Hoy, el Crac de los Caballeros es considerado no solo un testimonio de la historia de Siria, sino también un símbolo universal del intercambio cultural entre Oriente y Occidente. Sus muros narran los capítulos de la guerra y la convivencia, del esplendor y la resistencia.
Homs, 28 ago (SANA) Sobre una colina de 750 metros de altura, en la campiña occidental de la provincia siria de Homs, se erige el Crac de los Caballeros (Crac des Chevaliers), una de las fortalezas medievales más impresionantes y mejor conservadas del mundo.
Orígenes islámicos
El castillo fue edificado en el año 1031 d.C. por el emir de Homs, Shibl al-Dawla Nasr ibn Mirdas, quien lo destinó a proteger la región frente a incursiones enemigas. Originalmente conocido como la Fortaleza de los Kurdos, albergaba una guarnición de este grupo étnico.

Su primera función fue puramente defensiva: vigilar las rutas que comunicaban la costa mediterránea con el interior de Siria.
El asedio musulmán
A lo largo de su historia, el Crac de los Caballeros resistió numerosos ataques. Fue asediado por Nur al-Din en el siglo XII, pero logró mantenerse en pie. No obstante, en 1271, el sultán mameluco Baybars emprendió una campaña decisiva contra los cruzados en Siria. Tras un largo asedio y el uso de artillería pesada, el Crac cayó en sus manos.
Los mamelucos repararon los daños y lo incorporaron a su red defensiva, adaptándolo a sus propias necesidades militares. A partir de entonces, perdió parte de su carácter internacional como bastión cruzado, pero siguió siendo una fortaleza clave hasta la época otomana.

En 2006, el Crac de los Caballeros fue inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, junto con el castillo de Saladino, como ejemplos únicos de la arquitectura militar de la Edad Media.
Actualmente, la Dirección General de Antigüedades y Museos impulsa proyectos anuales de restauración para preservar este legado histórico. El ingeniero Hazem Hanna, jefe del Departamento del Crac de los Caballeros, resaltó que se trata de “uno de los castillos más grandes y hermosos del mundo” y una pieza clave para el turismo y la economía local.
Un símbolo universal
Hoy, el Crac de los Caballeros es considerado no solo un testimonio de la historia de Siria, sino también un símbolo universal del intercambio cultural entre Oriente y Occidente. Sus muros narran los capítulos de la guerra y la convivencia, del esplendor y la resistencia.

Más allá de ser un sitio arqueológico, sigue siendo una joya arquitectónica y cultural que atrae a investigadores y turistas de todo el mundo, confirmando su condición de fortaleza eterna y patrimonio de la humanidad.
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