Damasco, 26 sep (SANA) Desde las temporadas de lluvia y pastoreo y las rutas migratorias que enlazan los pastizales con las fuentes de agua, hasta la poesía transmitida oralmente y los tejidos elaborados por mujeres, la Badia siria constituye una parte esencial del mosaico cultral del país.
Su legado reúne conocimientos, costumbres, valores y prácticas surgidos de la vida en el desierto y transmitidos de generación en generación.
Este patrimonio ha adquirido una mayor proyección internacional con la primera conmemoración del Día Internacional del Patrimonio Beduino, celebrada por la UNESCO el 22 de septiembre.
La efeméride, instituida por la Conferencia General de la organización en 2025, busca poner en valor los conocimientos acumulados durante siglos por las comunidades beduinas sobre el entorno, las estaciones, el agua y los medios de vida, además de promover su preservación, documentación y transmisión.
La elección del 22 de septiembre está vinculada a su cercanía con el equinoccio de otoño, un momento relevante en el ciclo estacional y en los cambios meteorológicos, especialmente para comunidades cuya vida estuvo históricamente ligada a la movilidad y al pastoreo.
La UNESCO reconoce además el papel que las comunidades beduinas nómadas desempeñaron durante siglos en la conexión entre sociedades y en el intercambio de ideas, lenguas y tradiciones culturales.
En un comunicado publicado el 23 de septiembre, la organización destacó el conocimiento ancestral de estas comunidades sobre las estaciones, los pastizales, las fuentes de agua, el ganado y los ecosistemas.
También subrayó la función central de las mujeres en la conservación y transmisión de esos saberes, y señaló que su protección contribuye a preservar la biodiversidad, fortalecer la resiliencia frente al cambio climático y garantizar medios de vida sostenibles.
En Siria, un llamamiento a revitalizar este legado
Hussein al-Hakim, supervisor general del Centro de Estudios de las Tribus Árabes, valoró la primera conmemoración internacional del patrimonio beduino como una oportunidad para poner en relieve este componente de la cultura siria.
En declaraciones a SANA, señaló que el paso de muchos beduinos hacia formas de vida sedentarias coincidió con un retroceso en la preservación de algunas tradiciones, especialmente por la marginación de los habitantes de la Badia durante el anterior régimen.
Al-Hakim explicó que la identidad beduina ya no se limita al nomadismo en busca de agua y pastos, ya que numerosos grupos se han asentado en ciudades y zonas rurales conservando elementos de su herencia, entre ellos la poesía, la hospitalidad, el respeto a los vecinos y la ayuda a quienes atraviesan dificultades.
También propuso crear una asociación dedicada a proteger el patrimonio beduino sirio y ampliar la presencia de poetas beduinos en actividades culturales.
Continuidad y transformación
En la Badia siria, el pastoreo y los desplazamientos estuvieron estrechamente ligados al conocimiento de los pastizales estacionales y de las fuentes de agua.
Ese modo de vida dejó también su huella en la artesanía, especialmente en la elaboración de alfombras, cinturones y cintas tejidas.
La investigadora Estibaliz Senra-Iraceta, en un artículo publicado por el Archivo del Patrimonio Sirio, explica que las mujeres beduinas utilizaban telares para confeccionar cinturones y cintas, mientras que los grupos nómadas empleaban telares portátiles para tejer alfombras, una técnica adaptada a su movilidad.
Un estudio de Marwan al-Absi y Samir Hassan, publicado en la revista Ethnologia Actualis, señala que la transición hacia formas de vida sedentarias modificó algunas prácticas cotidianas, aunque muchas familias siguieron conservando valores y costumbres heredados.
La investigación, basada en trabajo de campo, destaca la importancia de documentar este patrimonio a partir de fuentes vivas para registrar tanto las prácticas que permanecen como los cambios asociados a la evolución de los modos de vida.
En este marco, la Dirección de Patrimonio Cultural Inmaterial del Ministerio de Cultura continúa documentando y preservando elementos del patrimonio sirio, incluidas las tradiciones beduinas.
Su labor abarca costumbres, poesía, artesanías y conocimientos transmitidos entre generaciones, con el objetivo de garantizar su continuidad y difusión entre los jóvenes.
La poesía oral conserva parte de las experiencias y recuerdos de los habitantes de la Badia, mientras que los tejidos reflejan el conocimiento de los materiales del entorno.
La documentación de poemas, artesanías y saberes pastoriles, con la participación de quienes mantienen vivas estas tradiciones, permite comprender cómo era este patrimonio en el pasado y cómo continúa transmitiéndose hoy.


rsh