Damasco, 20 mar (SANA) Las ciudades sirias amanecieron hoy con un ambiente festivo marcado por oraciones, tradiciones familiares y costumbres profundamente arraigadas, en el inicio de las celebraciones del Eid al-Fitr, que ponen de relieve la continuidad de la identidad social y cultural del país.
Desde primeras horas del día, el sonido del takbir, proclamación de la grandeza de Dios, se mezcla con las risas de los niños y el aroma del café árabe y los dulces caseros, en una escena que evoca la memoria colectiva de los sirios y se repite año tras año.
Preparativos que anteceden la festividad
Especialistas en patrimonio destacan que los preparativos comienzan días antes, con la compra de ropa nueva, la elaboración de alimentos tradicionales y la preparación de los hogares para recibir la festividad.
En la víspera del Eid, mercados y calles permanecen activos hasta altas horas, mientras las familias ultiman detalles. Las mujeres preparan dulces típicos como el mamoul, y los hombres y niños acuden a barberías y baños públicos, en rituales sociales que forman parte del inicio de la celebración.

Estas prácticas, documentadas en obras históricas sobre ciudades como Damasco y Alepo, reflejan valores asociados a la generosidad y la cohesión social.
Entre la oración y el recuerdo
La jornada comienza con la oración del Eid en mezquitas de todo el país, especialmente en lugares emblemáticos como la Mezquita Omeya de Damasco, donde se congregan miles de fieles.
Antes o después de la oración, muchas familias visitan los cementerios para recordar a sus seres queridos fallecidos, llevando flores y recitando plegarias, en un gesto que combina espiritualidad y memoria.

Saludos, visitas y protagonismo infantil
Tras la oración, se inician los intercambios de felicitaciones y las reuniones familiares, generalmente en la casa del miembro de mayor edad. Las visitas entre familiares y amigos continúan durante el día, acompañadas de dulces y café.
Los niños ocupan un lugar central en la celebración, con sus ropas nuevas y su participación en juegos y actividades en plazas y espacios públicos, en escenas que evocan recuerdos de infancia ligados a la festividad.
Una tradición que se renueva cada año
Las celebraciones del Eid se extienden durante varios días, con visitas y encuentros que refuerzan los lazos sociales. Estas prácticas constituyen, según expertos, un reflejo de la capacidad de la sociedad siria para preservar su identidad cultural y transmitir sus valores entre generaciones.

De este modo, el Eid al-Fitr no solo marca el fin del mes sagrado del Ramadán, sino que también se erige como un espacio de renovación de las relaciones humanas y de reafirmación de la memoria colectiva en medio de los cambios contemporáneos.
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