Damasco, 27 feb (SANA) Los habitantes de la aldea de Bueydah Sharquieh, en la provincia central siria de Homs, celebran con renovada esperanza su primer Ramadán tras años de desplazamiento, decididos a reconstruir su comunidad pese a los severos daños sufridos en viviendas e infraestructuras.
Estudios y testimonios locales señalan que alrededor del 90 por ciento de las casas quedaron destruidas, mientras el resto requiere reparaciones. Sin embargo, la determinación de sus pobladores ha marcado el regreso progresivo a la vida en el campo y las calles del poblado.
El representante de asuntos sociales de la aldea, Aref Satouf, explicó a SANA que numerosas familias optaron por retornar aun en condiciones precarias. Muchos instalaron tiendas de campaña en sus propios terrenos como paso inicial hacia la reconstrucción definitiva.
Aunque la presencia de escombros dificulta las labores de recuperación y se necesita maquinaria pesada para su retirada, los vecinos avanzan con los medios disponibles. A ello se suma la interrupción del suministro de agua para riego, lo que ha impactado la agricultura, principal fuente de sustento; no obstante, los residentes confían en reactivar gradualmente sus tierras.
Por su parte, el director del distrito de Qusayr, Hassan Muhib Al-Din, informó que cerca del 80 por ciento de las más de mil 200 familias de la aldea ya han regresado. Indicó que las autoridades priorizan la incorporación de Bueydah Sharquieh y localidades cercanas en planes de rehabilitación, con énfasis en la retirada de escombros y la restauración de servicios básicos.
Ubicada a unos 18 kilómetros al suroeste de Homs y con una población que supera los siete mil habitantes, Bueydah Sharquieh revive durante este mes sagrado las tradiciones religiosas y sociales del Ramadán. Entre oraciones, encuentros familiares y gestos solidarios, sus residentes apuestan por la resiliencia y la reconstrucción, convencidos de que cada jornada representa un paso más hacia la estabilidad y el renacer de su comunidad.
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