Damasco, 29 jul (SANA) Desde que el artesano Firas al-Silka toma una pieza de madera comienza un proceso de meses marcado por la paciencia, la precisión y la experiencia. Entre sus manos, la materia prima adquiere forma hasta convertirse en un instrumento capaz de acompañar durante años las melodías de los músicos.
Entre golpes de cincel, colocación de cuerdas e incrustaciones de nácar nace el laúd de Damasco, una pieza que reúne una rica herencia siria y conserva en cada detalle la memoria del lugar donde fue elaborada.
El instrumento mantiene una destacada presencia en actividades culturales y mercados internacionales como uno de los símbolos más representativos de la artesanía tradicional siria.
Patrimonio material e inmaterial
Al-Silka, maestro artesano especializado en instrumentos musicales, explicó a SANA que el laúd es uno de los instrumentos más antiguos y representa tanto el patrimonio material como el inmaterial, al combinar la destreza artesanal con el arte de la interpretación musical.
Señaló que su fabricación evolucionó con el paso del tiempo y que el laúd sirio alcanzó durante el siglo pasado un elevado nivel de calidad y maestría.
Ese desarrollo contribuyó a que la fabricación y ejecución del laúd fueran inscritas en 2022 en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco.
El artesano destacó que el instrumento no solo posee valor histórico y artístico, sino que constituye también un producto artesanal exportable capaz de generar beneficios económicos.
A su juicio, la demanda existente en los mercados árabes refleja la calidad de su fabricación y el prestigio que mantiene entre los músicos, lo que lo convierte en un producto estratégico merecedor de mayor apoyo y atención.
Etapas precisas que determinan la calidad del sonido
Al-Silka explicó que la elaboración del laúd comienza con la selección de las maderas adecuadas, especialmente el nogal de Damasco, reconocido por sus propiedades físicas y acústicas.
Según el artesano, esta madera desempeñó un papel esencial en la reputación alcanzada por el laúd sirio.
El proceso incluye el modelado de la caja de resonancia, la tapa y el mástil, seguido del ensamblaje de las piezas y del ajuste exacto de sus dimensiones.
Cualquier error, por pequeño que sea, puede alterar la calidad del sonido y el equilibrio final del instrumento.
Los artesanos sirios se distinguen también por emplear materiales naturales en la ornamentación, principalmente nácar y mosaico, que aportan valor estético sin perjudicar las propiedades acústicas.
Las decoraciones se ejecutan en varias etapas y requieren la colaboración entre fabricantes de laúdes y especialistas en trabajos de nácar y mosaico.
Integración de oficios y técnicas modernas
El artesano Bilal Ahmad, dedicado a la fabricación de instrumentos musicales, señaló que la producción del laúd combina varios oficios especializados.
Las diferentes fases se distribuyen entre el modelado de la madera, la ornamentación, el ensamblaje y el ajuste de las piezas, lo que permite garantizar la precisión técnica y la calidad del instrumento.
Ahmad indicó que el desarrollo de esta industria incorporó cuerdas modernas elaboradas con materiales sintéticos avanzados, como nailon tratado y fibra de carbono, en sustitución de las cuerdas naturales utilizadas antiguamente.
Estos materiales mejoraron la calidad del sonido, aumentaron la durabilidad y reforzaron la resistencia al uso frecuente, en respuesta a las exigencias de los músicos y de las actuaciones contemporáneas.
Los artesanos sirios continúan preservando la fabricación del laúd como un oficio tradicional que combina habilidad manual y expresión artística, y que contribuye a proteger la identidad cultural nacional.
Esta artesanía desempeña además un papel importante en la economía creativa, al atender la demanda local y abrir nuevas oportunidades para comercializar productos artesanales sirios en los mercados internacionales.


rsh