Damasco, 29 ene (SANA) La liberación de Siria del depuesto régimen el 8 de diciembre de 2014 no fue solo un acontecimiento interno que puso fin a una era de tiranía, sino un punto de inflexión estratégico que reintegró al país a la escena árabe e internacional tras décadas de aislamiento.
Damasco, que estaba aislada las políticas del antiguo régimen, se ha convertido en un vibrante centro diplomático que recibe delegaciones árabes e internacionales, especialmente tras la conferencia que declaró el triunfo de la Revolución siria el 29 de enero de 2015 y la asunción de la presidencia por Ahmed al-Shara, en clara señal del retorno gradual de Siria a su posición natural como Estado clave en la región.
Prioridades para la reconstrucción: De la liberación al desarrollo
En su discurso en la conferencia, a la que asistieron numerosos representantes del mando de operaciones militares y de las fuerzas revolucionarias sirias, el presidente Al-Shara describió las prioridades para la siguiente fase: llenar el vacío de poder, mantener la paz civil, construir instituciones estatales sobre bases modernas, desarrollar una infraestructura económica sólida y restaurar el papel regional e internacional de Siria.
Además, el presidente Al-Shara enfatizó que la victoria es una responsabilidad y que la carga de los vencedores aumenta tras la liberación, afirmando: “Así como estábamos decididos a liberar Siria, hoy nuestro deber es estar decididos a reconstruirla y desarrollarla”.
Añadió que la victoria se logró gracias a esfuerzos concertados, ya que los revolucionarios, por la gracia de Dios, rompieron las cadenas, liberaron a los oprimidos y sacudieron el polvo de la humillación de encima de los sirios, marcando el comienzo de un nuevo amanecer de dignidad y libertad.
Una política exterior equilibrada y multidimensional
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores, Asaad Hassan al-Shaibani, explicó que la nueva Siria adoptará una política exterior equilibrada y multidimensional destinada a tranquilizar a los socios internacionales, aclarar su visión de futuro y ganar amistades, con un enfoque en el desarrollo de relaciones basadas en la cooperación mutua, el respeto y las alianzas estratégicas.
Enfatizó que las relaciones árabes seguirán siendo una prioridad, al tiempo que se continúan fortaleciendo los lazos con los países vecinos y se forjan nuevas alianzas que contribuyan al proceso de recuperación y desarrollo.
El coronel Hassan Abdel Ghani, portavoz del Departamento de Operaciones Militares, emitió una declaración en la que proclamó la victoria de la Revolución y anunció una serie de medidas fundamentales: la proclamación del 8 de diciembre de cada año como día nacional; la derogación de la Constitución de 2012; la suspensión de todas las leyes de carácter excepcional; la disolución de la Asamblea Popular y de sus comités afiliados; así como la disolución del ejército del antiguo régimen y la reconstrucción del Ejército Sirio sobre bases nacionales y profesionales.
La declaración también incluyó la disolución de todos los organismos de seguridad y milicias afiliadas al antiguo régimen, la formación de una nueva institución de seguridad nacional para proteger a los ciudadanos y la disolución del Partido Baaz Socialista Árabe y de los partidos y organizaciones del Frente Nacional Progresista, prohibiendo su reconstitución bajo cualquier nombre y transfiriendo todos sus activos al Estado.
La declaración estipuló además la integración de las facciones militares y los organismos revolucionarios en las instituciones estatales, el nombramiento de Ahmed al-Shara como presidente de la república durante el período de transición y su autorización para formar un consejo legislativo temporal durante esta fase de transición, que asumiría sus funciones hasta que se adoptara y entrara en vigor una constitución permanente para el país.
22 visitas a capitales claves y presencia de la ONU
En el ámbito internacional, el presidente Al-Shara delineó una nueva estrategia para Siria mediante 22 visitas a capitales clave, que culminaron con una destacada presencia de la ONU en Nueva York.
Estas visitas comenzaron en Arabia Saudita, donde posteriormente realizó dos visitas, seguidas de Türkiye (tres visitas), Qatar (tres visitas), Rusia (dos visitas), Emiratos Árabes Unidos (dos visitas), Baréin, Kuwait, Jordania, Egipto, Francia, Brasil y Azerbaiyán, antes de culminar en Washington, D.C., convirtiéndose en el primer presidente sirio en visitar la capital estadounidense desde la independencia del país en 1946.
Su visita más reciente fue ayer miércoles a Moscú, donde el presidente ruso, Vladímir Putin, reafirmó el apoyo inquebrantable de su país a la soberanía e integridad territorial de Siria, y su respaldo a los esfuerzos del presidente Al-Shara por restablecer la unidad territorial, incluidas las zonas al este del Éufrates.
Damasco da la bienvenida al mundo: Más de 70 delegaciones
Con esta reapertura, Damasco se ha convertido en un destino para líderes y funcionarios de todo el mundo, recibiendo a más de 70 delegaciones árabes, internacionales y de la ONU.
Estas delegaciones representaron el apoyo político y moral a Siria en su nueva etapa y expresaron el deseo de la comunidad internacional de reintegrarla no solo como un país que emerge de la guerra, sino como un socio activo en la configuración de los equilibrios regionales y como una nación que lucha por la estabilidad.
Levantamiento de las sanciones occidentales
Los esfuerzos diplomáticos resultaron en el levantamiento de las sanciones estadounidenses, en particular la Ley César, y las sanciones europeas impuestas previamente debido a los crímenes del depuesto régimen.
Además, se firmaron más de 40 acuerdos y memorandos de entendimiento con países, organizaciones y empresas internacionales y árabes, que abarcan sectores como el transporte, la energía, la infraestructura, la salud, la educación y la agricultura.
El objetivo es fortalecer la infraestructura, abrir nuevas oportunidades de inversión y crear un entorno económico atractivo para la reconstrucción y el desarrollo sostenible.
Reformas constitucionales e institucionales
En el ámbito nacional, el presidente Al-Shara ratificó la declaración constitucional provisional en marzo pasado y se celebraron elecciones parlamentarias en octubre.
El 10 de marzo de 2025 y el 18 de enero de 2026 se firmaron acuerdos para integrar las instituciones civiles y militares del noreste de Siria en las instituciones estatales.
También se emitió el Decreto Presidencial n.º 13 de 2026, que afirma que los ciudadanos kurdos sirios son parte integral del tejido nacional y que su identidad cultural y lingüística es un componente fundamental de la identidad siria.
Organismos nacionales y transformación económica
Además, se establecieron organismos nacionales especializados, en particular la Comisión Nacional para la Justicia Transicional, la Comisión Nacional para los Desaparecidos, el Comité Superior para la Paz Civil, la Comisión Nacional Independiente para la Investigación de los Sucesos en la Costa Siria, la Comisión Nacional para la Investigación de los Sucesos en Sweida, el Fondo Soberano de Riqueza para implementar proyectos de desarrollo y el Consejo Superior de Educación para unificar los planes de estudio.
También se restauró la infraestructura vital, se exportó el primer cargamento de petróleo para transformar el sector, de una carga a un contribuyente al presupuesto, se incrementaron los salarios en un 200% y se lanzó la nueva moneda nacional, tras eliminar dos ceros para mejorar la estabilidad monetaria.
Con la caída del antiguo régimen, Siria experimentó un cambio estratégico marcado por el fin de la influencia iraní y la expulsión de sus milicias, dicha ruptura de las líneas de comunicación entre Teherán y la milicia libanesa de Hezbolá a través del territorio sirio allanó el camino para que una nueva Siria reconstruyera sus relaciones con los estados árabes, Türkiye y Occidente.
La apertura internacional hacia Siria reflejó el deseo de reintegrarla eficazmente a su entorno regional e internacional, no como un Estado devastado por la guerra, sino como un socio confiable que busca construir relaciones equilibradas que favorezcan los intereses de su pueblo y fortalezcan la seguridad y la estabilidad regionales.
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