Damasco, 16 mar (SANA) La Revolución Siria cumple este año 14 años desde el inicio de las primeras protestas populares en marzo de 2011, un proceso marcado por manifestaciones, sacrificios y transformaciones políticas que culminaron con el derrocamiento del gobierno del crimninal Bashar Al-Assad el 8 de diciembre de 2024.
El movimiento surgió en medio de un clima de creciente descontento social por décadas de autoritarismo, restricciones políticas y dificultades económicas bajo el sistema gobernante desde 1963.
Origen de las protestas
Las primeras manifestaciones ocurrieron en marzo de 2011, en un contexto regional influido por las revueltas populares registradas en Túnez, Egipto y Libia.
Uno de los episodios iniciales tuvo lugar el 17 de febrero de 2011 en el mercado Al-Hariqa de Damasco, cuando ciudadanos protestaron contra abusos policiales.
Sin embargo, el estallido definitivo ocurrió el 18 de marzo de 2011 en la ciudad de Deraa, tras la detención de varios adolescentes acusados de pintar consignas contra el gobierno. Las protestas fueron reprimidas por las fuerzas de seguridad, lo que provocó las primeras víctimas y desencadenó manifestaciones en diferentes regiones del país.
Expansión del movimiento
Durante las semanas siguientes, las protestas se extendieron a varias ciudades, entre ellas Homs, Hama, Banias y zonas de la periferia de Damasco.
En abril de 2011, una multitudinaria sentada en la Plaza del Reloj de Homs fue dispersada violentamente por las fuerzas de seguridad, en uno de los episodios más recordados de los primeros meses de la Revolución.
La ciudad de Hama también se convirtió en escenario de grandes movilizaciones, con concentraciones de cientos de miles de manifestantes en la plaza Al-Assi, mientras que el gobierno respondió con operaciones militares y el despliegue de tanques en julio de ese mismo año.
Organización de la oposición
Con el aumento de la represión y el deterioro de la situación de seguridad, comenzaron a registrarse deserciones en las filas del ejército.
En agosto de 2011 se anunció la formación del Ejército Libre Sirio, integrado principalmente por militares desertores que declararon su intención de proteger a los manifestantes y enfrentar a las fuerzas del régimen de Al-Assad.
Paralelamente, sectores de la oposición política crearon estructuras de coordinación, entre ellas el Consejo Nacional Sirio en octubre de 2011 y, posteriormente, la Coalición Nacional para las Fuerzas Revolucionarias y de Oposición Sirias en 2012.
Escalada de la guerra
A medida que el enfrentamiento se intensificaba, varias ciudades fueron escenario de combates y asedios prolongados por parte del régimen de Al-Assad.
En Homs, barrios como Baba Amr, Khalidiya y Karm al-Zaytoun sufrieron intensos bombardeos entre 2012 y 2014, mientras miles de personas fueron desplazadas.
La periferia de Damasco también se convirtió en uno de los principales focos de la Revolución, especialmente en la región de Ghouta Oriental.
El 21 de agosto de 2013, un ataque con armas químicas perpetrado por las fuerzas del régimen derrocado en esa zona provocó más de mil muertos, según organizaciones de derechos humanos, en uno de los episodios más graves de la guerra.
Fase final y caída del régimen de Al-Assad
En noviembre de 2024, las fuerzas revolucionarias lanzaron desde Idlib una ofensiva militar denominada “Disuasión de la Agresión”, que avanzó rápidamente por varias provincias.
El 8 de diciembre de ese año, combatientes revolucionarios entraron en Damasco y el criminal Bashar Al-Assad abandonó el país rumbo a Moscú.
Ese mismo día, los revolucionarios tomaron el control de la prisión de Prisión de Saydnaya y liberaron a numerosos detenidos.
Semanas después, el 29 de enero de 2025, fue proclamada una nueva etapa política con la designación de Ahmed al-Sharaa como presidente, en un proceso orientado a reorganizar las instituciones del Estado.
Tras más de una década de lucha, Siria enfrenta ahora el desafío de la reconstrucción económica y social.
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