Damasco, 18 feb (SANA) En los sinuosos callejones del zoco Al-Qabaqbiya, en la Ciudad Antigua de Damasco, donde el ritmo de los martillos artesanales acompaña el aroma de la historia, artesanos sirios cultivan un arte visual que cautiva antes de ser comprendido: la pintura con arena coloreada dentro de botellas de vidrio transparente.
Entre piedras centenarias que susurran memoria, estos creadores transforman diminutos granos en escenas vibrantes que narran historias de tierra e identidad en un solo recipiente. Aunque relativamente reciente frente a oficios damascenos de siglos de antigüedad, esta técnica ha ganado un lugar propio y se ha convertido en símbolo de la creatividad siria contemporánea.
El secreto de la creación: herramientas simples y destreza excepcional
Los artesanos emplean instrumentos modestos pero precisos: arena fina del desierto sirio con sus tonalidades naturales, enriquecida con pigmentos orgánicos que amplían la gama cromática sin perder la esencia del entorno.
Mediante un embudo delgado introducen cuidadosamente la arena en la botella y, con una pluma delicada, orientan cada grano con exactitud milimétrica. En cuestión de minutos, el vacío del vidrio se convierte en un paisaje panorámico: desiertos serenos con palmeras ondulantes, atardeceres dorados sobre montañas e incluso retratos personalizados ejecutados ante la mirada asombrada de los visitantes.
Diversidad de expresión: identidad, naturaleza y memoria
Lo que comenzó con escenas desérticas tradicionales hoy abarca múltiples formas de expresión. Retratos familiares, árboles genealógicos, emblemas institucionales y composiciones simbólicas emergen dentro del vidrio con notable detalle.
Las obras combinan mar, desierto y palmerales en un solo marco, incorporan motivos que evocan la identidad nacional y, a petición de turistas, incluyen nombres o frases que convierten cada pieza en recuerdo personal de Damasco. Así, el vidrio se transforma en recipiente de memorias destinadas a perdurar.
Voces de los artesanos
Durante un recorrido de SANA por el zoco Al-Qabaqbiya, varios artesanos compartieron su experiencia. Uno de ellos explicó: “Con arena pinto la claridad del cielo y el calor del atardecer dorado, incorporando elementos que expresan la esencia de la naturaleza: montañas, camellos y tiendas beduinas que cuentan historias ancestrales”.
Otro señaló que su inspiración proviene de la diversidad paisajística de Siria, de su herencia popular y de los ornamentos árabes transmitidos de generación en generación. En ocasiones, añadió, el propio cliente se convierte en fuente creativa al solicitar que un recuerdo personal quede inmortalizado en arena.
Desafíos y resiliencia
Como muchas artesanías sirias, este oficio afrontó grandes dificultades tras 2011, debido a la disminución del turismo y a las presiones económicas. No obstante, pese a no figurar entre las tradiciones más antiguas como el brocado damasceno o la orfebrería en cobre, la pintura con arena se consolidó como componente distintivo del panorama cultural de la capital.
Frente a las adversidades, los artesanos han preservado su labor, convirtiendo cada botella en testimonio de perseverancia y creatividad.
Valor cultural y turístico
En la actualidad, estas pinturas figuran entre los recuerdos más solicitados por visitantes extranjeros en Damasco, apreciadas por su singularidad artística y por reflejar la esencia del entorno sirio. Cada pieza no solo es objeto decorativo, sino también relato visual que encapsula el espíritu de un lugar donde historia y arte continúan entrelazándose.
Iman AL-Zuheiri/fm-em


