Londres, 4 mar (SANA) El cierre del Estrecho de Ormuz y la interrupción del tráfico marítimo provocaron una fuerte turbulencia en los mercados energéticos mundiales, al quedar prácticamente paralizada una de las rutas más importantes para el transporte global de petróleo y gas.
La situación se produce en medio de la escalada militar entre Estados Unidos e Israel, por un lado, e Irán, por el otro, lo cual afecta una vía estratégica por donde transita una parte significativa del suministro energético del planeta.
De acuerdo con un reporte de la agencia Reuters, el cierre del estrecho por parte de Irán ha obstaculizado el transporte marítimo y perturbado los mercados internacionales, mientras varias potencias intentan contener las repercusiones del conflicto.
El informe señaló que la capacidad de Teherán para interrumpir el tránsito marítimo dejó de ser una herramienta de presión potencial y se convirtió en una realidad que amenaza el abastecimiento energético global.
Por su parte, Bloomberg informó que el tráfico marítimo a través del estrecho se detuvo prácticamente, obligando a numerosos petroleros y buques gaseros a cambiar sus rutas o regresar a sus puntos de origen.
Según el reporte, los costos de transporte desde el Golfo hacia Asia aumentaron a niveles sin precedentes, con compañías navieras que exigen tarifas cercanas a los 20 dólares por barril, frente a un promedio de 2,50 dólares registrado el año anterior.
La agencia agregó que ataques contra buques cerca de la entrada del Golfo agravaron el nerviosismo en los mercados energéticos. Tres petroleros fueron atacados de manera simultánea, lo que llevó a varias compañías a evitar el estrecho y profundizó la paralización de esta arteria marítima.
El aumento de la tensión también impulsó los precios del petróleo y del gas, mientras analistas advierten que un cierre prolongado podría desencadenar una nueva ola de inflación global debido a la interrupción del suministro y al incremento de los costos de transporte y seguros.
Bloomberg alertó que incluso un cierre parcial del estrecho podría desestabilizar los mercados energéticos internacionales, debido a la fuerte dependencia de China, Europa y Estados Unidos del petróleo y el gas transportados por esa ruta.
Asimismo, advirtió que una interrupción prolongada del tránsito marítimo podría provocar nuevos aumentos de precios y desencadenar una crisis económica en los países altamente dependientes de la importación de energía.
La cadena CNBC, el cierre del Estrecho de Ormuz representa una amenaza directa para una de las arterias comerciales energéticas más importantes del mundo y podría afectar el suministro hacia Asia y Europa, al tiempo que eleva el riesgo de graves repercusiones económicas y geopolíticas a escala global.
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