Damasco, 27 jun (SANA) Un año y medio después de la liberación del régimen de Al-Assad el 8 de diciembre de 2024, Siria asegura haber avanzado en su transformación de centro regional de producción y tráfico de Captagon a socio activo en los esfuerzos internacionales contra el narcotráfico, con una estrategia que combina operaciones de seguridad, tratamiento de adicciones, control fronterizo y cooperación judicial.
Desde los primeros días de la nueva etapa, el Gobierno sirio situó la lucha contra las drogas entre los pilares de su política estatal, con el objetivo de reforzar la estabilidad interna y construir alianzas regionales e internacionales efectivas frente a una amenaza que, según Damasco, fue utilizada por el régimen anterior como herramienta de guerra, extorsión y financiación ilícita.
Lucha contra las drogas: un programa nacional integral
El presidente Ahmad Al-Sharaa afirmó que la lucha contra las drogas “es un programa nacional que integra los esfuerzos de las instituciones estatales y la sociedad”, durante la campaña nacional lanzada por los ministerios del Interior y de Salud bajo el lema “Siria sin drogas”.

La iniciativa se articula en tres ejes principales: la aplicación de la ley para perseguir a traficantes y redes criminales; la prevención y sensibilización mediante el fortalecimiento del papel de las familias, las escuelas y las organizaciones comunitarias; y el tratamiento, la rehabilitación y la reinserción social de los consumidores.
El régimen de Al-Assaad era la principal fuente de Captagon
Durante el lanzamiento de la campaña, el ministro del Interior, Anas Khattab, sostuvo que “el régimen anterior, mediante sus prácticas criminales, convirtió a Siria en la principal fuente de Captagon y otros narcóticos, y contribuyó a la propagación de este flagelo tanto a nivel interno como externo, como medio de extorsión, instrumento de guerra y fuente de financiación ilícita”.

Khattab subrayó la necesidad de continuar los esfuerzos “por todos los medios legítimos, hasta lograr una Siria libre de drogas”.
Siria en los informes de la ONU
Según datos citados por las autoridades sirias, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito señaló en su informe de 2025 que la producción a gran escala de la anfetamina Captagon en Siria fue interrumpida y que el Gobierno sirio desmanteló 15 instalaciones de fabricación y 13 almacenes menores desde diciembre de 2024.
La misma oficina advirtió en su informe de 2026 de que las alteraciones del mercado de Captagon tras la caída del régimen anterior provocaron aumentos de precios en algunas zonas y alertó sobre el riesgo de que parte de los consumidores recurriera a otras drogas sintéticas, como la metanfetamina.
Resultados de las operaciones de seguridad
El director del Departamento Antinarcóticos, general de brigada Khaled Eid, informó de que, desde la liberación, las fuerzas competentes realizaron 1.550 operaciones de incautación e interceptación, que permitieron desmantelar 90 redes internacionales de contrabando y cerrar 17 fábricas de Captagon.

Las incautaciones incluyeron 697 millones de pastillas de Captagon, 15 toneladas de hachís, 10 millones de comprimidos narcóticos, 180 kilogramos de cocaína, 84,5 kilogramos de metanfetamina cristalina, 7 kilogramos de heroína y 221 toneladas de materias primas utilizadas en la fabricación de drogas.
Una estrategia equilibrada entre disuasión y tratamiento
Eid explicó que el objetivo de una “Siria libre de drogas” forma parte de un proyecto nacional basado en planes científicos y en un enfoque que combina disuasión y tratamiento.
“El consumidor es visto como una víctima que requiere atención, mientras que el traficante y el contrabandista son tratados como autores de un delito que merece castigo”, señaló.
El responsable agregó que el Ministerio del Interior afrontó una realidad compleja, marcada por centros locales de fabricación y redes de distribución dirigidas a jóvenes, lo que exigió reforzar las medidas de seguridad, intensificar el control de los pasos fronterizos, modernizar los equipos antinarcóticos con tecnologías de rastreo y crear una base de datos integral sobre las redes activas.
Esfuerzos de salud para combatir la adicción
El Ministerio de Salud lanzó el Plan Nacional de Salud Mental, centrado en la creación de centros de tratamiento de adicciones y en programas de sensibilización en escuelas con apoyo de organizaciones internacionales. Estas unidades estarán preparadas, en particular, para atender a consumidores de Captagon.
La cartera sanitaria también impulsó la red de atención primaria mediante centros comunitarios integrales y puso en marcha la iniciativa “Puertas de la Recuperación”, que comenzó con 13 centros destinados a la sensibilización y al apoyo psicológico y social de personas en proceso de recuperación.
Para facilitar el acceso a los servicios, el Ministerio de Salud habilitó líneas telefónicas especializadas, disponibles las 24 horas del día y los siete días de la semana en Damasco y Alepo, con el fin de ofrecer consultas remotas y asistencia inicial. Las autoridades trabajan actualmente para ampliar este servicio a otras gobernaciones.
Asimismo, el ministerio reforzó los controles sobre la prescripción y dispensación de medicamentos sujetos a supervisión, en coordinación con asociaciones médicas y farmacéuticas y organismos reguladores, con el propósito de vigilar las cadenas de suministro y fabricación y prevenir su uso indebido.
Fortalecimiento de la infraestructura de seguridad y tecnología
Los esfuerzos oficiales no se limitaron a las operaciones de seguridad tradicionales, sino que incluyeron la creación de nuevos departamentos especializados en comunicaciones, redes, tecnología de la información y ciberseguridad, orientados a proteger datos y responder a brechas digitales.
También fue creado un departamento de guardia fronteriza, encargado de reforzar la seguridad de las fronteras terrestres y marítimas, combatir actividades ilícitas y coordinar acciones con países vecinos contra redes de narcotráfico y trata de personas.
Cooperación judicial regional e internacional
Siria reforzó su presencia en foros regionales e internacionales con la participación de una delegación del Ministerio del Interior, encabezada por el general de brigada Khaled Eid, en la Tercera Conferencia de Bagdad sobre la Lucha contra las Drogas, la 39.ª Conferencia Árabe de Jefes de Agencias Antinarcóticos en Túnez y la segunda reunión del comité encargado de reformular la Estrategia Árabe de Lucha contra las Drogas.
Damasco también estableció canales de cooperación con Turquía, Irak, Kuwait y Arabia Saudí, y participó en operaciones conjuntas que permitieron incautar grandes cantidades de sustancias narcóticas.
El viceministro de Justicia, juez Mustafa al-Qasim, destacó la importancia de lograr una disuasión general y específica, y subrayó que este delito se expandió de la región al mundo, lo que exige cooperación judicial internacional para responsabilizar a sus autores, especialmente ante el crecimiento de redes de contrabando transfronterizo.
Retos fronterizos
Las fronteras de Siria con Líbano e Irak figuran entre las zonas más sensibles desde el punto de vista de la seguridad, por su extensión geográfica y su conexión con áreas pobladas y agrícolas. En este contexto, el despliegue de unidades del Ejército Árabe Sirio a lo largo de esas franjas constituye, según Damasco, una medida preventiva y organizativa destinada a controlar el territorio, impedir actividades ilegales y contribuir a la estabilidad local y regional.
La frontera sirio-libanesa, de unos 375 kilómetros, y la sirio-iraquí, de cerca de 600 kilómetros, representan un desafío de seguridad tras la liberación, debido a la presencia de redes ilegales que operaban bajo el régimen anterior y utilizaban las zonas fronterizas para distintas formas de contrabando con efectos desestabilizadores sobre países vecinos.
Desde la liberación, el Estado sirio trabaja para reorganizar su sistema de seguridad fronteriza mediante unidades militares especializadas, encargadas de vigilar la franja limítrofe, realizar tareas de reconocimiento, cerrar rutas ilegales y reforzar la coordinación para frenar el contrabando. Estas acciones también buscan proteger a pueblos y ciudades fronterizos de la explotación por parte de redes criminales.
Siria, de amenaza regional a socio activo
La nueva Siria está trazando una estrategia sin precedentes en la lucha contra las drogas. Las instituciones estatales, que bajo el régimen anterior fueron utilizadas —según las autoridades— para fabricar y distribuir Captagon y financiar la guerra contra el pueblo sirio, actúan ahora bajo un enfoque sistemático que combina seguridad, salud pública, tecnología, gobernanza fronteriza y cooperación internacional.
Menos de dos años después de la liberación, Siria se presenta como un país que busca dejar atrás su papel como epicentro del Captagon y convertirse en un socio activo en la lucha regional e internacional contra el narcotráfico.
Las cifras divulgadas por la Dirección General Antinarcóticos, los informes de la ONU citados por Damasco y la participación siria en conferencias especializadas apuntan, según las autoridades, a un cambio sustancial: Siria ya no aspira a ser vista como una amenaza, sino como un actor comprometido con la erradicación del flagelo de las drogas.
Aunque persisten desafíos fronterizos y de seguridad, la campaña nacional “Siria sin drogas” refleja la determinación de las instituciones estatales de avanzar hacia un país libre de narcóticos, en un proyecto nacional que las autoridades consideran clave para superar una de las herencias más graves del régimen derrocado.
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