Damasco, 16 ene (SANA) El Comando de Operaciones del Ejército Árabe Sirio anunció que la amenaza continúa contra la ciudad de Alepo y su zona rural oriental, pese a los intentos de algunos mediadores de retirar los focos de riesgo del este de la provincia.
En declaraciones a SANA este viernes, El Comando indicó que, según información obtenida por sus fuentes, el terrorista Bahoz Urdal llegó desde las montañas de Qandil a la región de Al-Tabqa con el fin de dirigir las operaciones militares de la organización FDS y de las milicias terroristas del PKK contra los sirios y su Ejército.
Asimismo, afirmó que el grupo FDS y las milicias del PKK han trasladado un gran número de drones de fabricación iraní hacia las zonas de Maskana y Deir Hafer, como preparación para nuevos ataques contra la población civil de la ciudad de Alepo y su campiña oriental.
“Se ha detectado la llegada de nuevos grupos de milicias terroristas del PKK y de remanentes del depuesto régimen a la zona de Al-Tabqa, desde donde serán desplazados hacia puntos de despliegue en Deir Hafer, Maskana y áreas circundantes”, detalló.
Señaló que el Ejército Árabe Sirio trabaja para garantizar la seguridad de la población frente a las zonas que el FDS y sus aliados utilizan como plataforma para lanzar operaciones militares contra los sirios.
Subrayó que el Ejército defenderá a la población civil, preservará la soberanía de Siria y no permitirá que los remanentes del depuesto régimen ni terroristas transfronterizos procedentes de Qandil desestabilicen el país ni atenten contra la sociedad siria.
Anteriormente, el Comando de Operaciones informó de la prórroga del funcionamiento del corredor humanitario en la localidad de Humayma, sobre la carretera M15, hasta las 17:00 hora local de este viernes, con el objetivo de facilitar una salida segura de los civiles.
Sin embargo, denunció que el grupo FDS continúa impidiendo su acceso al corredor mediante presiones, obligando a las familias a regresar y efectuando disparos en las inmediaciones de las aldeas cercanas.
Esta situación llevó a numerosas familias a utilizar rutas agrícolas peligrosas, contaminadas con minas, y a atravesar zonas devastadas en un intento de alcanzar áreas seguras.
Asimismo, el gobernador de Alepo, Azzam al-Gharib, anunció que el número de civiles que abandonaron las zonas de Deir Hafer y Maskana hacia la ciudad de Alepo y su entorno ha alcanzado aproximadamente las 27.450 personas, lo que refleja claramente el rechazo de la población a la difícil realidad impuesta por el FDS y las milicias terroristas aliadas, así como la pérdida de confianza en estos grupos tras haber sembrado división y destrucción en sus regiones.
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