Latakia, 20 jun (SANA) La Ciudadela de Saladino, una de las fortalezas medievales más emblemáticas de Oriente Próximo, ha sumado un nuevo reconocimiento internacional con su incorporación a las listas patrimoniales de la Organización Islámica para la Educación, la Ciencia y la Cultura (ISESCO), un paso que refuerza su valor histórico y cultural y abre nuevas oportunidades para su conservación y promoción.
Situada en las montañas de la costa siria, a unos 30 kilómetros al este de Latakia, la fortaleza constituye uno de los principales exponentes del patrimonio arquitectónico del país y un testimonio de la sucesión de las civilizaciones bizantina, cruzada, ayubí y mameluca en la región.
Según explicó a SANA el director del Departamento de Antigüedades y Museos de Latakia, Muhammad Mamdouh al-Hassan, la inclusión en las listas de la ISESCO supone un reconocimiento al excepcional valor cultural y arquitectónico del monumento y contribuirá a fortalecer los programas de protección y difusión del patrimonio sirio.
Una fortaleza estratégica marcada por siglos de historia
La ciudadela ocupa una posición estratégica sobre una cadena montañosa situada a unos 410 metros sobre el nivel del mar, desde donde controla los antiguos pasos que comunicaban la costa mediterránea con el interior de Siria.
Sus orígenes se remontan al periodo bizantino, aunque alcanzó gran relevancia durante el siglo XII, cuando se convirtió en una de las fortalezas cruzadas más importantes de la región. De aquella época se conserva uno de sus elementos más impresionantes: un gigantesco foso excavado en la roca, considerado una de las grandes obras de ingeniería militar medieval, con cerca de 28 metros de profundidad y más de 20 metros de anchura en algunos puntos.
La fortaleza pasó a formar parte del Estado ayubí en 1188 tras ser conquistada por Saladino, cuyo nombre quedó desde entonces ligado al enclave. Durante los periodos ayubí y mameluco se llevaron a cabo importantes ampliaciones que enriquecieron el complejo defensivo sin alterar sus principales características originales.
La ciudadela integra torres defensivas, murallas, depósitos de agua, galerías fortificadas y pasadizos, además de una iglesia bizantina transformada posteriormente en mezquita y diversos edificios destinados a usos residenciales y administrativos.
Su importancia histórica y arquitectónica ya fue reconocida en 2006, cuando la UNESCO la incluyó en la Lista del Patrimonio Mundial junto con el Krak de los Caballeros, al considerarlas dos de los ejemplos más completos y mejor conservados de arquitectura militar medieval.
La recuperación del patrimonio impulsa el turismo cultural
La reciente inclusión en las listas de la ISESCO añade una nueva dimensión al reconocimiento internacional de la Ciudadela de Saladino, al incorporarla a los programas de cooperación cultural del mundo islámico y facilitar futuras iniciativas de documentación, restauración y conservación.
Para las autoridades patrimoniales sirias, este logro forma parte de una estrategia más amplia destinada a revitalizar los principales yacimientos arqueológicos del país y recuperar su presencia en los circuitos culturales internacionales tras años de conflicto y dificultades para el sector.
El monumento también ha comenzado a recuperar su actividad turística. Permaneció cerrado desde el terremoto que afectó a la región en febrero de 2023 y reabrió sus puertas el pasado mayo, mes en el que recibió cerca de 1.470 visitantes.
Al-Hassan considera que este renovado interés pone de manifiesto la necesidad de mejorar los servicios e infraestructuras del recinto, incluyendo el suministro de agua y electricidad y las instalaciones destinadas a los visitantes, con el objetivo de impulsar el turismo cultural y dinamizar la economía local.
Aunque Siria alberga numerosas fortalezas históricas, entre ellas las ciudadelas de Alepo, Al-Marqab, Ja’bar y Al-Hisn, la de Saladino ocupa un lugar singular por el excelente estado de conservación de sus estructuras originales y por la convivencia en un mismo espacio de elementos arquitectónicos bizantinos, cruzados, ayubíes y mamelucos.
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