Tartús, 5 ene (SANA) En las montañas del oeste sirio, a unos 40 kilómetros al nordeste de la provincia costera siria de Tartús, se destaca Mashta Al-Hilou como un refugio natural que ofrece tranquilidad, belleza y hospitalidad, en medio de un país que avanza en su proceso de reconstrucción tras años de guerra.
El nombre de esta encantadora localidad, que en árabe se traduce como “la meseta hermosa”, refleja perfectamente su paisaje. Mashta Al-Hilou se extiende por colinas cubiertas de pinos, robles y cipreses, cuyas fragancias se combinan con el frescor de sus manantiales y la suavidad del sol mediterráneo, creando un ambiente idóneo para aquellos que buscan escapar del calor del verano.
Ubicada a más de 700 metros sobre el nivel del mar, esta aldea es un destino ideal durante la temporada estival, cuando las temperaturas en las llanuras alcanzan niveles extremadamente altos. En busca de alivio, turistas y lugareños se dirigen a Mashta Al-Hilou para disfrutar de su fresco clima y su atmósfera serena.
Tradición y naturaleza en perfecta armonía
La arquitectura de Mashta Al-Hilou es un fiel reflejo de su identidad rural. Las casas de piedra gris con tejados rojos se integran armoniosamente en el paisaje montañoso, mientras que pequeñas iglesias, conventos y capillas ortodoxas, como la histórica iglesia de San Jorge del siglo XIX, enriquecen el entorno espiritual y cultural de la zona.
La tierra fértil que rodea a Mashta Al-Hilou ha permitido a sus habitantes cultivar una amplia variedad de frutas y hierbas, lo que se refleja en la exquisita gastronomía local. Platos tradicionales elaborados con ingredientes frescos como aceitunas, queso labneh, pan saj y tomates, permiten a los visitantes disfrutar de los sabores más auténticos de la región.
Recuperación del turismo y retorno a la calma
Mashta Al-Hilou fue uno de los principales destinos turísticos de Siria antes de la gu, recibiendo tanto a visitantes árabes como europeos que buscaban un lugar de descanso, conexión cultural y contacto con la naturaleza. Hoteles familiares, pensiones y cafés tradicionales daban vida a sus calles empedradas.
Más allá de su belleza natural y su patrimonio cultural, Mashta Al-Hilou es un símbolo del renacimiento de Siria. Tal como lo expresa uno de sus habitantes: “La montaña no solo nos da refugio, también nos recuerda que Siria sigue siendo tierra de paz, esperanza y resurgimiento”.
En un país que se reconstruye paso a paso, Mashta Al-Hilou permanece como un testimonio viviente de lo que Siria tiene para ofrecer: su historia milenaria, su rica cultura y la promesa de un futuro lleno de esperanza y armonía con la naturaleza.
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