Damasco, 16 mar (SANA) El aumento de tensiones geopolíticas en la región eleva la demanda de dólares, que se fortalecen como principal valor refugio ante la volatilidad en los mercados y la interrupción de rutas comerciales y energéticas. El dólar habría ganado alrededor de un 2,5 por ciento en las últimas operaciones, impulsando su posición frente a otros activos.
El incremento de la incertidumbre global, alimentado por el conflicto entre actores regionales y las amenazas a la continuidad de las cadenas de suministro, ha llevado a los inversores a buscar liquidez en el dólar estadounidense. Expertos citados señalan que la fortaleza de la divisa se sustenta en tres pilares: liquidez, papel de refugio ante crisis geopolíticas y supreeminencia en el comercio internacional y las reservas de bancos centrales.
Por su parte, el comercio de energía favorece al dólar, ya que el petróleo y el gas se fijan mayoritariamente en esa divisa, lo que eleva la demanda de dólares entre los países importadores de energía para cubrir sus facturas. Este fenómeno se produce en un contexto de incremento de los precios energéticos derivados de las tensiones en el Golfo y otras regiones.
En contraste, el oro no ha obtenido el mismo impulso. Tras una subida inicial ante el inicio de las hostilidades, el metal precioso se corrigió, presionando su precio a la baja ante la subida de rendimientos de bonos y de la fortaleza del dólar, según analistas citados por AFP y CNBC.
Los expertos advierten que una economía con déficit fiscal elevado y mayores gastos militares podría eventualmente contener o limitar la fortaleza del dólar si las condiciones inflacionarias se agravan o si la Reserva Federal ajusta su política de tipos de interés.
Las tensiones actuales podrían favorecer más al dólar como refugio, pero también podrían generar volatilidad que afecte a mercados emergentes y divisas ligadas a materias primas.
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