Deir Ezzor, 6 sep (SANA) El Reino de Mari fue una de las ciudades-estado más importantes del antiguo Cercano Oriente durante el tercer y segundo milenio a.C.
Ubicada a orillas del río Éufrates, en la actual Siria, Mari sirvió como un punto estratégico clave en las rutas comerciales que unían Mesopotamia con el Levante y Anatolia.
Ubicación Geográfica y Fundaciones
Mari se localizaba en lo que hoy es Tell Hariri, en el este de Siria. Esta ubicación permitió a Mari controlar el tráfico fluvial del Éufrates y convertirse en un enlace vital entre Sumeria y las regiones del norte y oeste. Se estima que la ciudad fue fundada alrededor del 2900 a.C., durante el periodo protodinástico.
Organización Política y Gobierno
El Reino de Mari fue una monarquía gobernada por una dinastía real que, aunque autónoma en muchos momentos, estuvo también bajo dominio de potencias más fuertes como Acad o Babilonia en diversos períodos. Los reyes de Mari eran conocidos como “Lugal”, término sumerio para “rey”.
Uno de los monarcas más destacados fue Zimri-Lim, quien gobernó en el siglo XVIII a.C. Su reinado es conocido principalmente gracias a los archivos encontrados en su palacio, que han arrojado luz sobre la administración, la diplomacia y la vida cotidiana de la época.
El Palacio Real de Mari
Descubierto por arqueólogos franceses en la década de 1930, el Palacio de Mari es uno de los hallazgos más impresionantes del antiguo Cercano Oriente. Contaba con más de 300 habitaciones, patios interiores, archivos administrativos y murales decorativos.
Allí se encontraron más de 25,000 tabletas cuneiformes, muchas de ellas cartas, decretos y reportes oficiales. Estos documentos ofrecen una visión detallada de la política internacional, el comercio y las relaciones diplomáticas entre los reinos de la época, incluyendo Babilonia, Eshnunna y Elam.
Religión y Cultura
Mari tenía un panteón diverso de deidades, influenciado tanto por la religión semita occidental como por la sumeria. Entre sus principales dioses se encontraba Dagan, el dios supremo de la región. Los templos dedicados a Ishtar, Shamash y otros dioses eran centros religiosos y económicos fundamentales.

Culturalmente, Mari fue un crisol de influencias. Su arte, arquitectura y literatura muestran características tanto de la Mesopotamia baja como de las regiones sirias y amorreas.
Economía y Comercio
Mari prosperó gracias al comercio. Su ubicación permitía el paso de caravanas que transportaban madera, metales, lana, textiles y productos agrícolas. El control de las rutas y los recursos naturales garantizó su riqueza durante siglos. El reino también mantenía relaciones diplomáticas y comerciales con Egipto, Anatolia y las ciudades-estado de Sumer.
Declive y Destrucción
El Reino de Mari alcanzó su apogeo bajo Zimri-Lim, pero su destino cambió abruptamente hacia el 1760 a.C. cuando Hammurabi de Babilonia, que inicialmente había sido aliado, traicionó y conquistó la ciudad. Mari fue saqueada e incendiada, y aunque algunas zonas siguieron ocupadas, la ciudad nunca recuperó su esplendor.
Importancia Histórica
El legado de Mari es crucial para la comprensión de la política, la economía y la sociedad del antiguo Oriente Próximo. Los archivos encontrados en su palacio permiten reconstruir con gran detalle la vida cotidiana, las relaciones internacionales y el funcionamiento administrativo de una ciudad-estado mesopotámica.
Conclusión
Mari no solo fue una potencia regional, sino también un símbolo de la complejidad y sofisticación alcanzada por las civilizaciones mesopotámicas. Su historia es testimonio de la riqueza cultural y la intensa actividad política del segundo milenio a.C., y continúa siendo objeto de estudio por arqueólogos e historiadores modernos.
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