Deraa, 24 mar (SANA) El 23 de marzo de 2011, era un día lluvioso en Deraa. La ciudad vivió uno de sus momentos más oscuros desde el inicio de la Revolución Siria, episodio que los habitantes recuerdan como el “Miércoles Negro“.
Tras días de protestas pacíficas que comenzaron el 18 de marzo, el régimen de Assad decidió asaltar la Mezquita Omari, un importante símbolo religioso y social, para reprimir a los manifestantes.
Antes del amanecer, el gobierno en aquel entonces cortó electricidad y telecomunicaciones en preparación para la operación, alegando que la mezquita albergaba “grupos armados” y que los niños se usaban como escudos humanos. Dentro, los civiles realizaban protestas pacíficas, exigiendo la liberación de detenidos políticos y de niños presos.
Masacre en la Mezquita de Al Omari
Según el Centro del Mártir Hossam Ayash, a la 1:30 a.m., las fuerzas de seguridad e irregulares pro-régimen irrumpieron en la mezquita, disparando y lanzando gases lacrimógenos. Murieron 11 personas, entre ellas la niña Ibtisam Mohammad Qasim (11 años), el doctor Ali Ghosab Al-Mahamid y el ingeniero Ashraf Al-Masri, ejecutado frente al edificio.
Otros fallecidos incluyen a Ahmad Abu Nabut y Mahmoud Abu Al-Oyoun Al-Mahamid, este último fue arrestado siendo herido y abandonado hasta su muerte. En este incidente, decenas de civiles resultaron también heridos.
A la mañana siguiente, durante manifestaciones en protesta por la caída de civiles, las fuerzas de seguridad abrieron fuego nuevamente, causando decenas de muertos y heridos, así como impusieron un toque de queda de facto en el barrui de Deraa Al-Balad.
Khaldoun Al-Zoubi, estuvo presente en este momento. “Estaba en la azotea de mi casa escuchando gritos de ‘¡Libertad, libertad!’, y luego la multitud se dirigió hacia Deraa Al-Balad”, relata a SANA.
“De repente comenzaron los disparos y la sangre se mezcló con la lluvia. No podía detenerme del miedo y tuve que arrastrarme hasta llegar a un lugar seguro”, recuerda.
Expansión de las protestas
Las protestas se extendieron a las zonas rurales alrededor de Deraa, con miles de personas en varios pueblos, portando ramas de olivo y coreando consignas pacíficas contra el régimen.
La masacre fue un punto de inflexión: ese día murieron más de 30 personas, según el Centro del Mártir Hossam Ayash, incluyendo al primer niño, al primer médico y al primer ingeniero, y las demandas pasaron de reformas a la exigencia de derrocar al régimen.
El 23 de marzo de 2011, con las primeras masacres documentadas, Deraa se convirtió en epicentro de la resistencia, que pronto se extendió desde la ciudad hacia el campo, dando inicio a una de las primeras y más importantes protestas populares de Siria.
Okba Mohammad/fm