Damasco, 20 ene (SANA) Ubicada en el noreste de Siria, la región de la Yazira siria, que abarca la mayor parte de la gobernación de Hasakeh, así como amplias zonas de Deir Ezzor y Raqa, ocupa una posición singular en la geografía nacional.
Limitada al norte por Türkiye, al este por Iraq y enmarcada por los ríos Éufrates y Tigris, esta fértil llanura ha sido durante milenios una encrucijada agrícola, económica y cultural de primer orden.
El granero de Siria
Conocida históricamente como el granero del país, la Jazira constituye la principal fuente de producción cerealera de Siria. Antes del estallido de la guerra, la región no solo garantizaba la autosuficiencia nacional en trigo, sino que también permitía la exportación de importantes excedentes a los mercados regionales.
Además del trigo, la región produce una amplia variedad de cultivos estratégicos, entre ellos cebada, algodón, lentejas, garbanzos, maíz amarillo, sésamo y hortalizas, destinadas tanto al consumo directo como a la industria alimentaria.

La reactivación del sector agrícola en esta zona se ha convertido en una prioridad nacional, ya que permitiría reducir las importaciones de cereales, limitar la salida de divisas y reforzar la seguridad alimentaria en un contexto de escasez de recursos.
Un recurso energético estratégico
La región de la Yazira alberga también la principal concentración de petróleo y gas del país. Los yacimientos de Remelan, Swedieh y Deir Ezzor conforman el núcleo histórico de la producción energética siria.
Antes de la guerra, más de la mitad del petróleo nacional procedía de estos campos, mientras que el gas natural desempeñaba un papel fundamental en el funcionamiento de las centrales eléctricas y en el desarrollo de la actividad industrial.
La recuperación e integración de estos recursos en la economía nacional podría generar efectos inmediatos, entre ellos: Reducción de la factura energética externa, alivio de la presión sobre la libra siria, refuerzo del presupuesto estatal mediante ingresos petroleros, disponibilidad de energía a bajo costo para los sectores productivos y un factor clave para la reconstrucción.
La combinación de una agricultura abundante, reservas significativas de hidrocarburos y una ubicación geoestratégica convierte a la Jazira siria en uno de los pocos territorios con capacidad real para impulsar la recuperación económica tras más de una década de guerra.
Su potencial permitiría:
Generar miles de empleos en los sectores agrícola, energético y logístico
Impulsar el crecimiento industrial, en particular en los ámbitos agroalimentario y textil
Revitalizar las zonas rurales y frenar la migración interna
Dotar al presupuesto estatal de recursos esenciales
Fomentar la autosuficiencia económica y reducir la dependencia de las importaciones
Acelerar la reconstrucción de la infraestructura básica
Economistas y analistas coinciden en que, siempre que se gestione de manera racional y equitativa, la región de la Jazira podría recuperar su papel histórico como motor agrícola y energético de una Siria en busca de estabilidad y desarrollo.
Más que un territorio periférico, la Jazira siria se perfila hoy como uno de los pilares fundamentales del futuro económico del país. En un contexto de inestabilidad e incertidumbre, la recuperación gradual de sus recursos, tierras fértiles, producción cerealera, petróleo y gas, representa una oportunidad estratégica para frenar la sangría financiera, fortalecer la moneda nacional y reencauzar a Siria hacia el crecimiento y la reconstrucción.
André Chatta/fm/as

