sobre ese territorio.
En cambio, el Gobierno de De la Esperilla optó por restablecer las relaciones diplomáticas con Israel y manifestó su intención de retirarse de la demanda internacional contra ese país, antes de anunciar su nueva posición sobre el Golán.
Según analistas políticos citados en el artículo, este cambio refleja el ascenso de la extrema derecha al poder en Colombia y una reconfiguración de sus alianzas internacionales y regionales.
Ese reposicionamiento coincide además con el anuncio de Estados Unidos de proporcionar 1.000 millones de dólares en asistencia de seguridad al Gobierno de De la Esperilla.
Un informe previo de la organización Latin America Reports había señalado el crecimiento de redes que vinculan a sectores de la extrema derecha colombiana con movimientos internacionales y mencionó la participación de De la Esperilla en el Foro de Madrid en enero de 2026, así como sus encuentros con dirigentes de partidos de extrema derecha europeos.
Violación del derecho internacional
La decisión colombiana sobre la denominada “soberanía israelí” sobre el Golán sirio ocupado contradice los marcos jurídicos internacionales que definen el estatus de ese territorio, en particular las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
En una carta dirigida a la ONU, Siria afirmó que la decisión colombiana “carece de efecto jurídico y no altera el estatus legal del Golán como territorio sirio ocupado”.
Damasco citó la Resolución 497 de 1981 del Consejo de Seguridad, que declaró “nula y sin efecto jurídico internacional” la imposición por parte de Israel de sus leyes, jurisdicción y administración en el Golán, así como la Resolución 2799 de 2025, que enfatizó el respeto a la soberanía y la integridad territorial de Siria.
Rechazo árabe e internacional
El anuncio colombiano generó rechazo entre varios Estados y organizaciones árabes e islámicas, así como pronunciamientos de la Unión Europea y Naciones Unidas que reafirmaron que cualquier modificación unilateral del estatus jurídico del Golán carece de validez.
Estas reacciones muestran que la nueva posición de Bogotá se aparta del consenso internacional que mantiene el reconocimiento del Golán como territorio sirio ocupado.
Una decisión política sin efecto jurídico
El analista político turco Oktay Yilmaz declaró a SANA que el momento elegido para adoptar la medida está directamente relacionado con la llegada al poder de De la Esperilla y refleja una temprana inclinación del nuevo Gobierno de derecha hacia un mayor acercamiento con Israel.
Yilmaz consideró que el giro colombiano forma parte de un intento por reposicionar al país de manera favorable a sus relaciones con Israel, aunque estimó que la decisión sobre el Golán no tendrá un impacto político o jurídico real.
También relacionó la medida con el objetivo del nuevo Ejecutivo de estrechar vínculos con Estados Unidos durante la primera etapa del mandato de De la Esperilla.
El analista sostuvo además que la decisión contradice el derecho internacional y las resoluciones de Naciones Unidas que consideran el Golán territorio sirio ocupado, y señaló que el paso del tiempo no modifica ni su identidad ni su estatus jurídico.
Críticas internas
Las críticas a la medida también se extendieron dentro de Colombia, donde el Gobierno de De la Esperilla enfrentó cuestionamientos políticos, académicos y sociales.
Sus detractores consideran que la decisión vulnera el derecho internacional y desvía la atención de problemas nacionales más urgentes.
Estas críticas coincidieron con la crisis provocada por el terremoto que golpeó el país el lunes pasado y causó la muerte de más de 111 personas, lo que llevó a algunos sectores a reclamar que el Gobierno concentrara sus esfuerzos en las tareas de rescate y asistencia a los damnificados.
Entre las voces críticas figura la académica colombiana Arlene B. Tickler, especialista en relaciones internacionales, quien afirmó que la decisión contradice el derecho internacional y las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.
Tickler advirtió además sobre el coste diplomático que Colombia podría afrontar como consecuencia de un cambio tan profundo en su política exterior.
La exsenadora Claudia López Hernández también cuestionó la medida y sostuvo que el Gobierno debería concentrarse en atender a las víctimas y responder a la emergencia causada por el terremoto.
Posibles repercusiones diplomáticas
Diversos análisis apuntan a que la decisión podría afectar las relaciones exteriores de Colombia, especialmente con países árabes de peso económico y con Estados latinoamericanos que consideran la inadmisibilidad de la adquisición de territorios por la fuerza como un principio esencial de su política exterior.
La medida también podría generar discrepancias entre Bogotá y el consenso internacional sobre el estatus jurídico del Golán y debilitar la posición de Colombia en organismos multilaterales.
Yilmaz recordó que Colombia había mantenido anteriormente posiciones favorables a distintas causas árabes y consideró que su nueva postura sobre el Golán podría repercutir negativamente en esas relaciones.
Según el analista, la comunidad internacional continúa rechazando cualquier medida que contradiga el derecho internacional y las resoluciones de Naciones Unidas relativas al territorio sirio ocupado.
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