Londres, 29 mar (SANA) El estrecho de Ormuz se ha convertido en un punto neurálgico para la economía mundial en medio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.
El cierre de la vía estratégica antes mencionada por parte de Teherán ha provocado un aumento sin precedentes en los costos de los seguros marítimos y una paralización casi total del tráfico en una de las principales rutas de transporte energético del planeta.
Aunque la cobertura aseguradora para buques continúa disponible, compañías del mercado de Londres, el mayor del mundo en este sector, señalaron que la drástica reducción del tráfico no responde a la falta de seguros, sino al elevado nivel de riesgo en materia de seguridad.
Según la Asociación del Mercado de Lloyd’s, las aseguradoras han emitido advertencias para revisar las pólizas de riesgo de guerra antes de renovarlas bajo condiciones más estrictas, reflejo de la creciente incertidumbre que domina el sector.
Del 1 % al 10 %
Antes del estallido del conflicto, el costo del seguro de riesgo de guerra no superaba el 1 % del valor de un buque, en la actualidad, se sitúa entre el 3,5 % y el 10 %, de acuerdo con especialistas del sector.
David Smith, director de seguros marítimos de McGill, explicó que las tarifas cambian prácticamente cada hora debido a la volatilidad de la situación sobre el terreno.
En el caso de los buques metaneros, cuyo valor oscila entre 200 y 250 millones de dólares, el costo de asegurar un solo tránsito puede ascender a decenas de millones, lo que representa una carga significativa para las navieras y el comercio internacional.
Redefinición de las zonas de alto riesgo
Como consecuencia del deterioro de la seguridad, el mercado asegurador de Londres amplió las áreas clasificadas como de alto riesgo en el Golfo, obligando a las embarcaciones a renegociar sus pólizas antes de ingresar a estas zonas.
La fijación de primas toma en cuenta múltiples variables, como el tipo de buque, su tonelaje, el pabellón y la velocidad, en un contexto de marcada caída en la demanda de seguros para el tránsito por el estrecho.
Parálisis casi total de la navegación
Datos de empresas de seguimiento marítimo indican que el tráfico a través del Estrecho de Ormuz cayó hasta un 95 % en marzo respecto a los niveles previos al conflicto.
Además, decenas de buques mercantes han sido objeto de ataques o incidentes de seguridad en el Golfo Arábigo y el mar de Omán, lo que ha llevado a numerosas navieras a evitar esta ruta, por donde transita cerca del 20 % del suministro mundial de petróleo.
Ante esta situación, Estados Unidos propuso establecer mecanismos para garantizar la seguridad de la navegación, incluyendo escoltas navales, sin embargo, la iniciativa enfrenta reservas internacionales debido a la persistencia de las operaciones militares y la falta de garantías efectivas.
Impacto global
Las consecuencias de la crisis trascienden el ámbito asegurador y afectan al conjunto de la economía mundial. El incremento de los costos de transporte y seguros presiona al alza los precios del petróleo y el gas, con efectos directos en las cadenas de suministro globales.
Expertos advierten que un cierre prolongado del estrecho podría desencadenar una nueva ola inflacionaria, especialmente en países dependientes de la importación de energía, en un contexto de recuperación económica aún frágil.
La situación en Ormuz pone de relieve la estrecha relación entre la seguridad geopolítica y la estabilidad económica global, y el seguro marítimo ha dejado de ser un mero instrumento financiero para convertirse en un indicador clave del riesgo en una de las regiones más sensibles del mundo.
Mientras persistan las tensiones, la navegación en el Golfo continuará condicionada por la evolución del conflicto, a la espera de una salida política que permita reabrir esta arteria vital del comercio internacional.
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