Raqa, 19 ene (SANA) A orillas del río Éufrates, en el oeste de la provincia siria de Raqa, se alza Al-Tabqa, una ciudad cuya trayectoria resume como pocas la relación entre geografía, desarrollo y conflicto en Siria.
Conocida desde hace décadas como “la Bella del Éufrates”, Al-Tabqa no debe su apelativo a la nostalgia ni a la retórica, sino a una combinación excepcional de agua, paisaje, planificación urbana y centralidad económica que la convirtieron durante años en uno de los polos más dinámicos del valle del Éufrates.
Un enclave estratégico en el mapa sirio
Al-Tabqa se encuentra a unos 55 kilómetros al oeste de Raqa, en el eje que conecta Alepo con el este de Siria y Deir Ezzor. Esta posición la transformó históricamente en un nudo de comunicación y tránsito comercial, lo que facilitó el intercambio entre el norte industrial y las regiones agrícolas del Éufrates.
Su emplazamiento directo sobre el río le otorga una ventaja singular, la ciudad forma parte de uno de los paisajes fluviales más imponentes del país, rodeada de tierras fértiles y del lago Éufrates, que amplía su horizonte natural y económico.
La presa del Éufrates, motor de la ciudad
El elemento que marcó de manera decisiva el destino de Al-Tabqa fue la construcción de la presa del Éufrates (presa de Al-Tabqa), uno de los mayores proyectos estratégicos de Siria en el siglo XX.
La presa no solo convirtió a la ciudad en un centro clave de producción eléctrica, sino que sentó las bases de un vasto sistema de agricultura de regadío, esencial para la seguridad alimentaria del país.
A su alrededor nació la Ciudad de Al-Thawra, un modelo urbano moderno con avenidas amplias, barrios planificados y servicios públicos, que atrajo a ingenieros, técnicos y trabajadores de distintas regiones sirias, dotando a la ciudad de un marcado carácter cosmopolita y urbano.
Economía diversificada y sociedad abierta
Antes de la guerra, Al-Tabqa destacaba por una economía diversificada poco habitual en ciudades de tamaño medio en Siria, agricultura intensiva en la cuenca del Éufrates, con cultivos de trigo, algodón y hortalizas y empleo industrial y técnico vinculado a la presa y a sus infraestructuras.
Un sector comercial y de servicios en crecimiento constante
Este equilibrio económico impulsó el crecimiento demográfico y favoreció la conformación de una sociedad abierta, caracterizada por mayores niveles de educación, estabilidad social y convivencia entre comunidades procedentes de distintos puntos del país
Por qué “la Bella del Éufrates”
El sobrenombre de “la Bella del Éufrates” se explica por la convergencia de factores poco frecuentes en una sola ciudad:
El agua, representada por el río Éufrates y el lago Éufrates.
El verdor, visible en los cinturones agrícolas y huertos que la rodean.
El urbanismo moderno, con calles amplias y barrios ordenados.
Un clima relativamente templado, en contraste con las zonas desérticas cercanas.
Un ritmo de vida tranquilo, que durante décadas definió su identidad.
Estos elementos hicieron de Al-Tabqa una de las ciudades más atractivas y estables del valle del Éufrates antes de la guerra.
De polo de desarrollo a escenario de conflicto
Sin embargo, la misma geografía que impulsó su prosperidad la convirtió también en objeto de disputa. Su posición estratégica y el control de la presa transformaron a Al-Tabqa en un objetivo militar y político durante la guerra siria.
La ciudad pasó por etapas de control sucesivas, sufrió destrucción, desplazamiento de población y una profunda fractura social, pagando un alto precio por su importancia estratégica.
El impacto humano de la guerra
Antes de 2011, Al-Tabqa contaba con unos 69.400 habitantes, cifra que aumentó posteriormente por la llegada de desplazados de otras provincias. Durante los años de control del grupo terrorista Daesh, la población padeció represión sistemática, cierre de centros educativos y el uso de la ciudad como base administrativa y militar.
La batalla por su control y los bombardeos del depuesto régimen provocaron un descenso drástico de la población, con decenas de miles de desplazados y miles de civiles atrapados en condiciones extremas, marcadas por la escasez de alimentos, medicamentos, agua y electricidad, además de víctimas civiles causadas por los combates.
Un punto de inflexión y la búsqueda de estabilidad
La entrada de las llamadas Fuerzas Democraticas de Siria (FDS) en 2017 marcó el fin del control de Daesh, pero no el final de la inestabilidad. Hoy, la recuperación de Al-Tabqa por parte del Ejército Árabe Sirio representa un nuevo punto de inflexión en la historia reciente de la ciudad.
La toma de control de las instituciones y de las infraestructuras estratégicas abre una etapa cargada de expectativas como retorno de la seguridad, restablecimiento de los servicios básicos, reconstrucción y regreso progresivo de la población. Para muchos habitantes, este momento simboliza la posibilidad de que Al-Tabqa vuelva a ser una ciudad de trabajo y vida, y no un frente de guerra.
Al-Tabqa es mucho más que una ciudad a orillas del Éufrates. Es un símbolo de cómo la geografía puede generar desarrollo, atraer población y, al mismo tiempo, convertir un lugar en epicentro de disputa.
Pese a los años de conflicto, conserva los elementos que un día la hicieron merecedora del nombre de “la Bella del Éufrates”: su ubicación, su gente y su papel estratégico. El desafío ahora es transformar esa herencia en un futuro de estabilidad, reconstrucción y vida renovada a orillas del río que la define.
Por Watfeh Salloum


