Damasco, 10 feb (SANA) La Feria Internacional del Libro de Damasco atestiguó el regreso de editoriales y obras que permanecieron prohibidas durante más de seis décadas, en un acontecimiento que atrajo a numerosos lectores interesados en acceder a títulos vetados durante años.
Visitantes acudieron en gran número a la feria, que ofreció por primera vez en décadas la posibilidad de consultar publicaciones ausentes del país desde 1963 y consideradas motivo de persecución por razones políticas, culturales o ideológicas.
Libros que no entran en Siria desde 1963
El editor sirio Attaf Namous, propietario de la editorial y distribuidora Zuqaq, explicó que amplios sectores de la sociedad siria fueron privados del acceso a libros que circularon libremente en el resto del mundo, mientras en el país bastaba poseerlos para enfrentar procesos judiciales.
Namous señaló que la censura se aplicaba, en muchos casos, sin revisar el contenido de las obras, limitándose a evaluar títulos, temas o nombres de autores. Indicó que numerosos libros fueron prohibidos únicamente por su denominación, pese a no contradecir las políticas editoriales oficiales.
Como ejemplo, relató el caso de la novela El molino del diablo, que ingresó en Siria en 1993 tras recibir autorización oficial, aunque su contenido abordaba de forma directa la masacre de Hama y los crímenes atribuidos a Hafez al-Assad y su hermano Rifaat, lo que posteriormente derivó en sanciones contra funcionarios que autorizaron su circulación sin haberla leído.
A juicio del editor, la política de censura del antiguo régimen tuvo como objetivo central promover la ignorancia sistemática y privar a la sociedad del pensamiento crítico y de su memoria histórica.
Libros kurdos presentes tras décadas de persecución cultural
En otro pabellón de la feria, las publicaciones en lengua kurda ocuparon un lugar destacado tras décadas de prohibición. Mohammed Suleiman, coordinador de medios del pabellón kurdo, recordó que desde 1958 estaba prohibido imprimir libros en kurdo o enseñarlo en las escuelas.
Suleiman señaló que estas obras se imprimían y distribuían de forma clandestina, mientras se prohibía la participación en actividades culturales bajo identidad kurda. Destacó que la actual presencia de libros patrimoniales, históricos, literarios y artísticos representa un nuevo comienzo tras años de persecución cultural.
El regreso de los libros a su patria
Por su parte, Jalal al-Tawil, representante de las editoriales Dar al-Multaqa y Dar al-Tafkir al-Hurr, subrayó la importancia del regreso de libros y editoriales cuyas licencias fueron revocadas durante décadas, incluidos los años de la revolución.
Explicó que Dar al-Tafkir al-Hurr fue prohibida en 2017 tras la publicación de obras críticas con el antiguo régimen fuera del país, mientras que el propietario de Dar al-Multaqa fue arrestado por difundir textos contrarios a la propaganda oficial.
Al-Tawil consideró que la libertad intelectual constituye un pilar esencial para la construcción de una sociedad sana y afirmó que la disponibilidad de estos libros permite recuperar un patrimonio cultural negado durante generaciones.
Libros intelectuales e islámicos
Entre los visitantes, el abogado Imad al-Naddaf recordó que numerosos libros intelectuales e islámicos eran censurados o mutilados, con páginas arrancadas, en una etapa en la que el acceso al conocimiento resultaba extremadamente limitado.
El estudiante Mustafa Daaboul señaló que obras de destacados pensadores sirios, antes desconocidas, revelan ahora su valor académico. Añadió que textos sobre la historia contemporánea de Siria, incluidos los relacionados con la masacre de Hama y otros crímenes del antiguo régimen, estaban completamente prohibidos y sus editores enfrentaban penas de prisión.
La Feria Internacional del Libro de Damasco se consolida así como un símbolo del fin de la censura arbitraria y del inicio de una nueva etapa de apertura cultural, tras más de cinco décadas de restricciones impuestas por el antiguo régimen.
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