Homs, 8 jun (SANA) La figura de Abdul Baset al-Sarout, exfutbolista convertido en símbolo de la Revolución siria, permanece viva en la memoria colectiva siete años después de su muerte, ocurrida el 8 de junio de 2019, en un contexto marcado por la lucha iniciada en 2011 contra el régimen tiránico.
Al-Sarout, nacido en 1991, fue portero del Club Al-Karama y de la selección nacional juvenil de Siria antes de convertirse en una de las voces más reconocibles de las protestas que exigían la caída del régimen represivo durante la primavera de 2011. Su transformación de deportista a cantante revolucionario y, más tarde, a líder militar lo convirtió en una figura emblemática de la insurgencia.
“El espíritu de la Revolución”
El activista Tariq Badrakhan, que lo conoció al inicio del levantamiento, lo describió como “la personificación del espíritu revolucionario en todas sus fases”. Según su testimonio, al-Sarout supo inspirar al pueblo y fortalecer su determinación para resistir “desde la etapa pacífica hasta el liderazgo militar”, manteniéndose como un símbolo de firmeza hasta su muerte.
El ciudadano Asaad Hanna subrayó que al-Sarout participó en todos los frentes de la Revolución, desde las manifestaciones pacíficas hasta la defensa armada de la población civil. “Nunca flaqueó a pesar de haber perdido a la mayor parte de su familia y compañeros”, señaló.
El periodista Amir Abdul Baqi, que lo acompañó durante años, afirmó que al-Sarout movilizó al pueblo sirio en las ciudades y que su pérdida causó un profundo impacto moral entre los revolucionarios, aunque su recuerdo permanecerá “para siempre en el corazón de los sirios”.
El martirio como destino
Youssef Bayrakdar, uno de sus compañeros, recordó que al-Sarout fue una figura singular, “la mejor encarnación de la Revolución siria en todas sus fases”. “Su sueño era el martirio o la victoria, y su deseo se cumplió”, dijo en alusión a su muerte.
La figura de al-Sarout trasciende la de un simple líder revolucionario. Para muchos sirios representa la determinación, la valentía y la perseverancia frente a la injusticia. Su memoria se renueva con cada nueva generación que lo reivindica como un icono de la Revolución que estalló hace quince años y que culminó en una victoria histórica el 8 de diciembre de 2024.
rsh/okz