Damasco, 22 feb (SANA) El Ramadán no es exclusivo para los adultos, los niños también participan y sienten el espíritu del mes sagrado, deseando imitar a sus mayores y formar parte de la experiencia del ayuno, aunque el reto sea grande para sus edades.
En muchos hogares sirios, los niños intentan resistir la tentación de beber agua o comer durante el día, y esperan pacientemente hasta que la familia se reúne para el Iftar. Aunque su capacidad de aguantar todo el día sea limitada, su deseo de acompañar a los adultos refleja un profundo sentido de pertenencia y participación.
Recuerdos del ayuno infantil
Para los más pequeños, tomar un sorbo de agua o un bocado a escondidas puede ser la única forma de calmar la sed o el hambre sin sentirse avergonzados ante sus amigos o compañeros. Entre ellos, romper el ayuno puede provocar bromas o críticas, lo que convierte el acto en una lección temprana sobre responsabilidad y compromiso.

Las familias, conscientes de sus limitaciones físicas, suelen brindar apoyo ofreciendo pequeñas comidas o bocadillos especiales al llegar el momento del iftar, combinando cuidado con enseñanza.
“El ayuno por grados” y la creatividad de los niños
Los niños sirios tradicionalmente practican lo que se llama el “ayuno por grados”:
El ayuno “del pájaro” en la mañana,
El ayuno “de la paloma” al mediodía,
El ayuno “del ciervo” por la tarde.
Estas categorías, con nombres lúdicos, transforman la experiencia en un juego social donde los niños se desafían entre sí, mezclando diversión con disciplina y creando memorias entrañables durante el mes sagrado.
Educación y religión: el ayuno como lección de responsabilidad
Expertos en educación afirmaron que el ayuno infantil no solo implica abstenerse de comer y beber, sino también enseñar valores como la paciencia y la responsabilidad. A través de esta práctica, los niños aprenden principios éticos y religiosos mientras desarrollan habilidades sociales y de autocontrol que les preparan para la adolescencia y la juventud.
El propósito final
El objetivo del ayuno infantil es formar generaciones conscientes de la importancia del deber, el respeto y la solidaridad. Esta tradición refleja la unidad de la comunidad, combina educación, religión y cultura, y permite que los niños experimenten un Ramadán lleno de aprendizaje, juego y valores compartidos.
Así, el ayuno de los niños sigue siendo una práctica viva en Siria, donde se combina la ternura, la enseñanza y la diversión, preparando a los pequeños para asumir, con madurez, las responsabilidades del ayuno completo en la adultez.
Por Watfeh Salloum