Sweida, 26 mar (SANA) El tarboosh es un elemento destacado del atuendo tradicional en la gobernación de Sweida, al sur de Siria, que combina belleza y simbolismo cultural, y complementa el vestuario de la novia en su noche de bodas.
Diseño y componentes
El tarboosh está confeccionado en fieltro rojo y se inspira en el tarboosh masculino turco, con diferencias específicas para las mujeres, inclusive adornos decorativos únicos.
El adorno más prominente es el “disco”, de plata pura y conocido como “al-roubas”, que se coloca en la parte superior del tarboosh, proporcionándole su altura característica y un acabado elegante.

Del frente del tarboosh cuelgan varias monedas de oro, llamadas “al-jahayid”, de aproximadamente 4 gramos cada una. Además, incluye piezas de oro semivisibles, llamadas “al-ruba’i” o “al-shakka”, que pueden presentarse en una o dos unidades. Una moneda de oro central, denominada “Ghazi”, se coloca sobre la frente, mientras que en los laterales, sobre las orejas, se disponen otras piezas en forma triangular llamadas “Shawaliq”, seis a cada lado.
El atuendo femenino
El conjunto tradicional se compone del tarboosh, la futa (pareo) y el característico mono árabe multicolor. Las mujeres mayores visten exclusivamente de negro. La novia lleva una futa blanca sobre el tarboosh, lo que realza su belleza y feminidad, convirtiéndolo en la opción preferida para las bodas tradicionales.
El mono es un vestido largo, con detalles decorativos en el corpiño y falda plisada que acentúan la feminidad y singularidad del atuendo. Sobre él se coloca el “Mamlouk”, atado a la cintura, que puede combinar o contrastar con el color del mono, y le aporta mayor prestigio y distinción. Este conjunto fusiona tradición y modernidad, con lo cual refleja el gusto y el espíritu abierto de la sociedad local allí.

El tarboosh como símbolo de herencia
El tarboosh ha sido siempre un componente esencial del ajuar nupcial en Sweida y una de las piezas más importantes entregadas a las novias. A pesar de su peso y elevado coste, antiguamente era un requisito de la dote, mientras que hoy su uso se limita a mujeres adineradas que lo lucen en ocasiones tradicionales y bodas.
La señora Umm Hassan, de 83 años, conserva aún su tarboosh de boda y tiene la intención de legarlo a sus hijas, tras haberlo heredado de su suegra, quien a su vez lo recibió de la madre de su marido, con esto se asegura la continuidad de esta herencia a través de las generaciones.
El tarboosh femenino, adornado con oro, plata y fieltro, no se limita a Sweida, sino que también se encuentra en algunas zonas del Golán sirio ocupado y el Monte Líbano, manteniéndose como un rasgo distintivo de la vestimenta tradicional en estas regiones.
Por Esraa Dubia/ rsh