Damasco, 17 feb (SANA) El Ramadán es el noveno mes del calendario islámico y uno de los períodos más sagrados para los musulmanes en todo el mundo. Durante este mes, los fieles practican el ayuno diario desde el amanecer hasta la puesta del sol, como uno de los cinco pilares del Islam. En Siria, el Ramadán no solo representa un tiempo de adoración y reflexión espiritual, sino también una manifestación profunda de solidaridad social, identidad cultural y esperanza colectiva.
¿Qué es el Ramadán?
El Ramadán conmemora la revelación del Sagrado Corán al profeta Muhammad (la paz sea con él). El ayuno, conocido como sawm, implica abstenerse de comida, bebida y otras necesidades físicas desde el alba hasta el anochecer. Sin embargo, su significado va mucho más allá de lo físico: es un ejercicio de autocontrol, purificación espiritual y fortalecimiento de la fe.
En Siria, como en otros países musulmanes, el día comienza antes del amanecer con el suhoor (comida previa al alba) y culmina con el iftar (ruptura del ayuno) al ponerse el sol, tradicionalmente con dátiles y agua, siguiendo la tradición profética.
El ambiente del Ramadán en las calles sirias
En Siria, el Ramadán transforma completamente el paisaje urbano y rural. Las calles, mezquitas y hogares se adornan con luces coloridas, faroles tradicionales llamados fanous, y pancartas con felicitaciones como “Ramadán Kareem”.
En ciudades como Damasco, Alepo y Homs, los mercados se llenan de vida por la noche. Después del iftar, las familias salen a pasear, comprar dulces tradicionales como qatayef, ma’amoul y baklava, o reunirse en cafeterías que permanecen abiertas hasta altas horas.
Una figura tradicional que aún se mantiene en algunos barrios es el musaharati, la persona que recorre las calles antes del amanecer tocando un tambor para despertar a la gente para el suhoor, una costumbre profundamente arraigada en la memoria colectiva siria.

Hábitos y prácticas durante el mes
1. Ayuda a los pobres y necesitados
Uno de los aspectos más importantes del Ramadán es la solidaridad social. En Siria, este valor adquiere un significado aún más profundo debido a los desafíos económicos y sociales que ha enfrentado el país en los últimos años.
Durante el mes, se intensifican las obras de caridad:
Distribución de alimentos a familias necesitadas.
Organización de mesas de iftar comunitarias.
Donaciones económicas y entrega de ropa.
Pago del Zakat al-Fitr, una caridad obligatoria destinada a los más pobres antes de la festividad del Eid al-Fitr.
Muchas organizaciones locales, mezquitas y voluntarios trabajan activamente para asegurar que nadie rompa el ayuno sin alimento. Este espíritu solidario fortalece el tejido social y crea un sentido de responsabilidad colectiva.
2. Sentir la necesidad del otro
El ayuno permite experimentar, aunque sea temporalmente, el hambre y la sed que millones de personas enfrentan diariamente. En el contexto sirio, donde muchas familias viven situaciones difíciles, el Ramadán se convierte en un recordatorio vivo de la importancia de la empatía y la compasión.
El hambre voluntaria despierta la conciencia social y fomenta una actitud más generosa y humana hacia quienes sufren privaciones.
3. Reunión familiar
El Ramadán también es un mes de unión familiar. Las familias sirias se reúnen cada noche alrededor de la mesa del iftar. A pesar de las dificultades, estas reuniones representan momentos de alegría, conversación y fortalecimiento de los lazos familiares.
Valores que crea y fortalece el Ramadán
El Ramadán no solo es un mes de ritual religioso, sino una escuela de valores que impacta tanto al individuo como a la sociedad.
1. Paciencia (Sabr)
Ayunar durante largas horas enseña autocontrol y resistencia. La paciencia aprendida durante el día se refleja en el comportamiento y en la forma de enfrentar las dificultades cotidianas.
2. Solidaridad y generosidad
El aumento de actos caritativos fortalece la cultura de ayuda mutua. En Siria, este valor ha sido esencial para sostener comunidades en tiempos difíciles.
3. Espiritualidad y reflexión
Las oraciones nocturnas (Tarawih), la lectura del Corán y la búsqueda del perdón acercan a las personas a su fe. Muchas personas aprovechan este mes para renovar su compromiso religioso y moral.
4. Unidad social
El Ramadán crea un sentido de igualdad: ricos y pobres ayunan por igual, comparten la misma experiencia y rompen el ayuno al mismo tiempo. Esta vivencia común reduce las barreras sociales y refuerza el sentimiento de pertenencia.
5. Esperanza y resiliencia
En Siria, el Ramadán simboliza también esperanza. A pesar de los desafíos, el ambiente espiritual y solidario del mes fortalece la resiliencia de la población y renueva la confianza en un futuro mejor.
Conclusión
El Ramadán en Siria es mucho más que un mes de ayuno. Es un período de transformación espiritual, cohesión social y reafirmación de valores humanos fundamentales. Las calles iluminadas, las mesas compartidas y los actos de generosidad reflejan una sociedad que, incluso en medio de dificultades, encuentra en el Ramadán una fuente de fe, dignidad y solidaridad.
Así, cada año, el mes sagrado regresa no solo como una obligación religiosa, sino como una oportunidad para reconstruir corazones, fortalecer comunidades y renovar la esperanza en Siria.
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