Damasco, 28 jul (SANA) La visita del secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, a Siria, la primera de un titular de la organización internacional en 17 años, trasciende el ámbito protocolario y encierra profundas implicaciones políticas y jurídicas.
Expertos y analistas consultados por SANA consideran que la visita refleja un cambio fundamental en el enfoque de Naciones Unidas hacia Siria: de la gestión de las consecuencias de la guerra y los asuntos humanitarios a una participación más directa en la transición política, la construcción institucional y la recuperación económica del país tras la caída del régimen anterior.
Los principales mensajes de la visita pueden resumirse en cuatro ejes:
1. Soberanía siria y rechazo a la ocupación israelí del Golán
Las declaraciones de Guterres sobre el Golán sirio ocupado fueron claras y firmes. El secretario general afirmó que esa zona es territorio sirio y calificó de inaceptables las violaciones israelíes de la soberanía de Siria y del Acuerdo de Separación de 1974.
El director de la Red Siria para los Derechos Humanos, Fadel Abdul Ghani, explicó que esa posición tiene fundamento jurídico en la Carta de las Naciones Unidas, particularmente en los artículos 2.1 y 2.4, que prohíben la amenaza o el uso de la fuerza y cualquier vulneración de la integridad territorial de los Estados.
Agregó que también es coherente con las resoluciones pertinentes de la ONU, que reconocen al Golán como territorio sirio ocupado y consideran nulas y sin efecto las medidas adoptadas por la ocupación israelí en esa zona.
Para traducir esa postura en acciones concretas, Abdul Ghani planteó cuatro líneas de actuación.
La primera consiste en documentar periódicamente las incursiones, detenciones y confiscaciones de tierras mediante informes precisos de Naciones Unidas.
La segunda contempla reactivar plenamente el Acuerdo de Separación de 1974, exigir el cese de las violaciones, retirar cualquier presencia militar contraria a sus disposiciones y respetar las líneas de separación.
La tercera plantea reforzar el apoyo a la Fuerza de las Naciones Unidas de Observación de la Separación (UNDOF), garantizar su libertad de movimiento y la seguridad de su personal, y permitirle realizar verificaciones independientes.
La cuarta apunta a establecer un seguimiento institucional que supere las condenas verbales, mediante debates periódicos en el Consejo de Seguridad y la inclusión de demandas claras en las resoluciones sobre la renovación del mandato de la fuerza.
El experto en seguridad, general de brigada Abdullah al-Asaad, señaló que Guterres quiso transmitir al mundo que la comunidad internacional rechaza los intentos de imponer nuevas realidades sobre el terreno o modificar las características geográficas y demográficas de la región.
2. De la ayuda humanitaria a la recuperación y la reconstrucción
Abdul Ghani consideró que la visita marcó un punto de inflexión en la redefinición de la posición de Siria dentro del sistema de Naciones Unidas.
Durante los años de guerra, indicó, la relación de la organización con Damasco estuvo centrada principalmente en la ayuda humanitaria y el expediente de las armas químicas. En la actualidad, la agenda se amplía para abarcar el fortalecimiento institucional, la recuperación económica y el retorno de los desplazados.
El analista político Darwish Khalifa destacó, por su parte, el llamamiento de Guterres a la comunidad internacional para que levante las sanciones restantes y a las instituciones financieras para que inviertan en infraestructura y servicios.
Khalifa explicó que el apoyo internacional no debe limitarse a la asistencia humanitaria, sino extenderse a programas de recuperación temprana, y subrayó la necesidad de celebrar una conferencia internacional para la reconstrucción bajo los auspicios de Naciones Unidas.
Al-Asaad sostuvo que ese llamamiento representa un importante estímulo para los países donantes y los inversores, al transmitir el mensaje de que el levantamiento de las sanciones es indispensable para que Siria pueda recuperarse económicamente.
3. Un mensaje de seguridad y estabilidad
Guterres llegó a Damasco en un momento delicado y pocos días después de la visita del presidente francés, Emmanuel Macron.
Según los analistas, ambas visitas de alto nivel transmiten un mensaje tranquilizador a la comunidad internacional: Siria es un país seguro, estable y preparado para retomar plenamente su actividad diplomática y económica.
Al-Asaad afirmó que esos contactos refutan la narrativa que los responsables de los recientes atentados intentan promover para distorsionar la situación de seguridad.
Añadió que las visitas confirman que Siria está preparada para la diplomacia y la inversión, y que quienes deseen cooperar con el país pueden hacerlo sin reservas.
4. Justicia transicional y preservación de los derechos de las víctimas
La visita de Guterres a la prisión de Saydnaya constituyó un reconocimiento internacional de alto nivel de la magnitud de los crímenes cometidos por el régimen anterior.
Al-Asaad y Khalifa coincidieron en que ese recorrido representa un importante respaldo al poder judicial sirio y confirma que la exigencia de responsabilidades a los autores de los crímenes está en consonancia con el derecho internacional.
También consideraron que constituye una advertencia a cualquier país que pretenda interferir en los asuntos internos de Siria o imponer condiciones al proceso de justicia transicional.
La visita, señalaron, transmite que la nueva Siria es capaz de gestionar de manera independiente los mecanismos de rendición de cuentas y defender el Estado de derecho.
Abdul Ghani advirtió, sin embargo, que la dimensión de derechos humanos no debe limitarse a un gesto simbólico.
Explicó que la prisión de Saydnaya constituye un posible escenario para la obtención de pruebas que podrían presentarse ante los tribunales, con el fin de garantizar los derechos de las víctimas y de las familias de las personas desaparecidas.
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