Raqqa, 1 ago (SANA) La Dirección de Gestión de Emergencias y Desastres de la provincia nororiental de Raqqa puso en marcha un plan integral para proteger las tierras agrícolas y reducir los incendios durante la temporada de cosecha de 2026.
La iniciativa incluyó medidas preventivas, mecanismos de respuesta rápida, coordinación con organismos públicos y comunidades locales, así como procedimientos posteriores a los incendios para evaluar daños, documentar pérdidas y mejorar los planes de actuación.
El comandante de Operaciones de Emergencia, Abdul Jawad Abdul Karim, explicó a SANA que la dirección instaló estaciones de bomberos dotadas de personal y vehículos en puntos estratégicos de las zonas agrícolas.
También desarrolló campañas de sensibilización dirigidas a los agricultores sobre los riesgos de incendio y las formas de prevención, además de acondicionar caminos entre los campos para facilitar el acceso de los equipos de extinción.
La dirección supervisó asimismo las condiciones meteorológicas con el fin de adoptar medidas especiales durante los períodos de altas temperaturas y fuertes vientos.
Refuerzo de la respuesta rápida
Abdul Karim señaló que el plan contempló la capacitación de bomberos y trabajadores contratados para afrontar incendios en cultivos, así como el suministro de vehículos adecuados a las características de las áreas agrícolas.
Además, se estableció un sistema de comunicación para recibir avisos y acelerar la llegada de los equipos de emergencia, en coordinación con las autoridades competentes y los habitantes de las comunidades locales.
El programa incluyó reuniones periódicas para evaluar la situación sobre el terreno y actualizar las medidas de acuerdo con las necesidades, con la participación de organismos vinculados a los sectores agrícola y de recursos hídricos.
Los agricultores también fueron incorporados a las acciones de prevención y apoyo a las operaciones de respuesta.
Más de un centenar de equipos desplegados
Durante la temporada fueron movilizados 112 equipos de extinción apoyados por 28 camiones de bomberos.
La dirección contrató además a 138 civiles para reforzar las operaciones y desplegó 46 camiones cisterna y 46 tractores agrícolas equipados con maquinaria de labranza para contener los incendios y evitar su propagación.
El tiempo medio de respuesta a los avisos osciló entre siete y ocho minutos, precisó Abdul Karim.
Los equipos intervinieron en 76 incendios registrados en campos de trigo y cebada, además de 529 siniestros en pastizales y terrenos ya cosechados.
Entre las principales dificultades figuraron el acceso a determinadas zonas, las condiciones meteorológicas adversas, la debilidad de las redes de comunicación en varias áreas y la escasez de equipos y agua.
Evaluación de daños y preparación futura
Tras finalizar la temporada, la dirección comenzó a evaluar los daños, documentar las pérdidas, registrar las causas de los incendios y revisar el desempeño de los equipos de respuesta.
El objetivo, según Abdul Karim, es extraer lecciones de la experiencia, mejorar los procedimientos de emergencia y elevar el nivel de preparación para las próximas temporadas.
La institución continúa evaluando los resultados del plan, al que considera una herramienta clave para perfeccionar los mecanismos operativos, garantizar intervenciones más rápidas y reducir el impacto de los incendios agrícolas.
rsh