Damasco, 5 sep (SANA) La 63.ª Feria Internacional de Damasco, que concluyó este viernes, se convirtió en un amplio espacio de encuentro cultural árabe, con una destacada presencia de embajadas y países de la región que contribuyó a recuperar puentes de comunicación tras años de ausencia y a reforzar los vínculos culturales y humanos con Siria.
Los pabellones árabes mostraron la diversidad de sus tradiciones, artes y oficios, acercando al público sirio expresiones de la vida cotidiana y del patrimonio de cada país, y aportando una dimensión cultural e interactiva al carácter comercial de la feria.
Egipto: tejidos y vestimenta popular
El espacio egipcio puso el acento en la industria artesanal del hilado y el tejido. Amr Mohamed Al-Shami, representante de la empresa de moda Al-Shami, explicó a SANA que se exhibieron galabiyas y vestidos egipcios elaborados a mano, como muestra de una parte del patrimonio del país.
Señaló que las galabiyas de algodón mantienen una amplia demanda en el mundo árabe por su calidad y precio competitivo, y consideró que la feria representa una oportunidad para ampliar la comercialización de productos egipcios.
Sudán: café, henna y costumbres nupciales
El espacio de la Embajada de Sudán ofreció una muestra de vestimenta nupcial, objetos artesanales de paja, henna, incienso y productos agrícolas.
Batoul Jibril explicó que el objetivo era acercar al público sirio aspectos de la vida cotidiana y de las costumbres sudanesas, y destacó el interés de los visitantes por los alimentos y artesanías presentados.
Una parte del espacio estuvo dedicada a los rituales de preparación y tostado del café, que ocupan un lugar destacado en la vida social sudanesa y forman parte de numerosas celebraciones, especialmente las bodas.
Libia: arquitectura, artesanía y patrimonio
El espacio libio reunió muestras de arquitectura, artesanía popular y vestimenta, con el objetivo de presentar la diversidad histórica y cultural del país.
Su director, Abdul Majid Dandona, explicó que la exposición ofreció a los visitantes un recorrido visual por ciudades y sitios arqueológicos de Libia, además de piezas de cerámica, productos elaborados con hojas de palma, alfombras de lana, trajes y objetos históricos.
Un artista libio realizó además dibujos en vivo de lugares emblemáticos de Siria, entre ellos la Mezquita de los Omeyas y las norias de Hama, en una expresión simbólica del intercambio cultural entre ambos países.
La Feria Internacional de Damasco, cuya primera edición se celebró en 1954, es una de las más antiguas de Oriente Medio. Su 63.ª edición, organizada bajo el lema «Siria resurge», reunió a cerca de 1.000 entidades y empresas de 60 países, reafirmando su papel como espacio de intercambio comercial, cultural y humano.





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