Damasco, 6 mar (SANA) Europa enfrenta una de las crisis industriales más graves de las últimas décadas, mientras las industrias pesadas del continente afrontan crecientes presiones debido al aumento de los precios de la energía, la interrupción de las cadenas de suministro y la pérdida de competitividad frente a Asia y Estados Unidos.
Sectores como el del hierro, el acero, el papel y los fertilizantes figuran entre los más afectados por el encarecimiento energético y la inestabilidad en los mercados globales.
La reciente escalada de tensiones en Oriente Medio y las interrupciones del transporte marítimo en el Estrecho de Ormuz aumentaron la incertidumbre en los mercados energéticos. La guerra en Irán reavivó además el temor a una nueva crisis energética, impulsando el precio del gas a niveles elevados, según informes económicos recientes.
Estimaciones económicas indican que el sector manufacturero de la eurozona enfrentará una presión creciente durante 2026. Un informe de Oxford Economics señala que Alemania será la economía más afectada entre las principales del continente debido a su fuerte dependencia de industrias intensivas en energía, como la química, la automotriz y la ingeniería mecánica.
Evaluaciones de bancos europeos indican que numerosas fábricas de alto consumo energético operan por debajo de su capacidad o redujeron líneas de producción, mientras centros de investigación advierten que la fuerte dependencia europea de las importaciones energéticas aumenta su vulnerabilidad a las fluctuaciones en Oriente Medio y al incremento de los precios del petróleo y el gas.
La industria siderúrgica europea enfrenta también una ola de cierres sin precedentes, con grandes empresas que reducen la producción o paralizan hornos debido al aumento del precio del gas y la electricidad. Francia, Italia y España afrontan desafíos similares.
En este contexto, Simone Tagliapietra, investigador del centro de estudios Bruegel, explicó que las reservas de gas europeas al final del invierno se situaron por debajo del promedio de años anteriores, con unos 46 mil millones de metros cúbicos a finales de febrero, frente a los 60 mil millones registrados el año pasado.
El especialista advirtió que cualquier interrupción en el proceso de reposición de reservas podría complicar los planes de suministro y aumentar los costos energéticos para la industria.
Impacto del Estrecho de Ormuz
La interrupción de las exportaciones de gas catarí a través del Estrecho de Ormuz representa otro desafío para los mercados europeos, que dependen del gas natural licuado (GNL) de Qatar para compensar parte del déficit causado por la reducción del suministro ruso.
El experto en GNL de Calypso Commodities, Mehdi Tawil, indicó que el bloqueo iraní del estrecho provocó la retención de más de 83 millones de toneladas de GNL, lo que constituye el mayor impacto en el mercado desde la suspensión de las exportaciones rusas hacia Europa.
Análisis económicos señalan que el cierre del estrecho podría afectar aproximadamente el 20 por ciento del comercio mundial de GNL. Además, cerca de una quinta parte del suministro global de petróleo transita por esa vía marítima estratégica, lo que implica que cualquier interrupción prolongada tendría efectos directos en los precios energéticos y los costos de producción en Europa.
Riesgo de déficit energético
Europa enfrenta una crisis compleja marcada por el aumento de los precios de la energía y las interrupciones en las rutas marítimas y las cadenas de suministro.
Maria Belova, directora de investigación de la consultora Empelmenta, advirtió que una interrupción prolongada en el Estrecho de Ormuz y la retirada del 20 por ciento del suministro mundial de GNL podrían provocar un déficit de unos 40 mil millones de metros cúbicos de gas en Europa.
Según la especialista, ese escenario podría provocar un aumento de precios comparable al registrado durante la crisis energética de 2022.
Los contratos futuros del gas alcanzaron niveles elevados y Belova señaló que lograr un nivel de almacenamiento del 90 por ciento para octubre será difícil debido a la reducción gradual de las importaciones de GNL ruso y a la posible disminución del suministro procedente de Qatar y Emiratos Árabes Unidos si persisten las interrupciones en el Estrecho de Ormuz.
Analistas consideran que la crisis actual podría transformar el panorama industrial europeo, con la reubicación gradual de industrias pesadas hacia regiones más estables, lo cual amenaza miles de empleos en sectores estratégicos.
Estos acontecimientos podrían impulsar cierres industriales y acelerar cambios estructurales en la economía del continente, incluidos el avance de las energías renovables, el reajuste de las cadenas de suministro y la reducción del peso de las industrias intensivas en energía.
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